Del congreso de Ryanair a las primarias de Yo, Carme

Carme Chacón, en Valencia, presentado las propuestas de su candidatura a la secretaría general del PSOE. / M. Bruque (Efe)

Estos días que salen fuentes socialistas de debajo de las piedras no ganamos para noticiones que para sí habrían querido Bernstein y Woodward, los del Watergate: por ejemplo, que el 38 congreso del PSOE será el primero en que todos los delegados y delegadas se pagarán sus gastos de su bolsillo. Vamos, como los pasajeros de Ryanair, cuyo presidente, Michael O’Leary, que también quiere mucho a Carme Chacón pero ahora no es el momento, insiste en que si las autoridades aeronáuticas le dan permiso para hacer volar a los pasajeros de pie, en una semana los levanta de la silla. Y les cobra un euro para usar el baño.

Pero aún a pan y agua parece muy animada la gente con este congreso. Al PSOE no se le puede negar ese talento, el de echar a rodar las emociones. Y el PSC, más. Aterrizo en una tertulia política en Barcelona y me encuentro a dos periodistas catalanes, uno chaconiano y otro no tanto, a la greña fuera de micro. El periodista catalán más chaconiano considera un detalle muy feo por parte del otro haber informado en Cataluña de las declaraciones de la exministra a un “oscuro diario digital andaluz” prometiendo dejarse las uñas y los dientes combatiendo el pacto fiscal. El periodista catalán menos chaconiano se asombra de que le pidan tan descaradamente que no informe de algo. Es costumbre ser un poquito más sutil. O era, porque bueno, no hace tanto que Pilar Rahola llamó en pleno programa en directo de La Noria “sucia” y “cerda” a Celia Villalobos porque esta la acusó de predicar la escuela pública mientras lleva a su hija a la privada en Suiza, detalle que Villalobos conocía porque la propia Rahola se lo había cascado durante los anuncios. Sin duda las habrá más discretas con las confidencias, pero, ¿con qué cara pones públicamente a parir a alguien por demostrar que tú dices una cosa y haces otra? ¿La cerdada mayor no era esa?

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Vamos, que no se vayan a creer ustedes que los catalanes y sobre todo las catalanas somos mosquitas muertas. Qué va. Ya van a ver este fin de semana. Yo no sé qué harán Rubalcaba y Chacón porque no soy Aramis Fuster. Pero sin serlo ya les adelanto que, si Carme Chacón pierde, no se va a volver a Esplugues de Llobregat. Ni a estarse calladita y muy mona en el Congreso de los Diputados, donde uno de sus fieles tiene claro que “no se va a cortar el bacalao de esta legislatura”. “Con la mayoría que tiene el PP en las Cortes la oposición hay que hacerla de otra manera, con gente enfadada en la calle”, nos aleccionan. Entonces, ¿es verdad lo que el PP teme, que donde no lleguen las urnas, lleguen caceroladas de cuidadoso diseño? ¿Un 15-M de piscifactoría? El escudero de Chacón se da cuenta de a dónde nos lleva su análisis y recula cómo puede diciendo que bueno, que no, que todo tranquilo. O casi.

A pesar de su súbita afición a hacer política con las uñas y los dientes, una no se imagina a las huestes de Chacón tomando la calle en plan early Manuel Fraga. No. Sí me los imagino haciendo como los independentistas escoceses y de cualquier sitio, Murcia incluida: de referéndum de independencia en referéndum de independencia, o de primarias en primarias, hasta que salga a mi gusto. La vida es larga. La aspirante a secretaria general del PSOE (de momento) se ha negado a descartarse como aspirante a candidata a presidenta incluso si este fin de semana pierde en Sevilla. En cambio dice que si gana, favorecerá el uso de primarias para vestir la muñeca del próximo ticket electoral socialista.

Conociendo la afición de los políticos a regalar solo aquello que les sobra, lo siento pero es obligado preguntarse: ¿si Chacón creyera que va a ganar el congreso y la secretaría general, sería tan pródiga ofreciendo primarias presidenciales? ¿O trata de forzar a Rubalcaba a tomarle la palabra y regalarle así una especie de segunda vuelta y de tercer asalto? ¿Cuándo acabará esto? ¿Cuántos aviones de Ryanair tendrán que coger los sufridos delegados?

Por supuesto es legítimo que cualquiera que se crea con méritos opte a la presidencia del gobierno (yo misma no me presento porque mi extrema modestia me lo impide). Pero con un partido tan en la UVI como tiene esta gente, que ha perdido de un plumazo la mitad de la militancia y un 80 por ciento de poder, igual ya va siendo hora de dejarse de jugar a Yo, Claudio. Que eso de que al final gana el tartamudo solo funcionó en el Imperio Romano. Y no siempre.