Margallo compara a Gibraltar con Las Malvinas

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García_Margallo_Gibraltar
El ministro García Margallo, ayer, día 3, durante su comparecencia en la Comisión de Exteriores del Congreso. / Juanjo Martín (Efe)

Cuando terminó agosto, Mariano Rajoy envió a su ministro José Manuel García Margallo a recoger los caballos que había lanzado a galope contra Gibraltar para que no se hablara tanto del inquilino de Soto del Real, Luis Bárcenas. Y el titular de Exteriores, acudió pertrechado de patriotismo e ironía a la comisión correspondiente del Congreso y disparó unos señuelos orientando a la manada hacia el suroeste, concretamente hacia las islas Malvinas. “Hay una similitud –dijo-- entre Las Malvinas y Gibraltar, y por eso vamos a unir nuestra causa a la de Argentina y a votar una resolución sobre ambos territorios en la Cumbre Iberoamericana de Panamá”. La cumbre se celebrará el 18 y 19 de octubre y la resolución reclamará la devolución de ambos territorios. “No estamos ante un asunto de descolonización sino de integridad territorial”, precisó.

Boquiabiertas quedaron sus señorías ante la brillantez del señuelo y nadie gastó saliva en recordar aquella guerra de los años ochenta entre el dictador Videla y la dama de hierro Thatcher que se saldó a cañonazos con el triunfo británico y la conservación de la soberanía de las islas. Pero dicho eso, el ministro cumplió el objetivo de rebajar un conflicto veraniego que por más que haya citado un libro de José María Carrascal sobre la españolidad de la roca, sólo ha servido para fastidiar a los trabajadores, perjudicar a los comerciantes e incordiar a los turistas, sin excitar el fervor patrio.

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Margallo repitió que “se ha acabado el recreo” y anunció la apertura del diálogo con Londres la próxima semana sobre la propuesta de crear “grupos ad hoc” para abordar los problemas y las materias de preocupación y competencia mutua, desde el medio ambiente y la pesca al contrabando, pasando por el blanqueo de capitales y el fraude fiscal. En esos grupos de diálogo “sólo habrá dos banderas”, afirmó, la española y la inglesa. Y las delegaciones de Gibraltar, como las de la Junta de Andalucía y los municipios de la zona se colocarán bajo la que les corresponda. En este punto calificó de “error infinito” el foro tripartito (Madrid, Londres y Gibraltar) que impulsó el socialista Miguel Ángel Moratinos y desactivó su correligionaria y sucesora en Exteriores, Trinidad Jiménez.

¡Hombre, tampoco hay que ponerse estupendo!, le replicó el portavoz del PSOE, Juan Moscoso, recordando los tiempos en los que Aznar y Piquè admitieron el principio de autodeterminación de los gibraltareños. En todo caso, Moscoso y Margallo coincidieron en la necesidad de diálogo con la firmeza. “De ninguna manera se va a reabrir el foro tripartito; yo soy lelo, pero no tanto”, dijo Margallo antes de afirmar que “los británicos convierten en doctrina los hechos consumados, y eso es algo que el Gobierno español no va a tolerar”. En respuesta a Aitor Esteban, del PNV, Jordi Xuclá, de CiU, y Joan Tardá, de ERC, que le acusaron de sobreactuar e inflar el perro con un canuto, Margallo se escudó en que “algo había que decir, ¿qué harían ustedes, quedarse callados cuando tiran bloques de hormigón o hacen espigones y rellenos ampliando su dominio costero?”.

Sin embargo, evitó responder a las rocas y arena que por valor de más de 18 millones de euros han vendido alcaldes del PP a Gibraltar. Tampoco entró en el negocio del bunkering o gasolineras flotantes ni en los más de 100.000 millones de euros que anualmente mueve el juego online desde el Peñón. Sólo dijo que la población gibraltareña es la cuarta del mundo en renta per cápita e insistió en que la Roca es un paraíso fiscal.

Sobre los inspectores de la UE que enviará a la zona el presidente de la Comisión, Durao Barroso, Margallo aseguró que “tendrán que examinarlo todo, los bloques de hormigón, el nuevo espigón que están construyendo en el este de la roca, la evasión fiscal y las demás materias que hemos solicitado, y si no, no vienen”. Y recordó que sin la conformidad del Gobierno español, los inspectores no pasarán.

A otros inspectores, los de la ONU en Siria, se refirió de pasada para responder a Irene Lozano de UPyD y a otros portavoces que el Gobierno español no es partidario de la intervención armada contra el régimen de Bashar al-Asad. “España desea que el Consejo de Seguridad decida sobre un conflicto con más de 150.000 muertos y más de dos millones de desplazados y apoyaremos una solución política, negociada entre las partes”.

Sobre la carga irónica del ministro vale reseñar que aceptó la camiseta amarilla que le regaló al comienzo de la sesión Joan Tardà. “Póngasela, la llevarán el 11 de septiembre más de medio millón de personas de la cadena humana por la independencia de Cataluña”, le dijo. A lo que Margallo contestó: “Ya le regalaré otra que me dio un guardia civil  que, por cierto, me dijo: “cuiden de España” y le contesté: “no se preocupe usted, llevamos quinientos años destrozándola y no lo hemos conseguido”.

3 Comments
  1. juanjo says

    Que nos dejen de cuentos. Lo primero es la primero.
    ………
    y lo primero es que el Rajoy, el Bárcenas, el Sepúlveda, el Matas, el Costa, etc., etc, etc.,; pero sobre todo el Rajoy, devuelvan todo lo que han mangado y presenten la dimisión-
    …….
    El Estado español no puede estar en manos de unos delincuentes, tramposos y facinerosos
    ……….
    Y cuando solucionemos esto, nos preocuparemos de Gibaltsart.
    ……
    Pero lo primero es lo primero,

  2. MasterOfP says

    Ajá… Bueno, ok, y? Gibraltar debería ser ya español. Mira lo que ocurrió en Honkong, los ingleses ahí sí que se fueron con el rabo entre las piernas.

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