Autocrítica cero: Rato, Salgado, Serra… ¡todos lo hicieron de cine!

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Rato, ayer, en el Congreso, poco antes de comparecer ante la Comisión de Economía. / Paco Campos (Efe)

Cuando a las 20:53 horas de la tarde de ayer la presidenta de la Comisión de Economía del Congreso, Elvira Rodríguez, dio por terminada la sesión que se había prolongado durante toda la jornada y que tuvo como esperados protagonistas al expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, o a la exvicepresidenta económica, Elena Salgado, entre otros, buena parte de los comisionados, interpelantes y/o espectadores seguían sin saber, a juzgar por lo escuchado, qué  ha ocurrido y quién nos ha llevado al tsunami financiero que atraviesa nuestra economía.

Desde que José Luis Rodríguez Zapatero decretase que quizás teníamos "el sistema financiero más sólido de toda la comunidad internacional", un 24 de septiembre de 2008, hasta hoy, cuando la prima de riesgo se desboca día tras día, la Bolsa se desploma, la confianza que despierta España en los mercados es casi inexistente y sólo alivia nuestra agonía alguna insinuación de técnicos o dirigentes europeos sobre una posible intervención del BCE, Ejecutivos, Legislativos, gestores de entidades financieras y organismos supervisores consideran que lo han hecho todo bien. Escuchando ayer a Rato, al ex presidente de Novacaixagalicia, Julio Fernández Gayoso, al expresidente de Catalunya Caixa, Narcís Serra, o a Elena Salgado, pareciera que nada tienen que ver con la crisis financiera, que todo lo que hicieron fue lo correcto, lo necesario en cada momento, y que el desastre financiero que nos corroe nada tiene que ver con ellos. ¿Los culpables? El empedrado, la crisis, las previsiones del FMI y un largo etcétera... vamos que, analizadas sus respectivas versiones, su impecable gestión, ¡casi debieran ser merecedores de una medalla pensionada!

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De todas las comparecencias, la que más morbo despertó desde su anuncio fue la del expresidente de Bankia, Rodrigo Rato. Su malestar con el actual gobierno era harto conocido en todos los corrillos y mentideros. Pero, tal vez su imputación por el agujero de Bankia, o la lealtad a sus compañeros de partido, hoy en el Gobierno, le hicieron reprimir comentarios y reproches poco amables con Luis de Guindos, por ejemplo, que su entorno no ha dudado en atribuirle desde su salida de Bankia. Su dimisión -dijo- se debió a la pérdida de confianza que detectó en el Ejecutivo, pero lejos de hablar de vendettas personales, atribuyó al "deterioro del entorno" la actitud del gobierno de Rajoy. Aprovechó Rato para desvelar que el entonces gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez le conminó a negociar con Bancaja, "aunque no me obligó a fusionarme", matizó después. En cuanto a su gestión y la de su equipo dijo tener "la conciencia de haber hecho las cosas bien". Poco se dijo públicamente del intento fallido de fusión entre CajaMadrid y La Caixa. Se cuidó mucho Rato de no decir en público lo que comenta su entorno en privado: que no cerró esa fusión porque los directivos de La Caixa le hicieron saber que, por una cuestión de Estatutos, no podían garantizarle la vicepresidencia, como él pedía, durante dos años, para pasar a ocupar la presidencia pasado este plazo, o que rechazó presidir, a cambio, la cartera de participaciones industriales de La Caixa, o ser presidente de Repsol. Esas son cosas que no se comentan en público. Así que se ciñó a su guión.

La exvicepresidenta Elena Salgado conversa con otro de los comparecientes, el exministro socialista y expresidente de CAixa Catalunya Narcís Serra, ayer, en el Congreso. / Ballesteros (Efe)

Por su parte, Elena Salgado llevó también su guión bien aprendido y así lo expuso. Recordó el consenso que concitaron las reformas del mercado financiero que acometió Zapatero (el PP las apoyó), aseguró que hasta 2009 no se detectaron problemas de viabilidad financiera y que, una vez detectados, el Gobierno las gestionó como debía y como aconsejaban los acontecimientos. En cuanto a la gestión del gobierno del PP al frente de la operación "nacionalización de Bankia" se limitó a dejar caer que "las consecuencias de las decisiones del gobierno están a la vista de todos". Y no parece que lo llevara en el guión, pero sí en la punta de la lengua y bastó que el portavoz del PP, Fernando López Amor, la espoleara con la herencia recibida por el PP y le espetase que suspendía su gestión, además de acusar al gobierno del que formó parte de haber dejado a España "sin caja y sin crédito" para que Salgado soltase la lengua y explicara que ella advirtió personalmente a Rajoy de la posibilidad de que se desviase el objetivo de déficit a causa de las cuentas autonómicas. Algo que hasta ahora nadie había desvelado.

Tampoco tuvieron desperdicio los argumentos del expresidente de Novacaixagalicia, Fernández Gayoso, que se escudó en que ocupó un cargo institucional  –"en mi Caja mandaba el Consejo, no yo"–, para eludir cualquier responsabilidad que los intervinientes pretendiese atribuirle. Según sus propias versiones, Gayoso mandaba menos que un cabo, pero el expresidente de Catalunya Caixa, Narcís Serra, no fue nombrado para el cargo por su adscripción y bagaje político, no. Que nadie se llame a engaño, porque a quienes trataron de echarle en cara la politización de las Cajas de Ahorros, les aclaró que lo que le llevó a la presidencia no fue su condición de político en retirada, sino su condición de catedrático de macroeconomía. ¿Político yo? Yo soy catedrático de Economía, como mis dos antecesores al frente de Caixa Catalunya.

Casi 11 horas después de iniciarse la sesión,sus señorías comprobaron que el batacazo financiero ha venido y nadie sabe cómo ha sido, que gestores, gobiernos y supervisores eluden sus respectivas responsabilidades y que el disco del verano es el "Pío-pío, que yo no he sido". Todo apunta a que poco o nada van a aclarar las comparecencias parlamentarias. Claro que siempre queda abierta la vía judicial...

1 Comment
  1. cirio says

    Tenemos lo que nos merecemos.

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