¿Socialismo o muerte en la Moncloa?

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Cartel de alquiler de vivienda en una ciudad de la costa. / Efe

Anécdota vivida por allá el año 2002 en pleno corralito argentino, cuando el gobierno de aquel gran y amigo (ejem) país decretó una especie de toque de queda brutal para poner coto a las escenas de pánico y vandalismo suscitadas por el hecho de que a la gente no la dejaban sacar su dinero de los bancos. Los hechos eran seguidos atentamente desde Madrid por el gobierno, entonces también del PP. Uno de los ministros más esclarecidos que jamás tuvo Aznar dijo en off-the-record a quien esto firma: “Me parece muy bien que en Argentina se pongan serios con el corralito y manden a la gente el mensaje de que aquí nadie va a salvarse en solitario de esta crisis, que se salva todo el país, o no se salva nadie”. Enorme silencio elocuente. Respuesta (no en off, ¿para qué?) de quien esto firma: “A mí también me parece muy bien que de repente triunfe el comunismo en Argentina”.

Aquel ministro de Aznar se quedó boquiabierto y lívido. Pero yo, ¿tenía o no tenía razón? El corralito y cosas así podrán tener sus razones en un momento dado. Pero desde luego a ese momento dado se le podrá llamar de todo, menos economía abierta y libre mercado.

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Me he acordado de semejante anécdota paradójica al leer en todas partes que el nuevo proyecto de Ley de Arrendamientos Urbanos plantea prohibir que particulares alquilen su vivienda a turistas durante el verano (o durante la temporada que sea) con el argumento de que eso supone “competencia desleal” para la industria hotelera e “intrusismo” en el sector. Toma ya. A estas alturas, ¿va Mariano Rajoy a ponerse a emular a Fidel Castro?

Recapitulemos para los no muy versados en cubanía. Cuba es un país económicamente kafkiano y políticamente inverosímil. Un paraíso del comunismo surrealista. Hace tiempo que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible en la isla, pero el régimen, lejos de reconocerlo, busca maneras más y más creativas de contradecirse. Ejemplo: el turismo en Cuba es una industria de Estado, controlada por el gobierno, que es quien gestiona los hoteles, los taxis, los restaurantes y tiendas oficiales, etc. La iniciativa privada, léase la inversión extranjera, sólo puede tomar su parte en el pastel a base de mordidas, sobornos, etc.

Luego está la iniciativa privada más popular, que es la competencia desleal que los ciudadanos le hacen a su propio gobierno. Alojando turistas en sus casas por la patilla, dándoles de comer en restaurantes caseros y clandestinos bautizados en su día como paladares en honor de una telenovela de la que todos los cubanos sacaron al parecer la idea, etc.

Durante años el gobierno se dedicó, primero, a mirar para otro lado cuando estas transgresiones florecían, pero eso sí, en cuanto florecían demasiado, kaputt. Primero a las paladares se las toleraba a condición de que no pudieran servir determinados platos que los restaurantes oficiales sí (por ejemplo camarones, langosta y otras delicias del mar), cuando ni así dejaban de llenarse hasta los topes o se las fulminaba a impuestos o directamente se las cerraba. Y vuelta a empezar hasta el siguiente invento, pues el régimen era hasta demasiado consciente de que aquello que prohibía y prohíbe es medio su peor amenaza, medio su única esperanza de inspiración y vitalidad. Su única célula madre económica.

Pues con todo lo rancios y oxidados que están los castristas, parece que en algunas cosas andan más vivos que el entero gabinete de Rajoy. Porque, vamos a ver: ¿se puede ser un conservador serio en España, no digo ya un liberal, y pretender prohibir por toda la cara que la gente alquile una casa que le pertenece a quien le dé la gana, por el período de tiempo que le dé la gana? ¿Es eso coherente, es eso serio?

Dirán que es para proteger al sector, como la luminosa idea de incrementar a 5 euros el metro al aeropuerto, pensando que así le echan un capote a los taxis. Sólo hay un pequeño problema conceptual, como le dije yo en su día a aquel inefable ministro de Aznar: me parece muy bien, pero esto es comunismo puro y duro. De Corea del Norte para arriba.

Y más allá de la profunda contradicción conceptual está por supuesto la insensibilidad emprendedora. Hasta Fidel Castro se dio cuenta de que tenía que dar cierta vidilla a la industria turística clandestina en Cuba, controlarla y hasta sofocarla pero sin llegar nunca a extinguirla. Demasiado claro tenía que era de los pocos respiros que su atormentado pueblo se podía permitir para llegar a final de mes. ¿De verdad en Moncloa no se dan cuenta de que muchos españoles a día de hoy no tienen nada, pero absolutamente nada más que perder, excepto su ladrillo?

4 Comments
  1. Retógenes says

    A mi también me ha sorprendido la noticia, y que sea el PP quien la propone. Lo que pasa es que nadie o muy pocos pagan los impuestos correspondientes a los ingresos que tienen por esos alquileres. Como tampoco lo hacen muchos que alquilan sus pisos por años enteros y que no van a verse afectados por esta normativa. yo creo que todos debemos de poder alquilar nuestra casa por el tiempo que queramos y que el alquiler se haga oficialmente, con garantías y pagando lo que corresponda.

  2. Patronio says

    Supongo que sabes y si no te lo aclaro yo, que esos alquileres además de competencia desleal son un fraude fiscal, que por supuesto no contribuye en nada a mejorar la economía del país, salvo los propios bolsillos de sus propietarios. Que, por descontado, no son ningunos harapientos y sí unos chupasangres que abusan como quieren de otras personas que tienen necesidad de encontrar un sitio para pasar unos días de vacaciones. Para una medida lógica y justa que toma el PP, vas y la criticas. Y si es comunismo puro y duro, tanto mejor, que siempre será preferible al conservadurismo, el liberalismo y el fascismo. Si estás a favor de los defraudadores dilo así de claro, para saber a qué atenernos.

  3. Altolaguirre says

    A PATRONIO
    1. Si quienes alquilan son unois chpasangres, los borrrará del mapa la ley de la oferta y la demanda; yo alquilo pisos oparticulares cuando viajo -de Tirana a Nueva York- y sólo he encontrado dueños modestos que tratan de mantenerlos o pagar la hipoteca.
    2. El fraude fiscal lo está realizando el gobierno desde que lo voté para que bajara los impuestos; ahora pretende no sólo que la gente venda el coche para comprar gasolina, también desea penalizar la venta de gasolina.
    3. ¿El comunismo siempre es mejor que el liberalismo o el conservadurismo -no digo del fascismo que es una versión siamesa? Claro, ya lo ha explicado todo, demos matar y morir por decir «sí señor» a la hambrienta burocracia del estado. Quedó claro.

  4. Patronio says

    Altolaguirre, recibe mi más emocionado reconocimiento desde ultratumba.
    Fdo.: Margaret Thatcher

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