Carrera por el liderazgo del PSOE entre Chacón, Rubalcaba y probablemente Madina

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Rubalcaba y Chacón, al fondo, conversan durante la reunión del Comité Federal del PSOE celebrada ayer. / K. Huesca (Efe)

Después de una reunión de más de seis horas en la que no faltó alguna crítica a la política gubernamental de Zapatero como causa principal del fracaso electoral y, concretamente, por no haber adoptado una sola medida fiscal sobre los ricos, el Comité Federal del PSOE decidió el sábado activar el mecanismo para relevar a la actual dirección del partido. El 38º Congreso se celebrará en Sevilla del 3 al 5 de febrero y, lo más importante, con las firmas del 10% de los miembros del Comité Federal (25) o del 20% de los casi mil delegados que elijan los congresos provinciales y regionales se podrá optar a la secretaría general.

Aunque no era el momento de enseñar las cartas, muchos dedujeron de la intervención inicial del candidato derrotado Alfredo Pérez Rubalcaba que optará al liderazgo del partido en dura competencia con la ministra de Defensa en funciones, Carme Chacón, a la que algunos miembros del PSC como Dani Fernández ven “con ganas” de dirigir la nueva etapa de renovación y recuperación del PSOE. El presidente andaluz José Antonio Griñán dio a entender que su poderosa federación se conforma con colocar al “número dos”, es decir, al secretario de organización en el esquema clásico de dirección del partido. Manuel Chaves no oculta que le gustaría seguir siendo presidente del partido, un puesto sin responsabilidad ejecutiva. No obstante, algunos de sus peones de la vieja guardia, como Gaspar Zarrías, tienen pocas posibilidades de mantenerse en la dirección.

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Algunos interpretaron las nuevas facilidades para optar a la secretaría general –hasta ahora se pedía el 15% de las firmas de los 246 miembros del Comité Federal–como un guiño a Eduardo Madina, quien tras la decisión firme del lehendakari Patxi López de no optar a la secretaría general, podría animarse a dar un paso al frente. Si decidiera presentarse, se convertiría en el mejor referente de la renovación y de la juventud socialista. Tampoco hay que descartar otras opciones que, aun siendo minoritarias, permitirían relanzar a determinados dirigentes territoriales. Téngase en cuenta que en el Congreso del año 2000, en el que Zapatero triunfó sobre Bono, se presentaron también Matilde Fernández y Rosa Díez. La petición del madrileño Tomás Gómez de una elección directa del nuevo secretario general por parte de todos los afiliados, en un proceso de primarias, fue expresamente desestimada.

La presentación de los 25 avales concede a los precandidatos una mínima infraestructura para que puedan hacer campaña interna, pues necesitan además el 20% de las firmas de los delegados. El 5 de diciembre, la Ejecutiva enviará a las agrupaciones el censo válido (a corriente de pago) de los afiliados y el 8 de enero les remitirá la ponencia marco. La semana del  9 al 15 de enero, las agrupaciones elegirán a los delegados para los congresos provinciales y regionales previstos del 16 al 22 para elegir a los delegados al Congreso Federal (en torno a mil) en representación de unos 200.000 afiliados y para aprobar las enmiendas a la ponencia marco.

En su intervención inicial, de 20 minutos, Zapatero realizó un amago de autocrítica al admitir que “hemos podido cometer errores de gestión y comunicación, imputables sólo a nosotros mismos”, pero reivindicó su acierto frente a la crisis económica porque, según dijo, “hicimos lo necesario --no había alternativas-- y lo seguimos haciendo para que no nos ocurriera lo que a otros países”. Tras concitar los aplausos para Rubalcaba por su campaña y por haber mantenido un suelo de siete millones de electores, el presidente en funciones dijo que espera “un debate robusto y la elección libre de la nueva dirección” del partido.

Por su parte Rubalcaba anticipó que el programa electoral debe ser la “pauta” que marque la tarea de oposición. “Nuestro programa era para gobernar, pero también para la oposición”. De estas palabras dedujeron muchos compañeros su disposición a dar la batalla para conquistar la secretaría general y ejercer la oposición hasta las próximas elecciones generales, sumando colectivos sociales, personas e ideas a través de las redes sociales. “Tenemos el desafío de hacer un congreso con gran debate, participación, democracia, democracia y democracia, y después unidad e integración”, dijo. Sobre el peor resultado de la historia del PSOE desde la restauración democrática afirmó: “No hay derechización de la sociedad española, nuestros votantes se han resistido a votar al PP; hemos enviado votos a la izquierda y otros se han quedado en casa, pero si el PP no ha conseguido en las mejores condiciones romper su techo, no lo conseguirá nunca”.

Aunque ni él ni Chacón, que le aplaudió pro forma, sin mirarle a la cara, anticiparon su opción, una interpretación tan optimista de la pérdida de cuatro millones y medio de votos respecto a 2008, siempre por causa de la crisis económica y el paro, permite soñar con la recuperación del electorado a medio plazo si el partido no se desangra en navajazos y banderías y sale unido del congreso de febrero. A la reunión todos entraban diciendo que “los militantes tienen la palabra”. Pero cuando el madrileño Gómez propuso que los militantes elijan directamente al nuevo secretario general en una elección interna, muchos le replicaron que los pasos de elección indirecta y el voto por delegación en el Congreso Federal es perfectamente democrático. No obstante, Zapatero opinó que el partido debe reflexionar sobre esa posibilidad. José Antonio Griñán consideró difícil la elección directa en un partido con estructura federal y José María Barreda propuso que se elija el máximo de delegados –los estatutos contemplan una horquilla de 500 a 2000.

Tras intervenir ante el comité, a puerta cerrada –se registraron 45 peticiones de palabra--, Gómez dijo a los periodistas: “Parece que hace falta un cambio de normas para que eso (la elección directa) pueda suceder, pero en este país hemos cambiado la Constitución en 15 días y planteábamos en el programa electoral desbloquear las listas para que los ciudadanos puedan elegir; el PSOE ha encabezado siempre los cambios democráticos”, recordó. Al margen de la infructuosa propuesta del secretario general de Madrid, Griñán, el primero en intervenir a puerta cerrada, dijo que el partido no está para “lutos” ni “ajustes de cuentas” y pidió unidad ante las elecciones andaluzas. El lehendakari López abogó por recuperar las señas de identidad socialistas. “Tenemos que hablar del proyecto que los socialistas ofrecemos a la sociedad y cómo conectamos con la gente”, dijo antes de destacar que, a su juicio, eso es tan importante como la elección del nuevo secretario general.

Aunque casi todos los oradores elogiaron el esfuerzo de Rubalcaba y la trayectoria de Zapatero, no faltaron críticas a la gestión del Ejecutivo, como la del secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, quien consideró un error que a lo largo de la última legislatura el Gobierno no exigiese un esfuerzo de solidaridad fiscal a los que más tienen. La sangría del paro ha sido la causa de la derrota, enfatizo. No obstante, puesto que todos los barones regionales llegaron con sus derrotas en el morral, se abstuvieron de acentuar su crítica y algunos, como el extremeño Guillermo Fernández Vara, apostaron por una renovación a fondo y por abrir el partido a la sociedad para que no se pase de un viejo partido, con 130 años de historia, “a un partido viejo”.

3 Comments
  1. Zaratustra says

    Todos valen para hacer la política de la derecha y poner el cazo

  2. Ramón says

    Deseo una pronta recuperación de la identidad socialista para luchar todos juntos contra un sistema sistema económico depredador, voraz y ciminal.

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