PP: después de la euforia, la dura realidad

pp_rajoy_genova_efe
Mariano Rajoy celebra la victoria del PP en las elecciones del 26J en Génova, junto a su mujer, Elvira Fernández y Maria Dolores de Cospedal. / Facebook Partido Popular

"¡Sí se puede! ¡Sí se puede...!", coreaba ayer eufórico el público que se acercó a la sede del PP, en la madrileña calle Génova, para celebrar la victoria. ¿Una mofa ante los sueños incumplidos de su antagónico Podemos? ¿Un grito de aliento para Mariano Rajoy, su líder, ante el reto que tiene por delante, para formar un gobierno estable con los 137 escaños obtenidos por el PP?

Publicidad

No lo va a tener fácil Rajoy, pero en el PP acarician ya el gobierno con los dedos. Aunque la posición del PP ha mejorado sensiblemente, tanto en votos como en escaños, e incluso desde el punto de vista de la legitimidad moral del líder Rajoy, la investidura y formación de un gobierno va a llevar su tiempo y mucho esfuerzo.

Con 14 escaños y 669.220 votos más, el PP y Rajoy salen reforzados de las elecciones. Pero ahora tienen que conseguir 39 votos para la investidura y ni Albert Rivera, ni Pedro Sánchez ofrecieron anoche ningún rasgo que permita aventurar que hay apoyos y/o abstenciones a la vuelta de la esquina.

Aseguraban anoche en el PP que, con este resultado, no hay veto posible a Rajoy, ni bloqueo admisible a un gobierno del PP. Pero el vértigo que da gobernar un país con sólo 137 escaños es más que legítimo, sensato. Habrá que legislar, aprobar presupuestos, gestionar pensiones, afrontar una crisis política y económica que se adivina tras el portazo del Reino Unido a la Unión Europea. Y eso no se puede lograr sin un gobierno estable y sin un pacto no ya de gobierno, sino de legislatura, sin sobresaltos.

Rajoy no acertó anoche a trabar un buen discurso. Salpicó de emociones y euforia su intervención desde el balcón de la calle Génova y no dio muchas pistas sobre lo que se dispone a hacer a partir de hoy, más allá de iniciar el diálogo con otros partidos para poder formar gobierno.

Lo que no va a hacer, aseguran desde su entorno, es declinar de nuevo la ocasión que le brinde el rey Felipe VI de presentar su candidatura a la presidencia del gobierno y sí tratará de liderar el diálogo con PSOE, Ciudadanos y otros partidos. En especial, mirará también al PNV y a la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas. La suma PP (137 escaños) + Ciudadanos (32) + PNV (5) + Coalición Canaria (1) se queda justamente a un voto de la mayoría absoluta. Pero las elecciones vascas pueden ser también otro escollo a salvar.

En todo caso, pasada la euforia de ayer, Rajoy ya es consciente hoy de que no se puede vivir al límite cada día. Por ello, pondrá todo su empeño (desde su entorno aseguran que esta vez sí) en buscar un acuerdo, no de gobierno, sino de legislatura.