La 'diplomacia' de Margallo contra Gibraltar da más votos a su 'enemigo' Picardo

El primer ministro gribraltareño, Picardo, en una imagen de archivo. / Efe
El ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, en una imagen de archivo. / Efe

La diplomacia del desprecio y la confrontación con las autoridades de Gibraltar no ha contribuido a deteriorar la imagen del ministro principal, Fabián Picardo, sino todo lo contrario, según se desprende de la última encuesta realizada entre la población del Peñón por la agencia Colorworks y difundida el viernes por los medios de comunicación locales. Gibraltar celebrará sus comicios en noviembre para renovar el Parlamento y el Gobierno, coincidiendo con las elecciones generales en España.

Los resultados del sondeo encargado por la Gibraltaltar Broadcasting Corporation (GBC), el organismo público de radio y televisión, indican que la actual coalición de gobierno entre el Partido Socialista Laborista (GSLP) y el Partido Liberal (GLP) obtendría el 50,8% de los votos, seguida del  Partido Socialdemócrata, el GSD, actualmente en la oposición, con un 17,6% de las papeletas. El sondeo se ha realizado con una muestra representativa de 250 entrevistas durante tres días.

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La alianza gubernamental que encabeza Picardo ha experimentado un fuerte ascenso desde la última encuesta de 2014, que le otorgaba un 33,5% del voto. El espectacular incremento de 17 puntos se atribuye a la reducción del porcentaje de indecisos, que fue entonces del 53% y se ha reducido al 26,8% en el sondeo actual. Los socialdemócratas han subido cuatro puntos desde la anterior encuesta, que les daba un 13,5%, hasta la actual, que les sitúa en el 17,6%.

Más allá de la valoración de los gibraltareños sobre la gestión de Picardo y su equipo, el sondeo sobre la intención de voto tiene interés para España porque revela el nulo efecto negativo de la política de Exteriores hacia las autoridades del Peñón. Como es sabido, el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, ha mantenido su firme negativa al diálogo, ha dado orden de cerrar hasta el Instituto Cervantes y ha proclamado en el Parlamento que no reconoce al Gobierno gibraltareño.

Pero lejos de deteriorar al ministro principal, esa actitud del Gobierno de Mariano Rajoy le ha proporcionado dividendos políticos sin que, por otra parte, el Ejecutivo español haya conseguido avances en el proceso de descolonización. Londres se mantiene firme en la tesis de que el futuro de Gibraltar no se decidirá sin contar con la decisión democrática de los gibraltareños, una población de 30.000 habitantes que desde la llegada del PP al Gobierno de España ha visto incrementados los controles y las restricciones a la libre circulación.

Mientras, la alcaldesa de la localidad fronteriza de la Línea de la Concepción, Gemma Araujo, y la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios Linenses (Apymel) insisten en reclamar el uso conjunto del aeropuerto y la construcción de la terminal española, según lo previsto en los acuerdos de 2006 entre España, Reino Unido y Gibraltar. Araujo y el presidente de Apymel, Lorenzo Pérez-Periañez, han obtenido el apoyo del Grupo Transfronterizo, integrado por sindicatos y patronal de ambos lados de la verja, y la regidora ha informado a los diputados socialistas de los beneficios que para el Campo de Gibraltar supondría la construcción y puesta en servicio de la terminal española.

Pero incluso en esta infraestructura importante para el turismo y la economía de una zona que sufre un desempleo de más del 30% de la población activa, los dirigentes y eurodiputados del PP ejercen su presión para que el aeropuerto del istmo quede excluido de las nuevas medidas de seguridad de la directiva de la UE sobre el Cielo Único Europeo.