El militar Jorge Bravo, al salir en libertad: “Nos tratan como si fuéramos delincuentes”

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Jorge Bravo (izda.), con su hijo Alejandro, ayer, al abandonar el centro donde ha estado arrestado. / © Javier Gomá

Pasaban unos minutos de las cero horas del 3 de mayo cuando el presidente de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), Jorge Bravo Álvarez, cruzó la puerta de la base logística San Pedro, en Colmenar Viejo (Madrid), donde se encuentra el Centro de Cumplimiento de Arrestos en el que ha pasado 30 días de reclusión por afirmar que en las Fuerzas Armadas hay gastos superfluos que se pueden evitar en vez de recortar los salarios. El primero en abrazarle y decirle “hola papá” fue su hijo Alejandro. Después se sucedieron los abrazos con Casado, Cabañas y la decena de compañeros que acudieron a esperarle. Su presencia, sus aplausos y la reivindicación de su dignidad, arrancó una amplia sonrisa al luchador por la libertad de expresión y los derechos profesionales de los militares. Era noche cerrada y la brisa de la cercana Sierra de Guadarrama aconsejaba desplazarse unos pocos kilómetros hasta el casco urbano para intercambiar impresiones antes de dispersarse. Hubo suerte y en un bar que permanecía abierto, con música a todo volumen, pudieron brindar con unos refrescos por la libertad de Bravo.

– ¿Cómo le han tratado?

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– Nos tratan como si fuéramos delincuentes. No me refiero al personal del centro, que actúa según lo establecido, sino a la normativa, que es un lustro anterior a la Ley de Derechos y Deberes de los Militares. Esto es una indignidad, estos centros no tendrían que existir. Las faltas administrativas no se pueden castigar constitucionalmente con la privación de libertad.

– Sus compañeros me dijeron que no tenía calefacción, con lo que ha nevado.

– Unos tenían calefacción y otros no; hablé bastante con el capitán sobre la dignidad del trato a las personas y creo haberle persuadido de que los militares no somos delincuentes. Por ejemplo, no se permiten lecturas políticas, como si cualquier libro, aunque sea de ficción, no contuviera una determinada orientación política.

– La AUME pidió a la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, que visitara estos centros. ¿Sabe si lo ha hecho?

– No ella directamente, pero sí ha venido una persona de la Institución que ha estado preguntando y tomando notas. Los arrestos con privación de libertad y estos centros especiales de castigo tienen que desaparecer; no es lógico que los militares seamos tratados como delincuentes por cometer una falta. La privación de libertad sólo puede decretarla un juez.

– ¿Se considera víctima de una injusticia?

– Sí, eso está planteado en el recurso de habeas corpus que presentamos, y en el que, en primer lugar, dejamos claro que la autoridad sancionadora no tenía potestad sobre mí, y, en segundo lugar, que he hecho uso de la libertad de expresión a la que todos los militares tenemos derecho sin vulnerar el deber de reserva y las limitaciones establecidas por la salvaguarda de la seguridad y la defensa nacional, y, en mi caso, además, como miembro de la AUME en el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas.

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Jorge Bravo (izda.) y Mariano Casado, presidente y secretario general de AUME, respectivamente, posan esta madrugada tras abandonar el primero el centro donde ha estado arrestado. / Luis Díez

– ¿Qué ha sentido al comprobar que las palabras por las que fue encarcelado, la existencia de gastos superfluos, han sido confirmadas por la decisión del ministro de Defensa de ahorrar en celebraciones, comenzando por el Día de Fuerzas Armadas?

– Me he sentido orgulloso de todo el trabajo que ha desarrollado la AUME y de que el Gobierno haya aceptado alguno, el primero, de nuestros postulados; eso nos da moral e indica que somos gente razonable.

– ¿Confía en que el Congreso elimine la pena de privación de libertad por faltas disciplinarias en el proyecto pendiente de debate?

– La realidad es que los militares estamos obligados a defender los derechos humanos en todas las misiones, tanto en el interior como en el exterior de nuestro país. Las misiones son, de hecho, de defensa y preservación de los derechos humanos. Y no deja de ser paradójico que quienes los defendemos no tengamos reconocidos los más elementales, incluido el derecho a un trato digno, a la dignidad, a pesar de estar recogido en la ley de 2007. Sobre la modificación del régimen disciplinario, el problema es que el anteproyecto del PSOE mantenía el arresto con privación de libertad para las faltas graves y el proyecto del PP quiere aplicar además ese castigo a las faltas leves. Como en materia de defensa ambos se ponen de acuerdo, bastará con que el PP corrija esa exageración y vuelva al texto del PSOE para que éste lo acepte.

– O sea, que seguirán bajo la espada de Damocles.

– Fíjate que para mantener las penas de arresto, España tiene que promover una reserva de los artículos 5 y 6 de la Convención Europea de Protección de los Derechos Humanos, y ya lo han puesto en el proyecto.

– Vista la respuesta del ministro de Defensa al presidente de Euromil, Emmanuel Jacob, sobre su arresto, no parece que al Gobierno le importe la reserva que menciona.

– La respuesta ha sido insulsa e injusta, tratando de restar relevancia al presidente de una organización que agrupa a 40 asociaciones de 26 países europeos. Puesto que la carta de Jacob iba dirigida al señor ministro, lo lógico hubiera sido que la contestara él y no su gabinete.

[La carta del presidente de Euromil al ministro Pedro Morenés solicitaba la libertad de Bravo al considerar “contrario a la legislación nacional e internacional” un castigo por unas declaraciones que “no estuvieron en conflicto” con las restricciones españolas ni europeas a la libertad de expresión de los miembros de las Fuerzas Armadas. Y la respuesta del jefe del gabinete técnico del ministro, el almirante Javier Pery Paredes, fue que se le había aplicado el régimen disciplinario y el arresto cumplía “todas las garantías legales”]

– ¿Es usted consciente de la ola de solidaridad que ha despertado?

– Sí, esa ola de solidaridad me ha llegado, me ha ayudado a pasar este tiempo de forma honrosa y me ha llenado de fuerza para seguir luchando. Creo que la solidaridad se ha ido extendiendo, no sólo entre los militares, sino en la sociedad de la que formamos parte, y he de agradecer especialmente a los dirigentes sindicales que hayan recordado nuestra situación en el mitin del Primero de Mayo en la Puerta del Sol.

Mientras nos despedimos, Bravo reconoce que la lucha será larga, entre otras razones por la persecución que aún padece el asociacionismo militar. “Lo venimos sufriendo desde hace tiempo y proseguirá hasta que la mentalidad vaya cambiando”. Son las 00:45 de la noche y a Bravo y a su hijo les quedan más de doscientos kilómetros para llegar a su casa en Valladolid.

13 Comments
  1. Pks says

    Jorge, disfruta de tú libertad que nunca tuvo que ser truncada.
    Una batalla perdida, una guerra ganada para el asociacionismo militar que ya no tiene fin.

  2. Ciro says

    ¡Honor y honra a los luchadores!

  3. mario says

    La verdad y la solidaridad os hará libres aún dentro del presidio. ¡Salud!

  4. Francisco I says

    Compañero D. Jorge:
    Muchas gracias por tu sacrificio personal en pos del beneficio de todos.
    Un fuerte abrazo.

  5. Juanón says

    Mi admiración y reconocimiento hacia don Jorge Bravo, un militar digno y con sentido de la democracia. Mucho ánimo.

  6. Carlos Vidal says

    Gracias Jorge, no nos pueden detener.

  7. celine says

    Parece una persona decente y valiente. Esas cualidades le mantendrán, espero, fuera del error. Anima ver que en España sigue habiendo gente así.

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