Andalucía y Valencia, las dos federaciones más fuertes del PSOE, apoyan a Pedro Sánchez

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Pedro Sánchez hace un gesto de triunfo tras la presentación de su candidatura en la Casa del Pueblo de Alcorcón (Madrid) el pasado jueves. / Víctor Lerenea (Efe)

Aunque oficialmente tanto Susana Díaz como Ximo Puig, los líderes del PSOE en Andalucía y la Comunidad Valenciana, apuestan porque gane el mejor y han asegurado que no mostrarán su apoyo directo a ninguno de los dos candidatos de peso a la secretaria general del partido, Pedro Sánchez y Eduardo Madina, ambos ayudarán a favorecer el triunfo del madrileño frente al vasco. Es más, fuentes parlamentarias vinculadas a otras federaciones añaden que ese apoyo tácito también se extiende a todos aquellos líderes que apoyaron la posibilidad de que Díaz fuese elegida secretaria general en este proceso, entre los que se encuentran los máximos responsables de Aragón, Canarias, La Rioja, Cantabria y Navarra. Ninguno de ellos oculta que se molestaron con ella cuando decidió no dar en este momento el paso decisivo de liderar el partido. Pero todos dicen que, sin su tutela, el PSOE podría descomponerse y, por eso, apoyarán a quien ella tiene ya ha decidido apoyar, según sus allegados.

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Para todos esos dirigentes, lo importante es permitir que sea la militancia la que elija libremente. Sin embargo, el hecho de que Madina haya aparecido arropado por Alfredo Pérez Rubalcaba en este sprint final le ha debilitado enormemente. Sobre todo porque en Andalucía y otras federaciones decisivas se considera que Rubalcaba ha sido quien ha encabezado el movimiento de algunos dirigentes del actual aparato -todas las fuentes citan al secretario de Organización, Oscar López, como uno de ellos- para evitar que prosperase el plan de Díaz de ser aupada al liderazgo sin oposición interna. Algo que, añaden, hubiera evitado volver a dar la imagen de crisis interna y falta de liderazgo del principal partido de la oposición que se va a generar.

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A nadie se le oculta que si Díaz y quienes apostaron por ella echan una mano a Sánchez en la recogida de avales e inclinan a sus cuadros a apostar por él, Madina puede quedar tocado aunque, hasta ahora, todos los sondeos internos y externos lo consideraban el preferido. “Es verdad que quienes van a elegir son los militantes, pero los aparatos, sobre todo los que se han sumado al cambio generacional que también supone Díaz, serán más decisivos que los medios de comunicación que apoyan a Madina porque estas elecciones internas no son abiertas a los ciudadanos”, precisa uno de los máximos responsables de una de las federaciones citadas.

Otros añaden que ni López ni Tomás Gómez podrán hacer gran cosa porque “se han quedado colgados de la brocha”, aunque apuesten contra Sánchez, cada uno por razones muy diferentes. En el caso del líder madrileño porque, como señala  un destacado militante, aunque apoyó a Díaz, la valedora de Sánchez, se lleva tan mal con Sánchez personalmente que preferiría votar al candidato de Izquierda Socialista, José Antonio Pérez Tapias, solo para fastidiar.

Sus seguidores hacen cuentas. Además de tener a Felipe González como valedor, Sánchez también cuenta con el apoyo tácito del líder de los socialistas de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page. Son ayudas, señalan, a las que debe sumarse la del PSC porque, aunque en estos momentos bastante tenga con lo suyo por la dimisión de Pere Navarro, la mayoría se inclina por el diputado madrileño gracias a la retirada, de momento -sigue sin descartar ir a las primarias para la candidatura presidencial- de Carme Chacón.

Si a todos esos ingredientes se le añade el trabajo de base que ha venido realizando Sánchez recorriendo 30.000 kilómetros para acudir a todo tipo de agrupaciones, incluidas las más humildes -mientras Madina se ha visto atrapado por su papel institucional en el Congreso-, que cuenta con un grupo de diputados jóvenes dispuestos a echarle una mano en lo que le haga falta y que ya ha constituido un equipo de expertos en redes sociales que se suma a su propia experiencia, no es difícil deducir, dicen sus seguidores, que, con todos los respetos que les merece Madina por lo que su figura también supone de cambio generacional, el candidato hasta hace poco considerado outsider es quien ocupa la peculiar pole position entre los aspirantes socialistas a la secretaría general.

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