El rey en el ‘Nodo’ de TVE: “Me duele la emigración y las políticas rupturistas”

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Imagen de la entrevista que mantuvo el Rey con Jesús Hermida y que transmitió ayer RTVE. / casareal.es

Con ocasión del 75 cumpleaños del rey Juan Carlos, Televisión Española emitió la noche de ayer un programa especial de hora y media compuesto por una entrevista de veinte minutos al jefe del Estado en su despacho de La Zarzuela, seguida de una gavilla de opiniones de personajes conocidos sobre la evolución de la sociedad española en los 37 años de reinado. Fue un producto acrítico, de trazo grueso, una especie de Nodo en color, guiado por la intención de presentar al rey con los de su generación. Y el rey aprovechó la coyuntura para bautizarla como “la generación de la libertad”.

Del informativo especial, que los responsables de TVE titularon La noche del rey y promocionaron como un gran acontecimiento durante toda la semana, cabía esperar el descenso del protagonista a la realidad social, económica y humana del país, alguna novedad, una idea o, por lo menos, una anécdota. De hecho, el introductor del evento situó al personal ante “una entrevista perseguida durante más de una década”. Tanto suspense se desinfló cuando el entrevistador Jesús Hermida empezó a disparar con reverencia y suavidad: “¿Cómo se siente?” Después se limitó a formular unas preguntas genéricas y primarias, renunció a repreguntar y terminó con este cohete: “¿Podemos?, ¿juntos podemos?” Es tremendo.

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Ni el jefe del Estado descendió a la realidad ni el entrevistador le condujo a la escalera, por si acaso. La impresión de que estábamos ante un icono con papada, un personaje con un 90% de discurso judicial (de pasado) --muy positivo, faltaría más--, un 8% de presente –muy preocupado por la crisis y la unidad territorial-- y un 2% deliberativo o de futuro –centrado en los elogios al heredero--, acentuó la decepción de las expectativas que TVE había generado y proyectó la imagen de un monarca encapsulado para evitar el contagio de la esquilmada clase media y laboral de la sociedad. Es tremendo.

Nos quedamos sin saber qué piensa, y si piensa siquiera, de los patriotas defraudadores, se deben publicar ya las listas de los clientes de paraísos fiscales, si es partidario de aplicar la tasa Tobin a los especuladores financieros, qué juicio le merece la “deuda ilegítima” que soportamos después de que la banca europea se haya forrado con la burbuja inmobiliaria española. Tampoco sabemos qué opina de los recortes a la I+D+i, la sanidad, la educación, de la falta de un proyecto de país para salir de la crisis financiera más sucia de todos los tiempos y un largo etcétera que, sin entrar en los peligros de la sabana ni en asuntos familiares sin interés público –salvo el caso Urdangarín--, interesan a los españoles. Es tremendo.

Ya sabemos que el rey no es responsable de las políticas gubernamentales, que reina, representa, recibe información, concilia y no gobierna más que en su casa. Pero, puesto que se deshizo en elogios hacia el príncipe heredero, Felipe de Borbón, “una bendición, un hombre de gran honestidad intelectual, muy preparado, el más preparado (de sus antecesores)”, en el que tiene “una gran confianza y seguridad”, y puesto que ya cuenta 45 años, era de esperar que Hermida le repreguntase si ha acordado con él la fecha de la abdicación y cuando le cederá el trono, el cetro y la corona. Pero también en este punto se verificó el verso de Antonio Machado de que toda espera es espera de seguir esperando. Es tremendo.

El cuestionario permitió saber que el monarca se encuentra “en buena forma y con energía e ilusión para afrontar lo retos”; tiene tres dolores: le duele “la falta de trabajo que impide a millones de familias vivir con dignidad”, le duele “mucho” que miles de jóvenes tengan que emigrar porque en España no tienen futuro, y también le duelen “las políticas rupturistas que no nos convienen”. Las dos primeras dolencias ya las había manifestado y la última, la novedosa, deviene de la falta de entendimiento de las derechas española y catalana, capitaneadas por Mariano Rajoy y Artur Mas, respectivamente. Además de los dolores, siente la insatisfacción de “haber tenido que aguantar tantos años de violencia terrorista, con cerca de mil muertos, y no haber conseguido una España más justa”.

Antes de evocar a su padre, consejero y amigo, don Juan de Borbón, y de elogiar a su hijo, el rey, que desearía ser recordado como “rey de todos, el que unió a los españoles y ganó la democracia y la corona”, se mostró “satisfecho” de haber conseguido con todos “esta España moderna y democrática” en la que vivimos, dijo que los españoles tenemos una virtud y un defecto: “somos muy apasionados”, y señaló como tareas pendientes “la igualdad y la vertebración”. Por supuesto que la “esperanza” nunca se pierde y que debemos recuperar “la confianza” en nosotros mismos porque “juntos podemos”.

La quinta de la libertad

A renglón seguido, proyectaron el documental El legado de la quinta del rey, con el banquero Francisco González, seguido del escritor Antonio Gala, el presidente de Telefónica César Alierta, las actrices Nuria Esper y Lolita Herrera, el tenista Manolo Santana, la defensora del Pueblo Soledad Becerril, el expolítico y abogado Miquel Roca, el cura promotor de Mensajeros de la Paz, Ángel García, y así hasta 32 personajes populares. Cada cuál dio su visión de las aportaciones de “la generación de la libertad”, como la bautizó el rey. Según la actriz Concha Velasco son “la generación del sacrificio”; para el académico José Manuel Blecua, “la de la política” (con la decepción de “la corrupción”); para el periodista Luis María Ansón, “la de una España libre y europea”; para el doctor Santiago Dexeus, “la generación rupturista y del optimismo”.

Herrera se refirió a “lo complicado” que era ser mujer, una especie de mueble sin derechos; el motorista Ángel Nieto, lo jodido que era ser un emigrante en Barcelona –“dormí seis meses en el sótano de una frutería”- y Santana contó cómo le llamaban “fascista” en el extranjero y la pena que sintió de que su padre, encarcelado y fallecido a los 47 años, no viviera para verle triunfar. Impresionó la afirmación de que “faltan buenas prácticas” en boca del banquero González. Nos animó saber por boca de Alierta que tenemos una de las tres culturas -lengua, querría decir- dominantes en el planeta. También reconforta saber que, según Eduardo Punset, somos capaces de incorporar lo bueno de fuera, que “hemos perdido el complejo de inferioridad”, según Nájera, y que “hemos aprendido a convivir”, según Antonio Fraguas, Forges.

El envoltorio generacional en el que TVE envolvió la Noche del rey fue una sucesión de ditirambos al esfuerzo que culminan en el éxito. La otra cara fue ignorada. Quizá la experiencia más satisfactoria la proporcionó el doctor Rafael Nájera cuando contó cómo empezó a suministrar la vacuna contra la polio y cuarenta años después pudo certificar la desaparición de esa enfermedad que destrozaba a la infancia. El doctor Santiago Dexeus relató el trato diferenciado y cruel a las madres solteras en la maternidad en la que empezó a trabajar. En resumen, de 37 años de progreso quedan las obras y también “la decepción europeista” a la que se refirió Antonio Gala antes de afirmar: “No hemos sido una generación con suerte”. ¿Y ahora qué? “A preparar el relevo”, dijo el empresario, periodista y académico Juan Luis Cebrían. Pues eso.

7 Comments
  1. negras tormentas says

    ¿Porqué no se callará este parásito indecente, pendenciero, cazador de osos, elefantes y lo que se ponga por delante?
    No ví la «entrevista», pero me parece patético que Gala y Forges participaran en semejante pantomima.
    Salud, guillotina y Republica.

  2. negras tormentas says

    Impuesto por un dictador y genocida.

  3. Ramon says

    el rey de todos los españoles, ja, a porcentaje; cambien de schouman

  4. Yo opino says

    Todos sabemos que los Borbones no han sido buenos para España, y si este aplacó a los golpistas pretorianos y franquistas fue porque vio en peligro la corona, los privilegios y la fortuna que, desde entonces no ha cesado de acumular a buen recaudo. Dicen que por si las moscas. Y sabiendo que tres veces los hemos echado y las tres han vuelto, me lo creo. ¿Se habrá acogido a la amnistía fiscal para repatriar fondos y aportar su grano o camión de arena contra la crisis?

  5. abajolascadenas says

    Es un escándalo que se use la televisión pública, financiada con los impuestos de todos los ciudadanos, para unos actos patéticos de propaganda destinados a perpetuar en el poder al rey Juan Carlos y a la monarquía, que ya cuestan por sí solos gran cantidad de recursos que deberían destinarse a cubrir las necesidades de la gente que lo está pasando peor.
    http://abajolascadenas.wordpress.com/2013/01/05/patetica-entrevista-al-rey-juan-carlos-en-tve/

  6. ManuelTirado says

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