LUIS DÍEZ | Publicado: - Actualizado: 11/1/2017 09:49

La ultraderecha contamina y mina al Partido Popular (PP), hasta el punto de arrebatarle el mensaje sobre la españolidad de Cataluña con la demostración de fuerza que está organizando Alianza Nacional con una marcha de autobuses desde Madrid y otras ciudades para ocupar la montaña de Montjuïc, en Barcelona, el próximo 12 de octubre, “día de la raza”, según la denominación franquista. La impresión de que la ultraderecha ha contaminado y está minando al PP de Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal se debe atribuir, según el templado analista y dirigente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, a la “permisividad y complacencia” del partido gubernamental y a la “indiferencia” de otras formaciones democráticas.

Después del éxito mediático de Acción Nacional con la irrupción de una camada de violentos en la librería Blanquerna de Madrid la víspera de la Diada, el próximo salto que están organizando es la marcha sobre Barcelona, una especie de asalto al Montjuïc en autobuses con neofascistas, franquistas y neonazis desde varios pueblos y ciudades españolas. Su objetivo es aprovechar el Día de la Fiesta Nacional para demostrar que están dispuestos a combatir a sangre y fuego a los independentistas. Y, de paso, atemorizar a los ciudadanos con sus correajes, desfiles y simbología del odio.

El resurgimiento de la ultraderecha guarda relación –me explica Ibarra– con la continuidad de un franquismo larvado en la sociedad española, las circunstancias internacionales de crecimiento, coordinación y apoyo a los ultras españoles desde grupos neonazis y fascistas de algunos países europeos, especialmente alemanes, franceses y el Amanecer Dorado griego ante las próximas elecciones europeas. Y también, y sobre todo, con el uso demagógico de la crisis económica y el descrédito de la política española.

El golpe de efecto –añade–, fue el asalto a Blanquerna, la librería de la madrileña calle de Alcalá bajo las oficinas de la delegación de la Generalitat, y la gran proyección mediática de los violentos”. A partir de ahí, esa gente ha programado al menos un golpe, un salto al mes. Para el dirigente del Movimiento contra la Intolerancia resulta insólito, o por lo menos sorprendente, la falta de atención e interés de los responsables gubernamentales hacia los promotores de la ideología del odio, la xenofobia y el nazifacismo, que ya cuentan con unas 1.500 páginas web en Internet y han alcanzado, dice, “un punto de no retorno”.

En su opinión, esa complacencia ha permitido a la ultraderecha contaminar a determinados sectores del PP, bien por su afinidad al franquismo o por la falta de formación, lo que no quiere decir que los ultras no arremetan contra el partido gubernamental en sus planeamientos de acción callejera. “Sus planes de “revolución” también van dirigidos contra el PP; su principal nicho de prosélitos no es la organización juvenil del PP, sino, sobre todo, los “nini”, jóvenes que ni trabajan ni estudian y a los que pueden manipular y encuadrar con cierta facilidad”.

Uno de los puestos de venta del mercadillo fascista instalado en el Polideportivo de Quijorna. / Foto: UGT Madrid
Uno de los puestos de venta del mercadillo fascista instalado en el Polideportivo de Quijorna. / Foto: UGT Madrid

El destape de la ultraderecha desde el interior del PP se ha intensificado en los últimos meses con una sucesión de exhibiciones de símbolos y de apologías de la dictadura franquista y de las ideologías del odio que, lejos de merecer la reprobación de los dirigentes del partido han obtenido su compresión y, en algunas ocasiones, su cobertura y apoyo. Si el exministro del Interior, eurodiputado y miembro de la dirección Jaime Mayor Oreja ya definió en su día (2007) al franquismo como “una situación de extraordinaria placidez” y en una entrevista en La Voz de Galicia se negó a condenar la dictadura –“¿Por qué voy a condenar yo el franquismo si hubo muchas familias que lo vivieron con naturalidad y normalidad?”, dijo, resulta comprensible que el alcalde de Baralla (Lugo), Manuel González Capón, justifique los asesinatos franquistas y diga en un pleno que “quienes fueron condenados a muerte sería por que lo merecían”, sin que los responsables del partido (Alberto Núñez Feijóo y el dirigente provincial y senador José Manuel Barrerio, en este caso) lo hayan expulsado.

A partir de la enormidad de esa salvajada sin sanción, cómo impedir al alcalde de Beade (Ourense), Senén Pousa, la exhibición de su fervor franquista, con un retrato del dictador en su despacho; al de Lanjarón (Granada), Eric Escobedo, su difusión en Facebook del escudo franquista y su apología del régimen dictatorial; al de Moraleja de Enmedio (Madrid), Carlos Alberto Estrada, su complacencia con la bandera franquista en el balcón del ayuntamiento y con los cánticos falangistas brazo en alto en las fiestas patronales; a la alcaldesa de Pinto (Madrid), Miriam Rabanera, su tolerancia con la esvástica y la apología de Hitler en la plaza de toros o, en fin, a la de Quijorna (Madrid), Mercedes García, su decisión de prestar el polideportivo del colegio público Príncipes de Asturias a unos activistas de la ultraderecha para que expusieran y vendieran su amplia gama de enseñas y símbolos nazis, fascistas y franquistas.

Captura del tuit subido a la red social por Carmelo Romero. / Twitter
Captura del tuit subido a la red social por Carmelo Romero. / Twitter

De la contaminación ultraderechista de las Nuevas Generaciones del PP han dudo buena muestra los dirigentes en Xátiva y Gandía (Valencia), la concejala de juventud de Canals (Valencia) o el secretario general de la organización juvenil en Sevilla durante el mes de agosto pasado. También las NNGG de Huelva han elogiado el franquismo en las redes sociales e, incluso, el alcalde de Palos de la Frontera y diputado en el Congreso, Carmelo Romero Hernández, ha empleado su cuenta en Twitter para difundir el lema: “Con Franco teníamos dinero en el banco”. El mencionado Romero tiene dos pisos, dos casas, dos coches de alta cilindrada y una finca rústica como bienes declarados y es titular de una plaza vitalicia de funcionario de la Junta de Andalucía.

Pero no sólo la nostalgia del pasado y la tolerancia con la apología de los regímenes criminales con los que se homologó el franquismo, que según el sociólogo Amando de Miguel fue “el fascismo con corrupción”, contaminan al PP y minan sus bases y credibilidad democrática. También cuando la delegada del Gobierno de Rajoy en Cataluña, María Llanos de Luna, promueve homenajes a los soldados que envió Franco a luchar a las órdenes de Hitler está alimentando la apología del franquismo y del nazismo que arrasaron, primero España y después Europa. Esta evidencia llevó el 2 de septiembre pasado a la Comisión Europea a instar al Gobierno de Rajoy a actuar contra los que banalizan el nazismo y hacen apología del franquismo.

El cuadro de la permisividad y la complacencia del PP se completa con la protección y defensa de los violentos desde determinadas instancias del partido. Así, el eurodiputado Alejo Vidal Quadras está facilitando, desde el grupo mediático del que es copropietario, la defensa y justificación pública del asalto a la librería Blanquerna por parte de los energúmenos vinculados a Acción Nacional. El presiente de esta formación ultraderechista, Pedro Pablo Peña, fue condenado en el año 2000 por tenencia de productos para hacer explosivos. Peña, que ha justificado en Intereconomía la acción contra Blanquerna, ejerció en 2009 de abogado defensor de Javier Royo, cabeza de lista de su formación por Zaragoza en las elecciones generales de 2008, por haber participado junto a los candidatos por Toledo Leticia García e Iván Lorente en el apaleamiento de un sintecho que dormía en un fotomatón. Le rompieron el cráneo y tardó 511 días en recuperarse.

Cierto es que ante el riesgo que en todos los órdenes –incluido el electoral para el PP– representa el resurgimiento de la ultraderecha y la ideología del odio, el fiscal general del Estado, Eduardo Torres Dulce, ha ordenado abrir diligencias previas sobre Alianza Nacional, el grupo relacionado con los fascistas griegos. Para Esteban Ibarra esta decisión es muy positiva, como también la de designar un fiscal especial en cada provincia para actuar contra los delitos de odio. Téngase en cuenta que aquí sólo se denuncia el 4% de las agresiones racistas y xenófobas y que el enaltecimiento de las ideologías criminales y totalitarias queda impune. “El tratamiento de estos delitos es más severo en la reforma del Código Penal, pero debe mejorar”, reclama Ibarra.

Sin embargo, para evitar la manipulación y captación de los jóvenes a través de las redes sociales y de un mundo que muchas veces sus padres y tutores no pueden controlar, es necesaria una sólida formación democrática y en valores humanos, como la establecida en la asignatura obligatoria de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos que el PP suprimió a los cuatro meses de llegar al Gobierno. Para Ibarra, “es una torpeza y un retroceso criticable y reprobable”.

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    ¿Y ese diputado onubense y alcalde que tenía dinero en el banco no pudo comprar un poco de verguenza? Parece mentira, el muy faccioso asqueroso insulta a miles y miles de emigrantes.

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