‘Am I a Catalanless’?

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Mosaico con los colores de la 'senyera' formado antes del inicio del partido entre el Barcelona y el Real Madrid, el pasado domingo, en el Nou Camp. / A. Estévez (Efe)

¿Es posible que sin darnos ni cuenta Cataluña se haya convertido de repente en una, grande y libre? ¿En un monolito independentista puro, de una supuesta pieza, como la senyera gigante del Camp Nou? Una empieza a echar cuentas de los años que hace que vive fuera y lejos (aunque nunca creyó que tanto…) y hormiguitas de sudor frío le andan por la espalda y con su leve peso le curvan el espinazo. ¿Y si fuese verdad que no hay vuelta de hoja? ¿Que ya todos y cada uno de los catalanes -menos yo- quieren ser otra cosa de la que son, quieren ser distintos?

¿Cómo se llamaría un homeless de país? ¿Countryless? Se me objetará que qué maldita falta hace decirlo en inglés. No son tanto ganas de presumir como de buscar refugio en una lengua más o menos franca, sospechosa quizás de arrogancia, pero no de tener arte ni parte en esta trifulca. Y además supongo que me rebota por las paredes del cráneo cierta hermosísima novela de Jonathan Lethem que se titula Motherless. Sin madre.

Am I a Catalanless? ¿Una sin Cataluña? ¿Tengo definitivamente que elegir? ¿O me abstengo de ser española o quedo despojada para siempre de la tierra y del paisaje emocional en el que nací? Es curioso: a día de hoy es más descansado hacer un discurso independentista catalán en medio de la Puerta del Sol de Madrid que un discurso no independentista catalán en la Rambla de Catalunya. Lo primero provoca alguna que otra acusación delirante de deicidio pero básicamente suscita curiosidad y hasta morbo. Lo segundo lleva en línea recta al ostracismo. Al exilio exterior e interior.

No es una manera de hablar. Es un hecho la negación de la mayor, el arrinconamiento de la catalanidad no ya antiindependentista sino simplemente escéptica, simplemente distinta. La que en mi opinión saldría masivamente a flote si mañana (¿por qué no hoy?) se celebrara el maldito referéndum que nadie desea menos que quien lo pide. Es como el mito de que sin España desaparece la pobreza: no es verdad, pero, ¿cómo demostrarlo sin haberlo probado? Y como en la práctica es tan inmensamente difícil que se llegue a probar nunca…

Ahí está la gracia del envite…bueno, ahí, y en la asombrosa incapacidad de mucha gente para ponerse las pilas. Oído recientemente en Madrid, en una situación lo bastante extraordinaria como para juntar a Felipe González, Jose Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez-Rubalcaba, amén de otros ilustres asistentes a no importa qué. Y va Rubalcaba y no sólo manifiesta su convencimiento de que la secesión catalana puede ser un hecho, sino que expresa su temor de que "los vascos vengan detrás". Con federalistas así da gusto, oye.

Pero lo esencial es cierta disimulada pero tenaz mala hostia...en el patio de casa. Cierta combinación de síndrome de Estocolmo y complejo de quinta columna. Somos unos cuantos, unos muchos, los que hemos llegado a temer en algún momento si no seríamos unos autistas, descolgados atónitos de una muchedumbre en trance. Los únicos y las únicas que por lo que sea no llegamos a este orgasmo militarizado. Como si nos faltara, qué sé yo, clítoris nacional. Punto G colectivo.

Una colega y amiga me remite un artículo que escribió dando cuenta de ciertas dudas de ciertos sectores clave de la sociedad catalana, dudas que por supuesto se expresaron en cenáculos privados, muy restringidos…”Ay, temo haber metido la pata”, me escribe azorada mi colega y amiga. Una de sus altas fuentes la acusa de traición. Si lo piensas, se comprende: ¡están las cosas en la Cataluña palaciega como para significarse diciendo lo que uno de verdad piensa sobre esto de la independencia!

Primero aconsejo a mi colega y amiga no inmutarse. Y acto seguido me empiezo a inmutar yo. ¿Qué es esto, la ley de todos los silencios? ¿El retorno a la clandestinidad a estas alturas? Ser catalán estuvo prohibido. Significó y simbolizó en su día toda una resistencia, toda una tensión moral. ¿Hay que volver ahora a las trincheras del antifranquismo? Una de las sentencias más memorables de Santiago Carrillo es esa en la que se quejaba de haber empezado su larga vida encerrándose a fumar a escondidas en el retrete…y haberla tenido que acabar igual. Pues eso. ¿Quieren que nos encerremos ahora a ser catalanes y españoles a escondidas?

La buena noticia es: mientras se siente la necesidad de arrollar y aplanar tanto algo es que la rugosidad y la diferencia se sienten. Y escuecen. Insisto: en más de 40 años (más de un franquismo) vivido entre las Cataluñas y las Españas, nunca sentí tanto sudor frío como ahora. Tantas sospechas de que la vieja bestia intolerante vuelve a estar en celo. Una amenaza existencial tan directa.

Y, para variar, la amenaza ya no viene de Madrid.

Habrá que tenerlo claro y empezar a defender en público lo que se piensa en privado, como en estos casos recomendaba el viejo Bertolt Brecht.


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21 Comments
  1. marcusvi13 says

    o tu o yo no estamos entendiendo nada de nada…¿sudor frio por querer ser española en catalunya? no he visto ni leído pueblo que defienda mayoritariamente el derecho a decidir su propia autodeterminación con tanto respeto a la opinión de toda la gente como se está dando en Catalunya… no esperaba encontrar esto en este medio de comunicación, la verdad…absolutamente sorprendido y contrariado.

  2. antonio says

    Pues no sé por qué se siente usted tan contrariado y sorprendido. A ver si va a tener razón la autora, y opinar contra la independencia es políticamente incorrecto. ¿De verdad le contrarían las opiniones distintas a la suya? Pues quizá debería hacérselo mirar, porque eso tiene un tufillo fascistoide un poco preocupante…

  3. Víctor82 says

    Pues yo sí entiendo el artículo. Soy catalán también y me siento incómodo con tanta exhibición patriótica. Y no es verdad que haya tanto respeto a los que no queremos la separación. Ahora nos dicen que utilizamos «el discurso del miedo» por exponer los defectos de tal separación y cómo no de «quintacolumnistas» y hasta «fachas». Y por encima de todo mira bien la imagen del Camp Nou, es un buen símbolo de lo que dice este artículo: politización total de algo que no debiera estar politizado y peor: se espera de todo el mundo que participe en ello.

  4. pnadal says

    No será que estás empezando a mirarte el ombligo tu también en medio de la megacapital mundial del sur de Europa?

    Para expresar el ‘estoy hasta las pelotas’ hay que chillar y ser desagardable, como por momentos estamos siendo los catalanes (perdón si les hemos molestado), ante tanta chuleria, desfachatez, garruleria y gangsterismo arrejuntado en los circulos de poder que se reunioen domingo tras domingo en el palco del Santiago Bernabeu y que ,, sin duda, domina a España, y de paso se rie a carcajadas de ella. Y los catalanes estamos hasta las mismisimas y mientras van preparando los pliegues para ver si de una puñetera vez hacemos el tuner por canfranc y damos pol saco una vez a los catalanes por raritos y encima contestones. disfruta de tu Madrid, que realmente es una ciudad maravillosa (ya ves que una cosa no quita la otra)

  5. Polites says

    Anna, vente el 12-O a la Plaça de Catalunya de Barcelona a decir alto y claro que Cataluña es plural y que Cataluña somos todos. Te sentirás mucho mejor!!

  6. marcusvi13 says

    no estoy contrariado y sorprendido porqué la autora defienda la no independencia de Catalunya, estoy contrariado y sorprendido de que no se entienda que defender la independencia de Catalunya no es ir contra de nada ni de nadie, lo que destila este artículo es que en Catalunya se persigue ahora mismo todo lo que no huela a independentismo…cosa que en mi opinión es absolutamente falso. De ahí mi comentario de que o yo o la autora del artículo no nos estamos enterando de la realidad catalana, no es un problema de opinión, que cada uno tiene la suya, solo faltaría, podemos hablarlo, debatirlo, alrededor de una mesa, de un café o de una cerveza, ahí no está la cuestión, es un problema de que acusa a la sociedad catalana de boicot social y radicalismo…y si, me parece muy grave y me lo tomo como casi un insulto, la verdad, más que nada porqué creo que es absolutamente falso, de ahí mi indignación.

  7. moranovenc says

    Yo comprendo muy bien la sensacion que expresa la autora en el articulo. Yo tambien soy catalan de origen, emigrante en el extranjero por cuestiones laborales, y sorprendido por la deriva que han tomado las clases politicas en Cataluña, arrastrando a la poblacion que se deja arrastrar o no le importa ser arrastrado. Lo que sorprende desde fuera es el hecho de que no haya voces disidentes que se cuestionen los caminos que esta tomando el nacionalismo. Si todo se reduce a que ser catalan y español es imposible, me parece que estamos rozando el ridiculo y volviendo a lo peor del pasado. Si ni siquiera se pueden llegar a tener espacios de conviviencia en España como los vamos a tener en Europa. La crisis esta despertando (no solo en Catalunya) el animal irracional que creiamos dormido en Europa. Ojala que se vuelva a dormir pronto…

  8. pastanaga says

    Vamos a ver. Desde España se ha ocultado desde tiempos históricos el hecho nacional catalán. Simplemente molestaba. Sólo hay que ver la reacción ‘ofendida’ de una parte de España (muy nacionalista, no lo olvidemos), ante las pretensiones catalanas. Bueno chic@s, si no os habéis querido enterar es vuestro problema, hace años, por no decir siglos, que el ‘problema’ esta ahi latente pero durante los años de reivindicación catalana se nos ha llamado menos guapo, cualquier cosa, se ha ocultado la nación catalana debajo la alfombra de los trastos viejos, mientras se hacia crecer a toda cosa la nación española, sin el apoyo de muchos catalanes, que no nos sentiamos representados en ese proyecto ‘Nacional’ (y nacionalista, no lo olvidemos) español. y ahora os hacéis los ofendidos porqué los catalanes usamos las pocas armas que tenemos para darnos a conocer como pueblo/nación/nacionalidad?. Creo que a quien deberíais pedir explicaciones es a vuestros políticos y a vuestros intelectuales que no os han contado la verdad.

  9. Apátrida says

    Es cierto que en Catalunya se ha empezado a respirar un cierto aire de «ha llegado la hora», una sensación de que todo el mundo está por la independencia. Los apóstoles del independentismo, eufóricos, dan por hecho que todos comulgamos con ellos y no es así. En lo que no estoy de acuerdo es en que haya opresión ni coacción de ningún tipo, se trata más bien de la euforia inesperada de los que creen que se acerca el paraíso y dan por hecho que todos compartimos sus banderas y deseos. Y no es así. Sin embargo, la torpeza y el partidismo descarado del gobierno español suponen una ayuda inestimable para el independentismo: cada día nos desayunamos con declaraciones y noticias que llenan de razones el argumentario de los independentistas…

  10. moranovenc says

    pastanaga: La manipulacion de la historia y los sentimientos se produce por ambos nacionalismos, el espanyol y el catalan. Lo preocupante es que a dia de hoy y en Europa, aun no hayamos aprendido que los nacionalismos no son la solucion. Los nacionalismos se basan en la manipulacion historica, de sentimientos y busqueda de enemigos, acentuacion de diferencias entre ciudadanos (culturales, etnicas, etc, etc)… exaltacion de sentimientos frente a razon… como ya he dicho la crisis saca lo peor de la sociedad. Y por sorprendente que parezca la historia se vuelve a repetir. A Europa no le conviene un rebrote de los nacionalismos, ya que potencialmente podemos construir demasiados! 🙂

  11. Catalan112 says

    Un discurso pro nacionalismo español en la rambla de Barcelona, solo rebiriría miradas de incomprensión. Más que nada porque en la rambla de Barcelona el 99% de la gente habla ingles, frances o aleman.

  12. Dante says

    Cuestiono que en la etapa franquista se prohibiera ser catalán en Cataluña. En los colegios púbicos y campamentos de verano de Tarragona, por ejemplo, los profes y monitores nos hablaban y hablaban entre ellos en catalán. Lo que sí estaba muy, pero que muy mal visto es que fueras de familia de izquierda. O sea, se reprimía lo que en cualquier lugar de España. Si eras catalán de derechas molabas cantidad.

  13. pastanaga says

    moranovenc, estamos totalmente deacuerdo, pero mientras tu y yo discutimos esto de buena fe, el pez gordo nacionalista español, se va comiendo dia a dia el pez pequeño nacionalista catalán. ¿Cual será el resultado final? un pez bien gordo español que no habla cada dia de los males del nacionalismo, como hace cada dia una periódico ‘tan poco’ nacionalista com El Mundo o un partido político que se llama a si mismo ‘no nacionalista’ (dejame que me ria un rato). Os han tomado a todos por tontos o qué? como os podéis dejar embaucar con un mensaje tan sibilino como falso? las banderitas españolas en Madrid se pasean por doquier y el sentimiento de ser español es tan nacionalista como ser catalán, francés, kurdo o mahorí. Simplemente no quiero que mi cultura y de paso el pueblo que hay detrás de ella, nos convirtamos en la reserva indio-catalana donde poder ir a ver a aquellos cuatro últimos tipos raros que sabian hablar catalán, esa lengua vernácula antigua…. es fácil de entender, sólo hay que ponerse en la piel y ver que ha pasado con otras asimilaciones culturales, económicas de peces gordos con peces pequeños. Nosotros somos pequeños, pero matones. habrá que tumbarnos y desde luego Pedro Jota y todas las editoriales neolíticas madrileñas no van a conseguirlo. Saludos

  14. Ramon says

    Una mierda de debate de políticos de mierda

  15. JPO says

    Supongo que conoce la anécota.
    Cuando Francesc Pujols regresó de un corto exilio tras la Guerra Civil, fué interrogado por la policía.
    Le preguntaron: ¿cómo es que usted, de familia adinerada y nunca metido en política, decidió marchar?
    A lo que repuso: como todo el mundo se iba, tuve miedo de quedarme solo.

  16. Jonatan says

    ¡Qué monserga tan insufrible!

  17. pere says

    Hola Anna,
    Jo soc independentista però estic convençut de que si portés molts anys visquent a Madrid no en seria. També estic convençut de que si tu haguéssis continuant visquent aquí ens eries. Això ho crec, entre altres coses perquè tinc un amic intel·ligent i culte que porta molts anys a Madrid i diu/sent més o menys el mateix que tu. Erem companys del Cau i tots els demés, tots, que encara vivim aquí hem anat a parar l’independentisme. No tinguis la temptació de pensar que soc un provincià que no s’ha mogut del poble. Com tu, he estudiat i viscut a Nova York, He donat classes d’unverisitat a l’estranger i he viatjat per tot el mon. Saps, he arribat a la conclussió que en aquest debat, per més que tots pensem que la nostra posició passa per la raó i que el què pensen els altres és un problema de desinformació o de manipulació,en realitat passa molt pels sentiments i més concretament pel sentiment de pertinença que en la distància es va perdent i en la proximitat es reforça.

  18. fatelpho says

    En Cataluña, todo el poder simbólico se encuentra en manos de un grupo social. Aquí, el nacionalismo se construye en el día a día. Escuela, TV3, RACC1, de periódicos no hablo porque todavía no le han cogido el punto. El proceso es más bestia si vives fuera de Barcelona y alrededores. Y todavía peor, si sacas oposición en la Generalitat donde el control social es aplastante. Al final, la gente elige la salida menos dolorosa, ser nacionalista. Porque lo otro, duele, señora Grau, duele.

  19. sunion says

    Anna, crec que tot és més senzill del que planteges, hi ha molta gent a Catalunya que creu que som un país i com a tal tenim els mateixos drets que qualsevol altre, d’altres penseu que no, que som una entitat (en direu com vulgueu) dins d’un país superior, doncs reconegueu el dret democràtic de votar-ho en referèndum i llestos, que el poble decideixi. I sobre el sentiment teu, que puc entendre, som molts, generacions, els que hem viscut molt temps humiliats i negats en els nostres drets més bàsics i amb un sentiment d’impotència que al final ha esclatat, joiosament i pacífica (i si convé, orgàsmica). Sobre la brometa d’una grande y libre a algú li farà gràcia com a recurs periodístic però ho trobo una mica groller pel record que ens porta.

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