Aulas vacías y calles a rebosar contra la ley Wert y los recortes en Educación

5
Huelga_Enseñanza_Pública_Manifestación_Madrid
Imagen de la manifestación celebrada ayer, día 9, en Madrid, en su recorrido por la calle de Alcalá. / Salvador Sas (Efe)

La mayor huelga general de los últimos años en la enseñanza pública vació ayer las aulas de los colegios, institutos y universidades del país y llenó las calles con la Marea Verde contra los recortes y la reforma educativa pactada entre el Gobierno del PP y la Conferencia Episcopal. La Plataforma Estatal por la Enseñanza Pública estimó que el 72% de los profesores no sometidos a servicios mínimos secundaron el paro en los centros públicos y en torno al 25% en los privados concertados. El 90% de los alumnos fueron a la huelga.

Publicidad

El éxito de la movilización obligó al Gobierno a dar marcha atrás en su intención de aprobar el proyecto de ley en el Consejo de Ministros de hoy viernes. Fuentes del Ejecutivo anunciaron a última hora de ayer que se aplaza su aprobación, con el argumento de que aún faltan por cerrar detalles de la memoria económica.

Publicidad

Pero previamente, y ante el gran impacto de la protesta, el Ministerio de Educación intentó provocar una guerra de cifras con la única herramienta a mano: una nota de prensa a las 13:30 del mediodía cifrando el paro en el 20% del profesorado. En Madrid y Barcelona se vivieron grandes manifestaciones. La de Madrid, que fue en realidad una enorme  concentración de casi tres horas en la calle de Alcalá, entre las plazas de Cibeles y Sevilla, ante las sedes del Ministerio y de la consejería de Educación del gobierno regional, cerró la jornada con los gritos de “vergüenza” y “Wert dimisión”.

Petición de vergüenza a Wert 

El clamor de “vergüenza, vergüenza” ante la sede ministerial tenía para los miles de manifestantes que coreaban la palabra un significado múltiple. Unos lo resumían señalando a la doble fila de policías antidisturbios, con sus cascos, chalecos antibalas y pistolas reglamentarias que, detrás de las vallas y con aíre desafiante, protegían la fachada y las entradas al Ministerio. Catorce furgones policiales se estacionaron para proteger la sede oficial. Y los antidisturbios mantenían valladas y cortadas a los peatones todas las calles adyacentes.

Otros manifestantes exigían “vergüenza” al ministro porque en vez de negociar la llamada Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) con la comunidad escolar, se ha limitado a recoger las exigencias de los obispos. Otros imprimían al grito una connotación cleptómana, pues la reforma de la enseñanza obligatoria que José Ignacio Wert quiere implantar aprovechando la mayoría absoluta del PP en el Congreso y en el Senado jibariza la participación y roba funciones a los consejos escolares, a los que reduce a simples órganos consultivos.

No faltaban profesores y estudiantes que habiendo leído el dictamen del Consejo de Estado sobre el anteproyecto de la LOMCE pedían al ministro que tuviera la dignidad y la “vergüenza” de admitir sus consideraciones e indicaciones, comenzando por la primera: que la reforma que plantea no requiere una ley orgánica. Para avisar de los motivos de posible inconstitucionalidad, la Marea Verde ha programado la noche del sábado una concentración ante el Tribunal Constitucional.

Y ya en el plano inmediato, la petición de “vergüenza” venía motivada por la tramposa nota oficial cifrando la huelga en el 20%. La indignación en este punto era superlativa porque el descuento de la jornada de huelga no es grano de anís para los magros salarios venidos a menos de la mayoría de los profesores. Si la huelga ya les supone un esfuerzo económico importante, no es admisible, decían, el desprecio y  ninguneo desde un Ministerio sin competencias funcionales directas sobre el profesorado (sólo las tiene en Ceuta, Melilla y en el extranjero).

Huelga_Educacion_Manifestación_Vigo
Aspecto de la manifestación celebrada ayer en las calles de Vigo. / Salvador Sas (Efe)

Huelguistas con decimales

Cierto es que, incluso con decimales, los gobiernos autonómicos del PP también se esmeraron en restar importancia a la huelga. Y frente al “rotundo éxito” de la Plataforma (CC.OO, FETE-UGT, STES-I, Intersindical, CGT, Sindicato de Estudiantes, Federación Progresista de Estudiantes, las asociaciones de padres agrupadas en CEAPA y FAPA y los colectivos de renovación pedagógica), el Ejecutivo de María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha cifró en el 11,41% paro de los profesores (3.325); el de Alberto Núñez Feijóo en Galicia, en un 17,9%; el de Juan Vicente Herrera en Castilla y León, en el 17,03% de los docentes y el 27,22% de los alumnos. Y el de La Rioja, también del PP, en un 13,5%, algo menos que en Murcia, que habría sido del 15,49% del profesorado.

La estimación más generosa la ofreció la Generalitat Valenciana, con el 23,14% de la plantilla de profesores secundando el paro. Madrid no dio cifras, aunque habló de “escasa incidencia”. El Gobierno Vasco (PNV) tampoco ofreció datos. Y la Generalitat de Cataluña dijo que el seguimiento fue del 15,51% en primaria y secundaria. Los datos de los sindicatos triplicaron en todos los casos los porcentajes oficiales de los gobernantes de derechas, a los que cabe pedir que sean consecuentes a la hora de realizar los descuentos en las nóminas.

En Asturias, el Ejecutivo que preside el socialista Javier Fernández estimó que el 38,24% de los profesores fueron a la huelga y el  85%  de los alumnos de infantil y primaria y el 95% de secundaria hicieron lo propio. En Andalucía, el Gobierno de José Antonio Griñán reconoció la realidad del fenómeno, pues si bien, la incidencia entre los profesores se estimó en el 21%, el respaldo de los estudiantes y las familias provocó la suspensión de la actividad docente en las universidades, y entre el 50 y el 70% de las clases en primaria y secundaria. “Es uno de los seguimientos más amplios de los últimos años”, reconocieron desde la Consejería de Educación.

El apoyo del PSOE e IU

La oposición política, especialmente el PSOE e IU, respaldó sin fisuras la protesta contra los recortes económicos que afectan especialmente a 60.000 profesores interinos y superan los 6.000 millones de euros en los dos presupuestos consecutivos del PP. Ambas formaciones piden al Gobierno que reconsidere y rectifique su proyecto. Una pancarta resumía el contenido regresivo del anteproyecto que implanta tres exámenes de reválida para entrar en la universidad diciendo: “Españoles, Franco ha Wuerto”. Otros carteles con la foto del ministro decían: “Wert, no seas marrano y aprende de tu hermano”.

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, escribió en su perfil en Facebook que la LOMCE “significa recortes, trabas, segregación y retroceso para nuestro sistema educativo”. Frente a los recortes destacó que “ninguna inversión es más rentable que la que se hace en educación” y añadió que poner trabas a los que carecen de medios para estudiar “no es solo injusto e inmoral, también es un despropósito, una completa estupidez”.

Aunque Rubalcaba no acudió a la manifestación de Madrid (no ha ido a ninguna desde que es secretario general), sí lo hicieron el secretario de organización, Oscar López; la secretaria de Educación, Mar Villafranca; el también miembro de la dirección del partido, Rafael Simancas, y el portavoz parlamentario, Mario Bedera. Entre los manifestantes lucieron sus flamantes banderas blancas varios cientos de jóvenes socialistas, algunos de los cuales fueron imprecados y sufrieron empujones e intentos de agresión por parte de un grupo ácrata.

El coordinador general de IU, Cayo Lara, presente entre los manifestantes, afirmó que “los movimientos sociales no vamos a dar ni un paso atrás ante la locura de una ley que pretende mercantilizar la educación”. Los representantes de los sindicatos, de los estudiantes y de las asociaciones de padres y madres de alumnos expresaron su confianza en que el Gobierno no sólo corrija y aplace la aprobación del proyecto en el Consejo de Ministros de hoy, sino que se avenga a negociar las reformas para mejorar la enseñanza pública si es que ese es su objetivo.

Marea Verde y amarilla en Barcelona

La periodista Mae Lozano leyó el manifiesto en el que la comunidad educativa rechaza la LOMCE y denuncia la quita de dinero público a la enseñanza. El texto califica de “suicidio social” el empobrecimiento del sistema educativo,  afirma que “ninguna política que se haga contra los ciudadanos ofrecerá un futuro que pueda verse con optimismo” y mantiene que “ninguna política que pretenda eliminar o reducir siquiera, los derechos de los ciudadanos, puede ser admitida”. También señala que la Marea Verde no parará hasta que reviertan estas políticas. Los convocantes de la huelga y las movilizaciones piden “la retirada de las contrarreformas que pretenden devolvernos a un pasado al que no estamos dispuestos a regresar, que se recupere la inversión perdida y los recursos humanos y materiales eliminados, y que abandonen el mundo educativo aquellos que lo atacan”. En otras palabras, que Wert se vaya.

La Marea Verde inundó las calles de todas las ciudades españolas, menos Barcelona, donde no fue verde porque las docenas de miles de manifestantes eligieron el color amarillo para sus camisetas.  En Valladolid, la policía detuvo a dos jóvenes de un grupo que trató de irrumpir en unas dependencias oficiales de la Junta. Al parecer, algunos jóvenes forcejearon con unos agentes para arrebatarles la impedimenta. En Jaén, la policía cargó contra los estudiantes en la plaza de Las Batallas y detuvo a uno. Un agente se dislocó un tobillo. Otros dos agentes locales resultaron heridos leves en Valencia.

Aparte de esos incidentes y del enfrentamiento de los manifestantes de Sevilla con un grupo ultraderechista que pretendía reventar la marcha [ver vídeo], la jornada fue pacífica y, según los despachos de las agencias de noticias y las crónicas de la prensa local, las manifestaciones se caracterizaron por la gran afluencia de estudiantes y profesores en un ambiente reivindicativo pero alegre. En Madrid ni la samba faltó.

5 Comments
  1. juan gaviota says

    Todos los derechos humanos se están mercantilizando en favor de los satrapas que dirigen el cotarro, y eso es un arma de destrucción masiva en contra de la sociedad .
    Por otro lado ,la falacia de que los servicios sociales son gratuitos , esta haciendo un agujero en nuestra balanza imposible de asumir .
    Que pena que no hayan en nuestro país estadistas que sean capaces de acometer los problemas por encima de los intereses personales y/ó partidistas y lejos de la demagogia implanten procesos para mantener el estado social ,sin la lacra del despilfarro.

  2. Raul says

    Ahora dicen que aplazan la ley porque no saben cuánto dinero más tienen que quitar a la educación para mejorarla. ¡Verguenza!

  3. Aitor says

    Al ministro ese q tenéis ahí lo metéis en un taper con el Rajoy es y lo tiráis al mar.

  4. Manila says

    ¡No pasarán! ¡Desobediencia civil y fiscal ya!

Leave A Reply

Your email address will not be published.