El PP protege a Rajoy de un debate sobre el rescate y los nuevos recortes sociales

Rajoy y Van Rompuy, presidente del Consejo europeo, pasean por los jardines del Palacio de La Moncloa tras la reunión que mantuvieron ayer. / Sergio Barrenechea (Efe)

El presidente Mariano Rajoy no ve “oportuno ni necesario” un pleno del Congreso para debatir el rescate de la economía española y aclarar los nuevos ajustes. Así lo transmitió a la Diputación Permanente del Congreso la presidenta de la Comisión de Economía, Elvira Rodríguez. El PP empleó su mayoría absoluta para rechazar la convocatoria del pleno extraordinario que pedían todos los demás grupos. Los populares también se quedaron solos al rechazar otras 30 solicitudes formuladas por los distintos grupos para que comparezcan varios ministros cuya gestión consideran opaca o manifiestamente mejorable.

El propio jefe del Gobierno afirmó después de almorzar en La Moncloa con el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, que no ha decidido si pedirá la ayuda para aliviar la presión sobre la deuda soberana, por lo que no está negociando las condiciones del rescate. “No hay negociación porque el Gobierno no ha hecho ninguna petición. No se está negociando nada, no hay nada”, aseguró. Sobre las condiciones que exigiría el famoso “rescate blando”, un crédito de unos 300.000 millones de euros, Rajoy dijo que serán las que estableció el Consejo Europeo de finales de junio sobre el déficit excesivo. Rompuy declaró: “España es quien debe pedir el rescate”.

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El PSOE rechaza de plano el rescate porque, según su portavoz económico Valeriano Gómez, “las exigencias deprimirían todavía más” la economía española y la conduciría al “abismo”, arrastrando a Europa entera. Gómez se mostró convencido de que las negociaciones nicodémicas (por detrás) comenzaron en julio pasado con las reuniones bilaterales del ministro Luis de Guindos con sus homólogos alemán y francés. En ese sentido recordó que los bancos europeos ya hicieron su agosto en España “con su concurso en la burbuja inmobiliaria” y no deben seguir esquilmando a los  españoles.

Con la misma orientación, el dirigente de IU Cayo Lara reclamó la comparecencia del titular de Economía y del propio Rajoy para que aclaren “el valor de las declaraciones conjuntas” sobre los tipos de interés “demasiado altos” que soporta la deuda española, sorprendentemente seguidas de la negativa alemana a que el BCE intervenga directamente comprando deuda española. “Es necesario que el presidente comparezca y aclare el rescate y las nuevas exigencias a país con un 53% de sus jóvenes en paro”.

Pero ni esas formulaciones ni la petición de Josep Sánchez Llibre (CiU) de que Rajoy fije la “hoja de ruta” y aclare los mensajes contrapuestos de Montoro, De Guindos y el jefe de la Oficina Económica de Moncloa, Álvaro Nadal, ni mucho menos la intervención de Alfred Bosch (ERC) reclamando elecciones anticipadas ante “el abismo colosal” entre las promesas electorales y las decisiones gubernamentales, movieron al PP aceptar la explicación y el debate con el jefe del Gobierno. Elvira Rodríguez recordó que "estamos sometidos a procedimiento de la Comisión de la UE por déficit excesivo desde 2009" y esgrimió la petición de 5.000 millones de euros de la Generalitat catalana al Fondo de Liquidez del Estado con el fin de enfrentar su deuda para exigir corresponsabilidad autonómica en el ajuste "porque el dinero no sale de los árboles".

Menos metafórica, por riesgo de incendios, la portavoz socialista Soraya Rodríguez dijo sencillamente que “Rajoy tiene miedo a dar explicaciones” y preguntó por qué el 30 de junio formuló un plan de ajuste fiscal y el 3 de agosto aprobó otro para 2013 y 2014 y lo envió a Bruselas con un hachazo suplementario de 37.000 millones de euros “sin decir ni una palabra en la rueda de prensa que protagonizó” tras el Consejo de Ministros. Los expertos en infotácticas, entre los que destaca De Guindos, estiman más eficaz e interesante informar a la prensa extranjera y que los medios españoles reboten sus anuncios y decisiones.

Si Rodríguez calificó el nuevo plan de ajuste, escamoteado por el Gobierno a los españoles, de “poco riguroso y creíble” pues, según dijo, es “una mezcla de ideología y mala economía contra los trabajadores”, al tiempo que denunció que la reducción de la cuota empresarial a la Seguridad Social por los 3.000 millones equivale a "cargarse de hecho el sistema de dependencia", Emilio Olabarría, del PNV, incidió en la exigencia de explicaciones del presidente sobre los nuevos recortes que implican, dijo, “otra reforma laboral, menos pensiones, liberalización de los servicios sociales…, y cada vez menos soberanía y más cargas fiscales”.

Cuando la socialista Rodríguez calificó de “burla” la convocatoria de la Diputación Permanente cuatro días antes de que acaben las vacaciones e informó de que el jefe de filas del Grupo Popular, Alfonso Alonso, le había anticipado que no iban a admitir ninguna comparecencia, los diputados de Izquierda Plural abandonaron la sesión para no completar “la farsa” con unas votaciones que tenían perdidas de antemano. Al final, decía un diputado, la política de Rajoy con el Parlamento y los españoles va a ser como la de los mandos militares hacia los periodistas; le dicen “política del champiñón” y consiste en mantenerles a oscuras y darles mierda.