El PP andaluz espera candidato a la Junta en enero, tras el cambio de Gobierno

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Imagen de archivo de los ministros Fátima Báñez y Miguel Arias Cañete. / empleo.gob.es

La pugna por la candidatura a la presidencia de la Junta de Andalucía ha descubierto ya el brillo de las navajas en el PP andaluz. ¿Por qué las prisas si las elecciones autonómicas están previstas para 2016 y, resuelta la sucesión de José Antonio Griñán en el PSOE andaluz ya no se teme un adelanto electoral? Pues porque todos los aspirantes están convencidos de que Mariano Rajoy abordará la cuestión sucesoria de Javier Arenas y el actual presidente del partido, Juan Ignacio Zoido, inmediatamente después de un cambio de Gobierno que todos sitúan para Navidades o Reyes, justo antes de la Convención que celebra el PP nacional a finales de enero próximo.

El anuncio de Zoido de que lo único que quiere es ser alcalde de Sevilla, cargo que ostenta ahora junto al de presidente del PP andaluz, y el convencimiento general de que el vacío creado por la falta de un candidato o candidata alternativos a Susana Díaz está dañando al partido hasta el punto de que los populares vuelven a ser perdedores en las encuestas, ha acelerado el debate. Muchos consideran que Rajoy vincula la solución al problema de liderazgo andaluz con la crisis de Gobierno, sobre todo porque en el Gabinete hay tres ministros andaluces de peso: Cristóbal Montoro, Miguel Arias Cañete y Fátima Báñez.

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Si el líder del PP, como se espera, opta por Árias Cañete para encabezar la candidatura de las elecciones europeas de mayo y colocarlo después, a finales de año, como sucesor de Joaquín Almunia en la Comisión Europea, sólo quedará Fátima Báñez como alternativa o deberá optar por una persona de la tierra, donde ya asoman la cabeza un puñado de nombres. En realidad, a Rajoy le hubiera gustado que Arias Cañete fuera el sucesor de Arenas, pero es el propio ministro de Agricultura quien la ha  pedido que aleje de él a ese cáliz. Su aspiración es la Comisión Europea y todo el mundo considera que el presidente no ve mal esa salida.

Todas las fuentes andaluzas y nacionales consultadas descartan, por otro lado, que el candidato, por razones obvias del desgaste a que está sometido, sea el ministro de Hacienda, también diputado por Sevilla. Y de ahí que se considere que, si Rajoy opta por colocar a un ministro como rival de Díaz, sea Fátima Báñez.

La ministra de Empleo, cuando se le pregunta al respecto, responde: “No digo ni que sí ni que no”. Y de hecho, en el seno del PP se considera que tiene el perfil idóneo, sobre todo porque es mujer y es perfecto para enfrentarse a otra mujer, la presidenta socialista de la Junta. El problema, dicen quienes la conocen bien, es que ella no quiere irse a  Andalucía porque le supone un cambio de vida personal muy fuerte que afecta a su marido, Jaime Alonso, empleado de banca, y a sus dos hijos, todavía pequeños. Pero todo el mundo que la conoce concluye afirmando que, finalmente, hará lo que le diga Rajoy.

Con todo, el hecho de que Báñez sea una persona de la absoluta confianza de Soraya Sáenz de Santamaría y que la vicepresidenta desee tenerla junto a ella en el Gabinete ministerial hace que muchos dejen abierta la puerta a la posibilidad de que se quede en Madrid y se abran las puertas a un candidato “de abajo a arriba” que, eso sí, cuente con el visto bueno de Rajoy. Es más, algunos destacados responsables andaluces del PP -e incluso del Gobierno- creen que podría –o debería- producirse una renovación generacional y organizativa que responda a los cambios producidos en el PSOE con la elección de Díaz. Gente joven, aunque experimentada, y hasta introducción de primarias, un sistema de elección del que muchos diputados del PP dicen sin recato que acabará imponiéndose también en el PP como sucede en el PSOE o en los partidos norteamericanos.

En el PP andaluz nadie quiere postularse abiertamente, aunque se precisa que no sería bueno que aterrice un ministro que no entienda que lo que hay que hacer es patearse la comunidad autónoma pueblo a pueblo y acudir “con hambre de balón”. Un ministro que acuda y, si no vence, se vuelva a Madrid y deje al PP andaluz como está ahora, en una situación de caos relativo en la que cada provincia va por su lado desde que Zoilo dijo que no quiere ser candidato ni ejerce de hecho como presidente de la organización. Para muchos, la conversión del PP andaluz en reinos de taifas provinciales genera una situación dramática porque la presidenta socialista marca la agenda y deja a los populares sin respiro. Por eso añaden que cuánto más tarde en elegirse el nuevo líder, será peor. Y hasta recuerdan que pueden pagar muy caro la división y la tardanza en resolverla porque “perder en Andalucía nos lleva a una derrota a nivel nacional”, como señala un alto responsable popular.

De momento, tampoco en Andalucía se postula abiertamente nadie para ser candidato. Pero, soterradamente, ya han aparecido varios candidatos. El secretario general del PP andaluz, José Luis Sanz, dice que como nunca se ha propuesto nada, tampoco puede "descartarse de nada". Pero el número dos del PP andaluz, hombre de confianza de Cospedal y lugarteniente de Zoido, está a lo que le manden desde Madrid y le sugiera el alcalde de Sevilla.

Quien sí hace méritos para ser la candidata es la delegada del Gobierno en Andalucía y ex alcaldesa de Adra, Carmen Crespo, quien recomienda que el candidato que se elija “cuente con el apoyo de Arenas”, el hombre que siempre la promocionó, y vaya de la mano de Zoido. Aunque, según muchas de las fuentes consultadas, la persona que más apuesta por el futuro, sabedor de lo reducido de sus opciones en estos momentos –todos le atribuyen un papel relevante en el PP sea el andaluz o en el nacional, donde ejerció como responsable de la política municipal en toda España justo antes de la decisiva victoria electoral- es el secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, el malagueño Juan Manuel Moreno Bonilla. Aunque andaluz es, dicen, paciente como Rajoy, quien le conoce bien porque siempre ha trabajado en Génova con él.