Festival MOT de literatura entre Olot y Gerona

Imagen del Mot 2015. / festivalmot.cat
Imagen del Mot 2015. / festivalmot.cat

Acaba de comenzar la segunda edición del Festival literario MOT que este año trata de la ciudad y la literatura, o mejor, la novela, en cuya ascensión se ha querido ver el auge de la ciudad y viceversa. Se trata de que los escritores invitados -entre los que se encuentran Antonio Lobo Antúnes, Laura Restrepo, Sergi Pámies, John Lanchester, Eduardo Mendoza, Rafael Chirbes, Cees Nooteboom, Melania Mazzucco, Petros Márkaris y Luis Goytisolo– hablen de la importancia de la ciudad en su obra o en la obra de escritores famosos, y de cómo funciona esa relación, de qué manera en algunos casos la ciudad se vuelve protagonista de las historias.

El festival, que dura hasta el domingo, 19 de abril, se ha abierto con una conversación entre Laura Restrepo y el fotógrafo Kim Manresa en la que la colombiana ha contado vicisitudes de su relación literaria con Medellín y Bogotá, sus ciudades narradas, ciudades extremas, como ha querido titular la charla.

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Barcelona, Lisboa, Madrid, Roma, París, Londres, Berlín… se verán reflejadas en la memoria y la creación de los escritores, en conversaciones con periodistas, salvo en el caso de Luis Goytisolo, quien pronunciará una conferencia sobre La ciudad y la naturaleza de la novela, a propósito del libro que le valió el Premio Anagrama, 2013.

Margarida Casacuberta, comisaria del Festival
Margarida Casacuberta, comisaria del Festival / festivalmot.cat

Para Mita Casacuberta, que es la organizadora del encuentro, catedrática de literatura contemporánea, interesa mucho que el autor de Antagonía –novela que transita por Barcelona entre otras localizaciones- cuente la relación que los novelistas que más le interesan sienten por determinadas ciudades, cuyo aliento ha conformado relatos y personajes conocidos.

Según confesión de la comisaria del MOT, la conferencia de Luis Goytisolo es el acto central del festival. En ella, el escritor destacará autores que primero se fijaron en la ciudad para incorporarla en sus novelas, como es el caso paradigmático de John Dos Passos, en Manhatan Transfer. O, en el caso contrario, novelistas del siglo XX, como Scott Fitzgerald, para quien la estructura urbana no merecía ni una mención siquiera en su obra.

Ciudades reales no más que algunas ciudades inventadas, como la Vetusta tan identificable con Oviedo, de Leopoldo Alas, o Castroforte de Baralla, la villa que creó Gonzalo Torrente Ballester para su Saga fuga de J.B. y que tanto recuerda a Santiago de Compostela. El Dublín que respira en los cuentos de Joyce o los paisajes urbanos del atormentado Dostoievski. Inquietantes ciudades como la Comala de Juan Rulfo, habitada de fantasmas, o el Buenos Aires onírico de Jorge Luis Borges. No es que se vaya a hablar precisamente de estos ejemplos; se me ocurren sobre la marcha porque el asunto es ciertamente muy literario.