PP y PSOE pactan una Estrategia de Seguridad Nacional que ignora la corrupción y el espionaje de EEUU

Imagen de archivo de Jorge Moragas, director del Gabinete del presidente del Gobierno. / Efe

El Gobierno español no cree y además no le consta que los servicios de inteligencia de Estados Unidos hayan controlado las cibercomunciaciones españolas. Al menos eso aseguró en la Comisión Constitucional del Congreso el jefe del gabinete del presidente Mariano Rajoy durante la presentación de la llamada Estrategia Nacional de Seguridad. “No nos consta ni ciberataques ni espionaje por parte de EEUU”, afirmó Jorge Moragas en respuesta a los diputados Emilio Olabarría, Irene Lozano y Gaspar Llamazares. El Rey presidirá el jueves la aplicación de la nueva estrategia, en la que no figura la corrupción como una amenaza a la democracia.

El Gobierno no niega credibilidad a las revelaciones del exanalista de la CIA Edgard Snowden, que ha arriesgado su vida para denunciar el espionaje de las comunicaciones a los aliados europeos y al resto del mundo por parte de EEUU, pero como no le consta, no va a pedir explicaciones. A los Ejecutivos de Aznar y Zapatero tampoco les constaron los vuelos y escalas en España de los aviones de la CIA para trasladar ilegalmente prisioneros afganos e iraquíes a Guantánamo, y sin embargo fueron perfectamente verificados.

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Ante el nuevo episodio de vulneración del derecho internacional, al Gobierno le podría constar la utilización de una fotografía del dirigente e Izquierda Unida (IU), Gaspar Llamazares, para realizar el retrato robot del terrorista más buscado, Osama bin Ladem. Pero ni eso le consta. La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense que difundió aquel retrato es la misma que aplicó el programa Prism de espionaje masivo revelado por Snowden.

Sobre la obediencia del Gobierno español al dictado de Washington para que el embajador en Viena registrase el avión del presidente de Bolivia, Evo Morales, durante las 13 horas que estuvo retenido con el fin de capturar al pasajero Snowden que, supuestamente iba a bordo, el jefe del gabinete de Rajoy evitó aclarar el suceso y se remitió a las palabras del ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, que ayer dijo que “hubo un mal entendido con el embajador” y se mostró dispuesto a pedir disculpas al presidente Morales.

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional que el Gobierno de Rajoy ha pactado con el PSOE crea un Consejo Nacional de Seguridad, cuya primera reunión presidirá el rey Juan Carlos este jueves, y aprovecha el documento elaborado por el gobierno anterior y coordinado por Javier Solana. El documento no se llegó a aprobar debido al anticipo electoral. “Por eso –explicó el diputado José Enrique Serrano y exjefe de gabinete de Zapatero- nos ha resultado fácil el acuerdo”. El nuevo consejo sustituye a la comisión delegada para situaciones de crisis en el formato que decida el jefe del Gobierno en cada caso.

La estrategia de seguridad, anticipada por decreto a finales de mayo, enumera doce riesgos –conflictos armados, terrorismo, ciberamenazas, crimen organizado, inestabilidad económica y financiera, vulnerabilidad energética, flujos migratorios irregulares, armas de destrucción masiva, espionaje, emergencias y catástrofes naturales, vulnerabilidad del espacio marítimo y vulnerabilidad de las infraesructuras críticas y servicios esenciales- y dedica tres líneas a ETA para afirmar que ha sido derrotada. Pero ¿cuál es la estrategia con los presos y las víctimas para conseguir que ETA se disuelva?, preguntó Olabarría. No obtuvo respuesta. Moragas tampoco contestó a la diputada de UPyD Lozano sobre los informes contradictorios del CNI y la Guardia Civil: unos indican que ETA puede reanudar la actividad criminal y otros señalan lo contrario.

Sobre las principales amenazas a la democracia y la estabilidad: las redes de corrupción política, la especulación financiera que desestabiliza a los Estados, el fraude fiscal y otras como la anulación de derechos sociales, por las que se interesó Llamazares, la mencionada Estrategia de Seguridad Nacional nada dice. “¿Por qué no elaboran una estrategia nacional de solidaridad?”, preguntó el diputado de Izquierda Plural después de señalar que el documento estratégico no se corresponde con la realidad. “Minimiza la cuestión de fondo y agranda las amenazas, incluida la inmigración”, denunció.