La ejecutiva del PSOE se reúne ante el temor al control del censo por el aparato

El secretario de Organización del PSOE, Óscar López, la semana pasada, durante la rueda de prensa convocada en Ferraz para analizar los resultados de las elecciiones europeas. / Zipi (Efe)
El secretario de Organización del PSOE, Óscar López, la semana pasada, durante la rueda de prensa convocada en Ferraz para analizar los resultados de las elecciiones europeas. / Zipi (Efe)

La Ejecutiva Federal del PSOE acordará esta mañana la modificación de los Estatutos para que los militantes puedan elegir al secretario general por primera vez en su historia. Pero lo hace ensombrecida por el temor de muchos sectores de que el aparato controle el censo de militantes para apoyar a quienes decidan el líder Alfredo Pérez Rubalcaba y el secretario de Organización, Óscar López.

La actuación de López en Castilla y León hizo saltar las alarmas. Sorpresivamente, forzó la dimisión del secretario general de la región, Julio Villarrubia, por negarse a celebrar un Congreso Extraordinario paralelo al federal durante los dos mismos días, el 19 y el 20 de julio. Un Congreso, insólito por la coincidencia de fechas, en el que, según sus adversarios, pretendía recuperar la secretaría general que cedió a Villarrubia cuando fue elegido responsable de la organización federal en el Congreso de Sevilla.

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Entonces, ambos pactaron un reparto por el que López siguió siendo el líder regional de facto, aunque indirectamente, desde la portavocía del Grupo Parlamentario Socialista en las Cortes de Castilla y León. Pero, como suele suceder con las bicefalias, cada cual tiró más por su lado y, extraoficialmente, acabaron rompiendo su acuerdo y el partido. López fue el adalid de las tesis aparatistas y Villarubia, convertido en un crítico más, defendió que en el partido se instalara el procedimiento de “un hombre, un voto”

Lo que era un pulso larvado estalló el viernes pasado cuando López quiso recuperar el control del PSCyL-PSOE por la vía rápida. Aprovechó que contaba con la mayoría de miembros de la Ejecutiva y, engañando sin recato a su contrincante, provocó su dimisión junto a la de otros 24 miembros de los 48 de la dirección. Eso forzó que, de acuerdo con los Estatutos, quedase disuelta. Y conlleva que se constituya una Gestora que decidirá Ferraz, convirtiendo a López en juez y parte del conflicto.

Para Viullarubia estuvo muy claro. Era la muestra definitiva de una “deslealtad”, dijo, que había durado desde que fue elegido secretario general del PSCyL. "Esta es la forma que tiene el secretario de Organización de luchar por la gente, la forma que yo he intentado combatir y que anuncio que voy a seguir combatiendo porque ahora ya no tengo ninguna duda de presentarme a las Primarias y al Congreso Extraordinario del PSOE", advirtió. Y añadió que traición de López pretendía una cosa: “Seguir manejando censos en lugar de respetar los tiempos".

Luego se despachó de este modo: "López es un personaje que ha hecho mucho daño a nivel nacional, con comportamientos impropios de un socialista, porque nosotros tenemos que dar ejemplo, y no estos espectáculos indecentes de lucha por el poder.

Pero su alerta fue al grano con  otras palabras: "Quiere manipular desde el despacho con prebendas y luchas de poder", concluyó, con una finalidad: “seguir manejando censos en lugar de respetar los tiempos".

La urgencia de López por recuperar el aparato y el mando en Castilla y León antes de que se celebre el Congreso Federal de julio y el hecho de que se elija primero al líder con votos directos y después la Ejecutiva, con el voto de los delegados, ha hecho pensar a muchos críticos en los problemas de censo que puede generar la elección del nuevo secretario general por los militantes y les hace dudar de su comportamiento. Algunos, próximos Carme Chacón, recuerdan lo que consideran sus “maniobras” para ayudar, de acuerdo con José Blanco, su valedor, a que Rubalcaba ganase el congreso federal de Sevilla por sólo 20 votos. Y dan a entender que si la ex ministra de Defensa se ha retirado de la batalla por la secretaría general, aunque no por la de candidata presidencial, es por ese temor.

Hay partidarios andaluces vinculados a Pedro Sánchez y Eduardo Madina, dos de los candidatos, que incluso añaden en privado que si Susana Díaz, a la que consideran una auténtica defensora del poder aparatista, reclama el apoyo de todos y cada uno de los secretarios regionales para decidir si se presenta a la secretaría general sin dejar la presidencia andaluza, es porque quiere asegurarse de que la militancia esté bien controlada en la primera votación del secretario general y los delegados en la posterior del Congreso, de modo que la Ejecutiva que salga elegida se corresponda al cien por cien con lo que ella desea.