"Si la calle no confluye con una alternativa electoral, no les asustaremos"

Aníbal Malvar *

Imagen de archivo de Chema Ruiz, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. / Efe

Chema Ruiz, desahuciado, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, quincemero desde los orígenes, se va a la huelga. A pesar de que la huelga, dice, les importa un carajo a los empresarios. Se ahorran un jornal. No descarta que pueda haber violencia de los piquetes, pero teme mucho más la violencia empresarial: “El piquete patronal siempre es más violento que el de los trabajadores”.

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– ¿Asusta al poder, a los bancos, a los especuladores, a estas alturas, una huelga? Las hemos vivido en España, en Grecia, en Portugal y los tanques de los neoliberales siguen, impasibles, su curso.

– No. No les asusta. Asustarles a estas alturas, en cuanto a paralización de los medios de producción, no solo no les asusta, incluso hasta les viene bien. No deja de ser un ERE de un día. Les supone ahorro en costes, de mano de obra. Lo que sí es cierto es que les molesta. Y, sobre todo, les preocupa. Puede servir de espoleta para la organización de un frente de transformación social. Y esto sí que les asusta. Que nos sacudamos las cadenas y digamos que estamos dispuestos a resistir. Sin embargo, mientras no seamos capaces de crear un frente de transformación que haga confluir la calle, la movilización, con una alternativa electoral capaz de asumir el control de las instituciones, miedo les daremos poco.

– Suena bonito. ¿Pero cómo puede confluir la calle, que rechaza los partidos, con una alternativa electoral, que solo puede concretarse con siglas?

– Es muy difícil. Es extremadamente difícil. Pero tenemos el ejemplo de la Siryza griega. ¿Es el camino? Quizá.

– Dos días antes de la huelga, PP y PSOE se reúnen para intentar frenar algunos desahucios. El detonante fue un suicidio. ¿No te parece un poco oportunista?

– Es del todo oportunista. Parece como si hubiésemos sufrido un desastre natural y los salvapatrias de la coalición capitalista neoliberal, PP y PSOE, corrieran a paliar el desastre. Cuando realmente son sus políticas, su gestión de las últimas décadas, lo que nos ha conducido a una situación que no tiene salida. A no ser que se cambie el marco político y económico. Y en ese nuevo terreno de juego, que seguro se va a construir, PP y PSOE no caben.

– ¿Crees que ese oportunismo puede afectar a la convocatoria?

– No. No lo creo. No olvidemos que junto a los desahucios está el drama del desempleo, del empleo precario, de los jóvenes que no ven futuro, de inmigrantes a los que se deja sin cobertura sanitaria, de los estudiantes que no pueden pagar la universidad, de la privatización de servicios esenciales...

– La banca se ha comprometido a no ejecutar los desahucios en casos de “extrema necesidad”. Y de Guindos dijo ayer que hará lo posible para que “ninguna familia de buena fe se quede sin techo”. Suena a cachondeo. ¿Quién regula la extrema necesidad? ¿Y la buena fe?

– Para los bancos, extrema necesidad es que el 90% de la familia esté en estado terminal y el resto en el paro. Van a bajar un poco el listón el decreto De Guindos, según el cual solo 600 familias españolas se pudieron acoger a la moratoria de desahucio. Sí, está bien expresado: es un cachondeo.

– Tú has perdido tu casa. Y, como tú, 400.000 españoles. Eso no tiene vuelta atrás, por mucho que hablen Rajoy y Rubalcaba.

– Rajoy y Rubalcaba no le van a dar solución a esto. Efectivamente, mi caso y el de unos pocos, como yo, no tiene importancia. Ni siquiera pedimos ayuda. Asumimos nuestra responsabilidad y sabíamos el riesgo que corríamos. El problema es que la inmensa mayoría de los 400.000 desahuciados son gente humilde. Gente que ha sido engañada y estafada en beneficio de los especuladores financieros y con la responsabilidad directa de PP y PSOE. Por eso, ellos no pueden ni quieren darle una solución. Ambos claudicaron arrodillándose ante los mercados. Y, en el caso del PSOE, con el agravante de la traición a su base militante.

– #14NSinMiedo está organizando un fichero de denuncias anónimas sobre empresarios que presionan a sus trabajadores para que no secunden la huelga general. A mí me da la impresión, con la situación de precariedad general, de que el miedo a las represalias laborales puede surtir efecto.

– Sí, claro, el miedo al piquete patronal violento siempre ha surtido efecto. La violencia de los piquetes de la patronal siempre ha sido mayor que la de los piquetes de trabajadores. Y en un momento como el actual el pánico a “perder del puesto de trabajo” va a desmovilizar. Solo espero que sean muchos los que entiendan que, con la huelga y otras movilizaciones, podremos tener un futuro. Si no hacemos la huelga, si nos acobardamos, los que hoy tienen trabajo lo van a perder y serán condenados al esclavismo.

– El otro día, hablando con Kike Castelló, de Democracia Real Ya, me dijo que los sindicatos habían sido, hasta ahora, muy seguidistas,  pero que han hecho enmienda y, textual, “empiezan a ser otra vez lo que nunca debieron dejar de ser”.

– Es cierto que los sindicatos mayoritarios, como la mayoría de la población, se habían acomodado a la supuesta sociedad del bienestar y habían perdido su identidad de sindicatos de clase, la exigencia de “democracia en las empresas” que reclamaba mi admirado Marcelino Camacho, y se habían dejado arrastrar por la corriente liberal, limitándose a la “pelea” con estructura fordista de las grandes empresas, abandonando otros frentes. Como dice Kike, por fortuna, esos sindicatos, muy lentamente, empiezan a reconocer sus graves deficiencias. Ahora hay que quitarles el óxido y utilizarlos como el gran instrumento de resistencia que son. El problema es que ni ellos saben cómo iniciar esa transformación.

– Salvo por el movimiento indignado, parece que los trabajadores están muy adormecidos, apagados, inmóviles. ¿Crees que el 14-N puede subvertir esta tendencia?

– Creo que, muy lentamente, ya se está produciendo esa subversión. Los trabajadores empiezan a ver que si no recuperamos las organizaciones y construimos la alternativa nos podemos dar por jodidos. Muestra de ello son las movilizaciones en Sanidad, la huelga de estudiantes en la que se volcaron profesores y padres y las luchas sectoriales que se están produciendo en empresas como El País o, ahora, en Iberia.

– Tal y como están los ánimos, preocupa un poco que el 14-N  pueda convertirse en una jornada violenta. Esto no es el 25S. Va a haber piquetes, puede haber enfrentamientos, va a haber mucha policía.

– Hasta ahora, en las huelgas en las que he participado, la violencia siempre ha sido ejercida por empresas que amenazan y amedrentan a los trabajadores. Y por agentes de la policía que denotan falta de profesionalidad. No creo que se produzcan enfrentamientos graves. Los piquetes, como de costumbre, harán frente a las amenazas patronales y ayudaran a los trabajadores a romper la barrera.

– PP y PSOE están, hoy, sentados, hablando de cómo frenar desahucios. No están en la mesa de diálogo ni IU, ni UPyD ni las fuerzas nacionalistas. Suena extraño. Siendo más directos: suena mal.

– UPyD, aportaría poco. Trabajan con la idea de que, de esta situación, son tan corresponsables los bancos como las víctimas del engaño. No. Ni siquiera se quisieron reunir con nosotros. Pedimos una reunión a todos los grupos con representación en Madrid y solo nos respondió Izquierda Unida. Pero a lo que íbamos. Sí, es lamentable que a fuerzas como IU, BNG, ERC, y el resto que han presentado propuestas hasta tres veces, se las excluya. Y a eso lo llaman democracia. Pero lo que es totalmente lamentable es que no se cuente con las organizaciones sociales, que llevamos enfrentando el drama y elaborando propuestas desde hace cuatro años para que a los afectados reales se nos convierta en invisibles, en nadies.

– Dame un argumento para convencer a un diputado del PP de que se una a la huelga.

– ¡Uffff! Es muy difícil convencer a quienes son instrumentos, y, como tales, responsables de la sangría que se está produciendo, de que participen en la resistencia y la construcción de una alternativa. Les diría que piensen en sus hijos, a los que están condenando a un futuro negro. Y les haría ver que de lo que se trata es de recuperar una democracia secuestrada por el poder económico y por los especuladores financieros. Aunque me temo que lo saben y, aún así, no les importa mucho. No les importa mucho lo que nos pase a los “pobres”, a los de abajo.

(*) Aníbal Malvar es periodista y escritor.