Las voces de estudiantes que sufren “la guerra contra la Universidad pública”

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Manifestación de estudiantes en las calles de Madrid celebrada el pasado otoño. / Efe

Desde finales de septiembre, los estudiantes universitarios del país volvieron a las clases. Comienza un nuevo curso que sigue marcado por los recortes educativos que se ejemplifican en el entorno de la Universidad con dos aspectos claros que afectan a los estudiantes: la subida de tasas y el recorte en las becas. El otoño traerá movilizaciones y desde el Sindicato de Estudiantes ya han convocado jornadas de huelga para los días 21,22 y 23 de octubre. Una de sus principales reivindicaciones es que las medidas del Gobierno en Educación “declaran la guerra a los hijos de los trabajadores”. Varios estudiantes cuentan a cuartopoder.es su situación personal en los últimos años.

Que los estudiantes están pagando más dinero por matricularse que hace 3 o 4 años es un hecho evidente. “Yo el primer año que estudié, en 2010, pagué 700 euros por 10 asignaturas. Ya el segundo me subió a unos 1.300 euros y sólo tenía asignaturas de primera matrícula”, explica Pablo Mora. Este joven de 23 años, que actualmente estudia 5º de Ciencias Políticas en la Complutense, tiene dos asignaturas matriculadas para este curso. “Sólo por una asignatura de segunda matrícula he pagado poco más de 400 euros, casi la mitad que lo que me costaron las 10 en primero”. Para Mora afortunadamente la situación económica familiar le ha permitido estudiar aunque dice ser consciente de que “hay mucha gente que ha tenido que dejar de estudiar” porque además encontrar un empleo para compaginarlo con los estudios es muy difícil. Respecto a las ayudas de becas afirma que “ahora es mucho más difícil pedirlas, tienes que tener todo aprobado con notas altas y que tus padres sean muy muy pobres para que te la den”.

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Mónica Caballero, estudiante de Educación Social. / CP

Mónica Caballero, de 20 años, estudia actualmente 3º de Educación Social en la Complutense. En 2010, justo el año anterior a que ella se matriculara, su carrera costaba unos 700-800 euros. “En el curso que entré supuso un aumento de matrícula hasta los 1.200 euros. En segundo y tercero me ha costado la matrícula cerca de 1.700 euros”, afirma mientras recalca que habla siempre de asignaturas de primera convocatoria, es decir, que no ha suspendido nada. Respecto a las becas, ella nunca ha podido recibir ninguna ayuda pese a que ya desde el curso pasado su madre se encontraba en paro y en su casa sólo entra un sueldo. Este año espera que puedan dársela. A pesar de todo, su familia ha optado por tratar de mantener el dinero destinado a que Mónica estudie, “con muchos sacrificios”. También destaca lo difícil que es buscar trabajo. “Algo relacionado con mi carrera es totalmente imposible porque hay mucho voluntariado si no tienes la titulación”. Apuesta por la movilización y recuerda que en otros temas la lucha sí ha servido para algo.

La beca le ha permitido a Agueda Represa, de 23 años, poder completar su carrera de Terapia Ocupacional, también en la Complutense. Todos los años había recibido una ayuda de alrededor de 4.000 euros para cursar sus estudios. Hasta el pasado año que ya se le quedó en la mitad y además se le ingresó en el mes de mayo. “A mi me llegó de las primeras, hay gente que incluso acabando el curso le dieron esa beca. Se supone que es un dinero que tú necesitas durante el curso, pero que si te llega tarde pues no tiene mucho sentido. Tuve que pedirle dinero a mi madre”, explica. La joven pretendía completar su formación con un máster pero no puede pagar los 6.000 euros que cuestan de matrícula. Al acceso al máster oficial, más asequible económicamente, no puede llegar por dos décimas en su nota media. Piden un 7 y ella tiene un 6,8. Ha intentado subir nota incluso pidiendo repetir asignaturas ya aprobadas, pero no lo ha conseguido. Agueda ha estado trabajando los veranos de camarera y ahora busca empleo “de lo que surja”.

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Agueda Represa ha terminado sus estudios de Terapia Ocupacional. / CP

El alto coste de la matrícula ha hecho que Beto Matanza, de 19 años y residente en Tarragona, decida estudiar en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Cursa segundo de Derecho. “La matrícula me cuesta unos 700 euros y los libros otros 500 porque hay pocos centros asociados con biblioteca y nos vemos obligados a comprarlos”, afirma. En su familia sólo entra un sueldo en casa y el pasado año recibió una beca, “irrisoria”, de 60 euros. “Yo estudio en la UNED porque tengo pensado trabajar y compaginarlo con los estudios”, explica. En estos momentos aún no ha encontrado empleo. “Lo único que podemos hacer es seguir luchando… Hay que poner un gobierno que haga política para la mayoría de la sociedad, es decir, la clase trabajadora”.

La cuestión económica ha provocado que Pedro (nombre simulado, ya que prefiere permanecer en el anonimato) haya abandonado Madrid, donde había llegado para estudiar Ingeniería de Sonido hace dos años. “Los primeros años me costaron 1.000 y 1.500 la matrícula, pero en un principio tenía mi beca. Entre eso y muchísimo esfuerzo de familia yo me había permitido estudiar”, relata. De familia humilde y natural de un pueblo de Extremadura, su sueño siempre había sido completar su formación musical estudiando la citada carrera en la capital del país. Durante los veranos trabajaba de camarero en un bar, cobrando en negro y sin contrato. “Era eso o nada”, explica. “Yo me he visto apretado ahora por las dos hojas de la tijera, tanto las tasas como la reducción de becas. Este año he llegado a la decisión de que no era viable económicamente seguir en Madrid. El año pasado no me confirmaron la beca hasta enero y me la adjudicaron en abril, tuve que hacer un esfuerzo importante, no sabía a quien pedirle dinero”. La matrícula de este año iba a llegar a superar los 2.000 euros y decidió volverse a su comunidad autónoma para continuar allí sus estudios de una manera más económica.