Rajoy cede a la presión e irá al Congreso por el escándalo de Bárcenas

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Rajoy, durante la rueda de prensa de hoy, 22 de julio, en la que ha anunciado su comparecencia en el Congreso. / Ballesteros (Efe)
(Actualización del 23/07/13 con la fecha de la comparecencia)

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Entre la visita del jefe de gobierno polaco Donald Tusk y la del rumano Victor Ponta han pasado siete días en los que el español Mariano Rajoy ha podido comprobar los estragos de su propia imagen y no ha podido aguantar más. De modo que pasadas las 16:00 horas de la tarde ha anunciado que comparecerá en el Congreso de los Diputados la próxima semana o a primeros de agosto para dar explicaciones sobre el escándalo Bárcenas. Su decisión permite al secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, aparcar la moción de censura, lo que fue interpretado como un alivio para los socialistas en las redes sociales.

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Al contrario de lo que ocurrió el 15 de julio, Rajoy compareció en rueda de prensa en La Moncloa con su colega rumano sin ninguna pregunta pactada previamente con algún jefe de periódico y aprovechó la primera pregunta sobre el caso Bárcenas que le formuló un periodista rumano de DIGI24 que quería "echar una mano a los colegas españoles" para decir que ya había consultado al presidente del Congreso, Jesús Posada, y que comparecerá “a finales de este mes o principio del próximo sobre la situación económica y política”. “También hablaré sobre la situación que le preocupa”, ha dicho al periodista.

[Hoy, 23 de julio, se ha conocido que la comparecencia tendrá lugar el jueves, 1 de agosto, desde las 09:00 horas de la mañana. El pleno, en el que los portavoces de la oposición tendrán turno de réplica y dúplica, se celebrará en el Senado por las obras que se realizan en este momento en el Congreso.]

El presidente ha dado a entender que no acude al Congreso arrastrado por la amenaza de la moción de censura de Rubalcaba, sino porque “este es el momento adecuado para explicar en el Parlamento lo que se ha hecho hasta ahora y para aclarar dudas que legítimamente tienen muchos ciudadanos”. En referencia implícita al caso Bárcenas sobre la financiación ilegal del PP y los sobresueldos que recibió, según la documentación que su extesorero ha aportado al juez Pablo Ruz, Rajoy dijo: “Sobre este asunto he respondido, pero soy plenamente consciente de que le ha generado dudas a los ciudadanos”.

Como se sabe, Rubalcaba denunció el 10 de julio en la Diputación Permanente del Congreso que si el ciudadano Rajoy podía soportar la presión del señor Bárcenas, ya encarcelado en Soto del Real y filtrando sus pagos y mensajes de móvil con él, el presidente del Gobierno no debía perjudicar al país con su silencio ni permanecer un minuto más sin ir al Parlamento. Seis días después anunció la presentación de una moción de censura para obligarle a comparecer. La fórmula sólo recibió el apoyo de UPyD y el grupo mixto. La Izquierda Plural por boca de Cayo Lara insiste en que Rajoy debe dimitir y convocar elecciones en vez de proponer un sustituto como pide Rubalcaba.

El anuncio de Rajoy acaba concediendo la razón a Rubalcaba y desactiva la presentación de la censura, aunque obedece también al descontento en amplios sectores del PP por una estrategia errática. Bastantes diputados preferían la comparecencia del presidente, a petición propia, a la negativa basada en la mayoría absoluta y “absolutista”. “He entendido, a la vista de las dudas, que es bueno que yo tenga una comparecencia en las Cortes Generales”, ha admitido por fin Rajoy.

El ahorro de la censura ha sido recibido con alivio por parte del principal partido de la oposición, pues, si bien Rubalcaba no tiene nada que perder, de antemano sabe que carece de posibilidad alguna de articular una alternativa y recibir algún voto más de los 110 de su grupo en el caso de que todos sus diputados acudieran disciplinadamente a votarle como candidato.

Por lo demás, la comparecencia parlamentaria de Rajoy, que se envolverá en la mejoría económica y el valor de la estabilidad, al tiempo que negará la corrupción de los casos Gurtel-Bárcenas y apelará a los Eres fraudulentos en Andalucía, tiene la contrapartida de la supresión de la tradicional rueda de prensa tras el último consejo de ministros del curso para que los periodistas no insistan en pedir aclaraciones sobre las acusaciones barceniegas.

Antes de decir que irá al Congreso, Rajoy intercaló en la presentación, en un desayuno, del presidente de Baleares, José Ramón Bauzá, partidario de que comparezca cuando lo crea oportuno, una frase críptica: “Algunas veces las decisiones más fáciles son las más difíciles de tomar”. Al mismo tiempo, para evitar especulaciones sobre su figura como eventual sucesor, Alberto Ruiz Gallardón anunció en los cursos veraniegos de la Complutense que cuando deje de ser ministro de Justicia no volverá a ocupar ningún cargo político.

5 Comments
  1. juanjo says

    Seamos precisos: «el caso Rajoy» o, tal vez, más precisos, «el caso Partido Popular»

  2. Ciro says

    Muy de acuerdo contigo, juanjo

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