15-O, porque mejoramos para peor

Uno no debería escribir el mismo artículo dos veces. Y sin embargo, pienso en las razones que me mueven a asistir mañana a la manifestación del 15-O y podría repetir exactamente las que enumeré el 19-J, es decir, las del 15-M. De aquellas manifestaciones a la de mañana, cambia la fecha y poco más. Ese poco más indica que mejoramos para peor. El duopolio PP-PSOE refina su engaño.

Los indignados acamparon en toda España contra el bipartidismo que les hace sentirse “mercancía en manos de políticos y banqueros”. Como respuesta a esa inquietud ciudadana, PP y PSOE tardaron tres meses en imponer una reforma de la Constitución que consagra la “prioridad absoluta” del pago a los acreedores. Como no queríamos caldo, tres tazas. No hubieran encontrado una forma mejor de escarmentar a quienes están hartos del duopolio: rodillo parlamentario para poner al país al servicio de los banqueros.

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Los jóvenes de clases medias, con sus carreras, másters e idiomas, expresaron su frustración ante las promesas incumplidas de la sociedad en que crecieron. Se prepararon durante años para encontrar tres salidas: el paro, el precariato y las becas hasta los 40. ¿Alguna idea de nuestros líderes? Sí, nuevo rodillo para dar luz verde a la cadena perpetua laboral. Con la varita mágica del duopolio, aprobar el encadenamiento de contratos temporales de por vida es coser y cantar. Y lo han hecho.

¿Que la gente pide más participación democrática? Pues se suspenden las elecciones primarias en el PSOE. Y para colmar nuestros deseos de renovación en las cúpulas de los partidos, los asesores sugieren a Rubalcaba una jugada maestra: que se ponga fundas en los dientes. Definitivamente no nos toman por seres pensantes, sino por tratantes de caballos.

Para rematar, el PP, que aseguraba no sentirse concernido por las reivindicaciones del 15-M, nos sale ahora con una reforma del Congreso consistente reducir los diputados a 300. Como respuesta a la petición de reforma de la ley electoral, el cráneo privilegiado de González Pons nos sale con una ocurrencia que refuerza el duopolio, acentúa la infrarrepresentación de los partidos pequeños y respeta aún menos la proporcionalidad. Puestos a abaratar costes despreciando el coste democrático de las decisiones y el perjuicio al pluralismo, ¿ha pensado el PP en comprar una dictadura en Saldos Arias? Un solo diputado y que no tenga ni que votar: eso sí que es ahorro.

Sé quién no va a venir a la manifestación de mañana: aquellos a los que se les promete una segunda ronda de rescates con el dinero público que se nos está recortando de la Sanidad y la Educación. Sé también que no asistirán los saqueadores de las cajas, ni los grandes defraudadores, porque duermen tranquilos pese a la necesidad de Hacienda de recaudar más dinero. Tampoco vendrán los de las cuentas en Suiza ni los del despido de 20 días. Ellos no necesitan manifestarse para hacer llegar sus reclamaciones al duopolio. Les basta con descolgar un teléfono.