Ciudadanos capta al 30% de sus afiliados durante el último mes

Albert Rivera, el pasado miércoles, durante la presentación del programa económico de Ciudadanos. / Zipi (Efe)
Albert Rivera, el pasado miércoles, durante la presentación del programa económico de Ciudadanos. / Zipi (Efe)

Unos le llaman «el partido del Ibex-35», otros recurren a la analogía para definirlo como «el lerruxismo de nuevo cuño» (Albert Rivera sería Lerroux redivivo, y ya se sabe que en cuanto don Alejandro oyó ruido de sables abandonó a los suyos y se largó a Portugal a «tomar las aguas») y otros lo ven como «el partido de los listos útiles». Entre estos últimos figura el ministro de Sanidad y exportavoz del Grupo Popular, Alfonso Alonso, secundado por la avispada Esperanza Aguirre. Lo cierto es que Ciudadanos (C’s) se dispone a recoger el voto de cientos de miles de electores de la derecha moderada que están descontentos con las políticas del PP y no quieren votar al PSOE. Y que al tiempo que fagocita los cuadros dirigentes de la UPyD de Rosa Díez se va configurando como la principal amenaza de la mayoría simple del partido de Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal en las próximas elecciones locales y autonómicas.

La habilidad del nuevo Lerroux de la política española, Rivera (adviértase la coincidencia con el apellido del general dictador con Alfonso XIII y de su hijo el falangista, financiado por los alemanes) guarda relación con el calendario electoral y el sentido de la oportunidad. La extensión del partido desde Cataluña a toda España ha superado con éxito el test del 22 de marzo en Andalucía, donde ha obtenido el 9,28% del voto y sus 9 diputados se perfilan como la llave de la gobernabilidad y la negociación presupuestaria con la socialista Susana Díaz. Los más avispados de UPyD, que para sí querían ese papel, vieron con antelación la jugada (caso del exeurodiputado Francisco Sosa Wagner, que por algo fue profesor de Zapatero) y tras el resultado en el sur (su candidato Martín de la Herrán se quedó en el 1,93% del voto, a las puertas del parlamento) se han apresurado a cambiar de siglas.

Publicidad

Absorción de UPyD

El partido de Díez escribe la crónica de una descomposición anunciada, con cinco bajas notables en el consejo de dirección: los diputados nacionales Irene Lozano, Álvaro Anchuelo y Toni Cantó (ha dejado el escaño y no será candidato de UPyD a la presidencia de la Generalitat Valenciana), el portavoz y dirigente en Madrid, Luis de Velasco, y el asturiano Ignacio Prendes. Algunos han sentido la irresistible atracción de C’s, caso de Prendes, y otros todavía no. Lozano aspira a sustituir a Díez en el congreso que llaman de los restos, previsto para después de los comicios del 24 de mayo, y en el que el principal debate consistirá en si se suman o no a C’s.

Díez dice sentirse «traicionada por sus compañeros». Es la factura de su incapacidad para el acuerdo con C’s. «Se van al sol que más calienta», añade. Es la tendencia biológica del animal político, como bien sabe. Por eso ha tenido que suspender a las direcciones regionales en Asturias, Castilla y León, Andalucía y Galicia y suspender de militancia a dos de los cuatro eurodiputados: Fernando Maura y Enrique Calvet. La dirigente de UPyD ha denunciado asimismo labores nicomédicas (por detrás) a favor de C’s en Asturias, donde Prendes ha colocado a su secretaria como apoderada electoral de C’s, y en Aragón, donde el candidato Carlos Aparicio también «jugaba a dos bandas». Díez denuncia una conspiración interna. Acusa en Faceboock a algunos cargos públicos de «montar desde dentro de UPyD» una red para minar el partido, «quedarse con las siglas y entregárselas a Rivera».

Amenaza para el PP

Rivera, que no oculta su satisfacción por la ósmosis de los cuadros de UPyD y su disposición a que «estén en las listas de C’s en mayo», se ha convertido en el principal motivo de perocupación de los dirigentes del PP, comenzando por Rajoy, que ayer le incluyó en sus descalificaciones al «amateurismo» durante la clausura de la convención autonómica, y siguiendo por la secretaria general, Cospedal, quien ha impartido la consigna de «atacarles sin insultarles». ¿Cómo? «Por su falta de experiencia, de gestión, por su desconocimiento, sus ocurrencias y hasta su programa». Para contener la amenaza, la dirección del PP recomienda la dialéctica del contraste: «Nuestro candidatos son reconocibles, somos un partido de hechos, de resultados, de gestión. Y estamos aquí porque queremos a España». Los de C’s, no».

El argumentario del PP parte del olvido etimológico de que «candidato» significa «en blanco» y de que millones de electores ya conocen sobre quién han hecho recaer, los gobernantes del PP, todo el peso de la crisis financiera y económica. De las «ocurrencias» de C’s de frenar la red del AVE o implantar el IVA verde habría tanto que discutir como de la «recuperación» de la que alardea Rajoy con un desempleo superior al de 2011, un empleo más inestable y precario, unos salarios más bajos, unos impuestos más altos y unos servicios sociales básicos en cuarto menguante. Por no hablar de la infección de la corrupción municipal, autonómica y nacional. La aportación del responsable municipal y autonómico del PP, Javier Arenas, al argumentario consiste en no temer a esas encuestas que indican el ascenso de C’s «porque a los partidos sin estructura y sin ideología, las elecciones locales no les van bien». El objetivo de la dirección del partido gubernamental es que C’s no supere el 14% del voto, porque de lo contrario peligra la mayoría simple en las ciudades y autonomías donde gobiernan con mayorías absolutas.

Aparte de la consigna de no insultar a los de C’s para poder negociar con ellos tras las elecciones, ya numerosos militantes y cargos públicos del PP se han pasado a las filas de Ciudadanos. Son los casos de los concejales de Carbajosa de la Sagrada (Salamanca), Leocadio Hernández y Jesús Luis de San Antonio, por ejemplo. El del concejal de urbanismo en el Puerto de Santamaría (Cádiz), Diego Muñoz. El del exciclista y concejal de deportes de San Sebastián de los Reyes (Madrid), Miguel Ángel Martín Perdiguero. El goteo es incesante. Y frente a él de poco sirven las descalificaciones de altura como la del jefe de la Oficina Económica del Presidente, Álvaro Nadal, diciendo a los pequeños empresarios que el programa económico elaborado por el eminente Luis Garicano y su equipo para C’s es «muy nórdico, muy de la Troika», y no van a rebajar impuestos, como promete el PP.

Crecimiento de afiliados

La formación de Albert Rivera cuenta, a fecha de 10 de abril, con 21.420 afiliados, de los cuales, 6.425 (algo más de un 30 por ciento) han pedido formar parte de Ciudadanos en el último mes. Según ha explicado a Cuarto Poder el secretario de Organización del partido, Francisco Hervías, este “importante” aumento de afiliados tiene dos causas principales: la crisis por la que atraviesa UPyD, partido del que están llegando muchos de estos nuevos militantes, y el resultados de las pasadas elecciones andaluzas, según informa Ana V. Toscano.

Aunque Hervías se muestra cauto al hablar de los militantes de UPyD que están cambiando el color magenta por el naranja, señala que “hay acercamiento y llamadas a las puertas de Ciudadanos por parte de los diferentes excandidatos” que representaban al partido de Rosa Díez. “Ya dijimos que esto pasaría y es una evolución natural y esperada. La gente quiere construir una tercera vía en España de forma sensata y coherente por encima de cualquier sigla”, apostilla.

Albert Rivera, mientras tanto, se deja querer y abre públicamente las puertas de Ciudadanos a todos los que ya no se sientan representados por UPyD o por otras formaciones políticas. «Los que pensamos igual vamos a acabar juntos y eso no lo va a evitar nadie», dijo el viernes.

Andalucía, por su parte, también ha sido clave en este relevante incremento de afiliados del último mes. De hecho, de las 6.425 nuevas afiliaciones (aún pendientes de ser validadas), unas 2.000 proceden de esta comunidad autónoma. Todas se registraron, según Hervías, en la semana del 23 al 29 de marzo, es decir, justo después de las elecciones a la Presidencia de la Junta de Andalucía. 

El 22 de marzo Ciudadanos consiguió 9 escaños y, desde entonces, se ha convertido en una fuerza política determinante para la investidura de la socialista Susana Díaz, que ya cuenta con el no del PP-A e IULV-CA y previsiblemente de Podemos. Ciudadanos aún no ha aclarado que hará pero sí ha dejado claro que la condición indispensable para contar con su apoyo es la de que los expresidentes José Antonio Griñán y Manuel Chaves abandonen sus escaños como senador y diputado por el caso de los ERE.

La evolución de afiliados de Ciudadanos evidencia que, en menos de dos años, ha pasado de ser un partido de carácter regional a uno de primer nivel a escala nacional. De hecho, cuando Rivera dio el salto a la política estatal en octubre de 2013 con la plataforma ‘Movimiento Ciudadano’, su formación contaba apenas con 2.000 afiliados en Cataluña. 

En mayo de 2014, tras las elecciones europeas, la cifra se elevó a 5.000 y, desde entonces hasta el pasado 1 de marzo (fecha en la que se cerró el censo para que no interfiriera en los procesos internos de primarias en el partido), ya son 14.995 los afiliados. Cuando terminen de validar las 6.425 nuevas afiliaciones, Ciudadanos tendrá 21.420 militantes.