El año que quebró el bipartidismo

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Pablo Iglesias, líder de Podemos, durante un acto político celebrado recientemente en Barcelona. / Efe

La Tierra ha completado otra vuelta alrededor del Sol, termina el año 2014, aumenta el archivo de lo desvivido con más fatigas que alegrías para los de abajo y a la inversa para los de siempre, incluidos los de las tarjetas black y otros singulares personajes que considerábamos honorables y resultó que amasaban “fortunas heredadas” para sí y su familia y las ponían a buen recaudo en Suiza, Andorra o Liechtenstein. En materia política ha sido un año tan pringoso como el bienio anterior de la legislatura de mayoría absoluta del PP con Mariano Rajoy Brey al frente. Pero en ese contexto de “casos aislados” ad vomitum se han registrado signos evolutivos tan decisivos como la quiebra del bipartidismo, que ha obligado al PSOE y a IU a ponerse las pilas, el relevo del rey Juan Carlos I de Borbón por su hijo Felipe VI El Preparado, del que el 24 de diciembre supimos que no desea la reforma de la Constutición --acaso por el imparable ascenso del derecho a decidir hasta la forma de Estado-- y la retirada del proyecto de ley que amenazaba el derecho de las mujeres a decidir su maternidad.

El acontecimiento político más impactante sobre el modelo bipartidista enraizado en la “modélica Transición” ha sido la canalización de las fuerzas de la indignación –tan ingobernables como las del amor, según el gran Arthur Koestler, cuyas memorias aparecieron por fin en castellano-- a través de la nueva fuerza formación creada con la palabra Podemos por un grupo de jóvenes de indudable talla política, habilidad dialéctica adquirida en asambleas universitarias y de Izquierda Unida y gran capacidad comunicativa. A los políticos de oficio, los de la “casta” y la caspa se les heló la sonrisa y acabó la risa a cuenta de “perroflautas” y “minorías antisistema” cuando, en las elecciones europeas de mayo, Podemos sacó el 8% del voto y se colocó como cuarta fuerza política a nivel estatal con cinco eurodiputados, inmediatamente detrás de IU, que sacó 1,5 millones de papeletas y seis escaños en la Eurocámara. Por primera vez en 37 años años (desde las elecciones de 1977), la suma de las dos grandes fuerzas sistémicas quedó por debajo del 50%. La sorpresa se transformó en temor cuando las encuestas de intención del voto confirmaron que no estábamos ante un “fenómeno difuso” ni una expresión “puntual” del cabreo de la juventud y de la clase obrera y laboral sobre la que los validos del capital han cargado todo el peso de la crisis. Y el temor ha evolucionado hacia el pánico por el sólido ascenso de los posibilistas con Pablo Iglesias, nieto de socialistas, a la cabeza.

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Pedro Sánchez y Alfredo Pérez Rubalcaba tras la elección del primero como nuevo secretario general del PSOE. / Efe
Pedro Sánchez y Alfredo Pérez Rubalcaba tras la elección del primero como nuevo secretario general del PSOE. / Efe

El primero en ponerse las pilas ante el gran impacto o revulsivo fue el PSOE, donde un hombre inteligente como Alfredo Pérez Rubalcaba optó por la retirada, dando paso a un proceso de elección directa del sucesor por parte de sus 200.000 afiliados. La opción más deseada por el viejo aparato fue la de Eduardo Madina, pero el diputado suplente por Madrid de Cristina Narbona, que se marchó al Consejo de Seguridad Nuclear, Pedro Sánchez, un economista y profesor de la cuerda del exvicesecretario general José Blanco, ya había recorrido toda España explicando las tesis económica de la Conferencia Programática en la que tuvo un buen papel con su amigo y compañero Oscar López, y le ganó la partida (a Madina) sin dificultad. El tercero en disputa, el profesor granadino José Antonio Pérez Tapias, de Izquierda Socialista, obtuvo un gran resultado y contribuyó con la división del voto al triunfo inapelable de Sánchez, que arrasó en Andalucía. El nuevo equipo de Sánchez, muy activo aunque todavía poco conocido, representa un relevo generacional irreversible y sin ataduras a las renuncias y caídas de pantalones del pasado ante una derecha agreste, agresiva y despiadada con los derechos de los trabajadores y las conquistas sociales básicas del Estado del Bienestar. Pero el pasado pesa y al nuevo dirigente del PSOE le costará tiempo y esfuerzo recuperar la credibilidad.

Alberto Garzón será candidato de IU en las primarias a la presidencia del Gobierno. / Efe
Alberto Garzón será candidato de IU en las primarias a la presidencia del Gobierno. / Efe

También IU ha abordado un proceso de renovación generacional con la convocatoria exitosa de elecciones primarias, comenzando por Madrid, donde Tania Sánchez y Mauricio Valiente arrasaron a sus competidores con el apoyo de la vieja guardia como candidatos a la presidencia regional y a la alcaldía de la capital, respectivamente. Este proceso de renovación que ha llevado al coordinador general Cayo Lara a dar un paso atrás, culminará la última semana de enero con la elección del candidato a encabezar la lista en las elecciones generales de 2015. Los mimbres de futuros acuerdos con Podemos verdean en el horizonte, sobre todo, si consideramos que el candidato con mayores posibilidades, el joven diputado malagueño Alberto Garzón, llega curtido, empapado, de las tesis más viables recogidas del movimiento de los indignados. Eso con independencia de la nota de color que se deriva del amor (son pareja de hecho) entre Pablo Iglesias y Tania Sánchez. Y puesto que de color se trata, me permitirá el lector una licencia personal: “¿Te imaginas a Tania en La Moncloa?”, me preguntó mi hijo Alejandro, que creció y jugó con ella, pues vivíamos puerta con puerta.

La formación de Rosa Díez, UPyD, también concernida por el imparable ascenso de Podemos y su capacidad de ósmosis –sobre todo de cuadros de IU, pero también de Izquierda Socialista, corriente crítica del PSOE-- ha celebrado su congreso marcado por la demanda de “regeneración” y el rechazo de los nacionalismos catalán y vasco, y ha realizado un gran esfuerzo de captación de prosélitos, pese a lo cual permanece estancada tanto en las encuestas como en la cifra de 10.000 afiliados y simpatizantes.

El presidente Mariano Rajoy, en el Congreso. / Efe
El presidente Mariano Rajoy, en el Congreso. / Efe

Sólo la derecha, el PP embadurnado por los múltiples casos de corrupción que más allá de Luis Bárcenas y la trama Gurtel abarcan toda la geografía como una sucesión de petardos que estallan, se resiste a oxigenar el partido con democracia. Fiel a la fórmula dactilar y al refrán de que donde hay patrón no manda marinero, Rajoy y María Dolores de Cospedal mantien el patrón. Recalcitrante en su convicción, Rajoy no ha dudado en proferir: “Ya veremos en qué termina la renovación”, al tiempo que ha sentido la añoranza de Rubalcaba. Con la pérdida de la mayoría absoluta sobre el papel, se ha negado a abordar la reforma constitucional por la que abogan los socialistas e insiste en hacer política sin la gente y contra la gente, aunque con la esperanza de pactar con el PSOE para preservar eso tan bonito que, después de dos huelgas generales e incontables mareas y marchas del Frente Cívico de Julio Anguita y de otros colectivos por la dignidad, todavía llaman "estabilidad". La suya.

El año 2014 será recordado por el relevo del Borbón repuesto por el dictador Francisco Franco en su lecho de muerte en 1975 y el comienzo del reinado de su hijo varón Felipe de Borbón y Grecia, y por la constatación de que la corrupción llegaba hasta la familia regia, con su hermana Cristina finalmente procesada por los pillajes con su cónyuge Iñaki Urdangarín y las cuentas a buen recaudo en Suiza. Todo un símbolo de patriotismo en los momentos más angustiosos de la crisis económica y con más de 200.000 jóvenes en 2014 –la generación mejor preparada-- y trabajadores de mediana edad abandonando el Reino de España en busca de empleo. Otros patriotas, catalanes en este caso, como Pujol y su prole se dedicaban al mismo ejercicio, sin olvidar, por supuesto, al “púnico” Francisco Granados, tan querido por Esperanza Aguirre, la de Eurovegas y las recalificaciones pro domo suo (de la parentela).

Artur Mas, votando en la consulta celebrada en Cataluña el pasado 9 de noviembre. / Efe
Artur Mas votando en la consulta celebrada en Cataluña el pasado 9 de noviembre. / Efe

La utilización política del caso Pujol por el Gobierno ha supuesto el mayor varapalo a los nacionalistas catalanes de los últimos años, pero no ha conseguido intimidar al presidente de la Generalitat y dirigente de CiU Artur Mas, quien ha conseguido celebrar la consulta del 9 de noviembre aunque sin convocatoria oficial. El resultado ya es conocido: dos millones de catalanes quieren la independencia. Es algo menos de la mitad del censo electoral. Es además el resultado de dos políticos, dizque gobernantes, incapaces de entender pero muy capaces de añadir problemas a los ya conocidos y de conducirlos a los mismos callejones sin salida de toda la vida. Cabe preguntarse cuanto durará la cuerda de la incompetencia política con leguleyo sonido de grillos de fondo.

Rajoy ha evitado el cambio de Gobierno en 2014, aunque ha empleado al ministro mejor valorado, Miguel Arias Cañete, de cabeza de cartel en las elecciones europeas con la perspectiva, además, de colocarle de comisario en Bruselas, como así ha sido. Por contra, los ministros peor valorados por los ciudadanos, como Alberto Ruiz Gallardón y Ana Mato, farolillo rojo en todas las encuestas del CIS, han salido del Gobierno. Con Gallardón comenzó el deshielo. Su dimisión por la decisión de guardar en el cajón la ley del aborto que reponía unas condiciones más duras a la interrupción del embarazo en los tres primeros meses de gestación que los supuestos despanalizados en 1985, que él y su padre recurrieron al Tribunal Constitucional y perdieron, fue la mejor noticia para todas las mujeres, tanto de derechas como de centro y de izquierda. En fin, 2014.

1 Comment
  1. Verbarte says

    El miedo de los mercados a que haya gobiernos que se les enfrenten se hace patente en las voces de PP y PsoE que avisan sobre los riesgos que conlleva votar a otras opciones. El mayor riesgo es que ellos siguieran ostentando el poder en contra del pueblo. http://wp.me/p2v1L3-E5

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