El referendo catalán enfrenta a unionistas y separatistas en el Parlamento

Alfred Bosch (izda.) y Joan Tardá, diputados de ERC, sonríen durante el debate de la iniciativa planteada ayer en el Congreso por esta formación para que se reconozca a Cataluña la competencia de convocar referendos. / J. J. Guillén (Efe)

Los nacionalistas catalanes, vacos y gallegos de izquierdas y de derechas olvidaron el martes sus diferencias ideológicas e hicieron una piña para apoyar en el pleno del Congreso una proposición no de ley de ERC que pide que se reconozca a la Generalitat de Cataluña la competencia de convocar referendos sobre “asuntos políticos de especial relevancia”. IU-ICV-CHA se sumó a Galeusca. Pero con argumentos jurídicos ab orno et exorno, seguidos de la abrumadora fuerza de sus votos, las formaciones unionistas (PP y UPyD) y las federalistas (PSOE y PSC) rechazaron la propuesta. El resultado fue 42 votos a favor, 276 en contra y ninguna abstención. Faltaron los diputados del PSC Meritxell Batet y Albert Soler por “motivos justificados”, según aclararon sus jefes de filas, frenando en seco las eventuales interpretaciones fraccionarias.

Dijo el portavoz de ERC, Alfred Bosch, que sólo esperaba el fracaso de su iniciativa y tenía razón. No hay que ser un lince para saber que la mayoría absoluta del unionista y centrípeto PP con el apoyo del federalista PSOE, a los que acusó de “vencer sin convencer” y de apelar a la fuerza porque están “débiles”, iban a rechazar de plano su propuesta. Por eso se dedicó a repetir insistentemente que quiere que los catalanes voten (en un referéndum de autodeterminación), que ese ejercicio no puede ser ilegal y que ERC no renunciará a la vía bilateral, dialogante y pacífica para lograr la consulta. “Queremos votar y votaremos porque la democracia siempre gana”, afirmó antes de lanzar su lema: “Vini, vidi, vota”.

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Al presidente de la Comisión Constitucional y portavoz del PP en el debate, Arturo García Tizón, no le gustó nada el “sinrigor técnico” de la propuesta. Dijo que no cabe “una modificación encubierta” de la Carta Maga y recordó que “la soberanía nacional es única”, reside en el pueblo español y no existe una soberanía por cada comunidad autónoma. “La Constitución no permite que las decisiones que afectan a todos los ciudadanos sólo tengan el pronunciamiento de una parte del pueblo español”, concluyó.

Le secundó con parecidos argumentos el socialista Ramón Jaúregui. Tildó de “frívolo y oportunista” al proponente. Dejó claro que “el PSOE no tiene miedo a que la gente vote” y señaló que el problema identitario catalán no se resuelve con una consulta con dos posiciones extremas sobre la independencia. “Eso no es solución de nada, sino un problema para todos”. Y apostó por una negociación política y un acuerdo que pueda ser sometido después al veredicto de las urnas como se ha hecho con el Estatuto de Autonomía.

En nombre de UPyD, Rosa Díez, se opuso enfáticamente a que “una parte del todo decida por todos los españoles”. “Lo que le ocurra a Cataluña a mí me afecta porque es parte de mi país y no es democrático que una parte decida sobre lo de todos”, afirmó. A continuación acusó a ERC de confundir un "partido" con una "nación", lo que conduce al "totalitarismo".

Los nacionalistas hicieron piña. Desde CiU, Jordi Xuclà anunció que el derecho a decidir será un eje del programa que llevarán a las próximas elecciones catalanas. Pidió respeto a la voluntad de los catalanes y recordó que “Catalunya es una nación". En la misma línea, Aitor Esteban, del PNV, negó los problemas de ajuste constitucional esgrimidos por PSOE, PP y UPyD y recordó que la Constitución se reformó "en semana y media" en lo referente al déficit sin consultar a la ciudadanía. También alertó de la posibilidad de que, ante el debate abierto en Cataluña, alguien tenga la tentación de volver a tipificar como delito la convocatoria de referendos, como hizo el PP tras desactivar el Plan Ibarretxe. Por Amaiur, Jon Iñarritu pidió que no se confunda “democracia con legalidad” y animó a España a "copiar a Estados democráticos como Canadá o el Reino Unido, que permiten consultas sobre autodeterminación aunque no estén previstas en sus constituciones".

Aunque según el diputado de ICV Joan Coscubiela hay “dificultades de anclaje constitucional” para el referéndum catalán, manifestó su posición y la del grupo de Izquierda Plural a favor de la consulta. Y argumentó que son los ciudadanos los que están exigiendo su derecho a decidir, ya sea sobre el futuro de Cataluña o sobre los recortes. Tachó de “obsoleto” el concento de soberanía establecido en la Constitución y sostuvo que "la única salida racional y civilizada" a lo que sucede en Cataluña es que se aplique "el derecho democrático a decidir".

Fue en definitiva el primer debate, aunque de trazo grueso, en el Congreso de los Diputados entre unionistas y separatistas después de la tormentosa entrevista del 20 de septiembre entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el de Generalitat, Artur Mas, que lejos de moderar las posiciones impulsó a Mas a convocar elecciones anticipadas con la promesa de celebrar un referendo por la autodeterminación y de iniciar la fase constituyente del Estado catalán.