Sánchez vence a las encuestas y sigue vivo

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Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, comparece en Ferraz tras conocerse los resultados del 26J. / Efe

Los socialistas lograron vencer ayer a las encuestas. El temido sorpasso no llegó aunque se le esperaba en prácticamente todos los estudios demoscópicos realizados antes de las elecciones. Por eso anoche, tras conocerse los resultados del escrutinio, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, pudo mantener la sonrisa y respirar aliviado, pese a haber cosechado el peor resultado del PSOE en la democracia y el peor también desde 1977.

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Tras considerar ya definitivos los 85 escaños obtenidos ( 5 menos que el 20D, pese a haber mejorado 0,6% su porcentaje de votos) Sánchez salió, arropado por los suyos, en su cuartel general de la madrileña calle Ferraz, para proclamar: "No estoy satisfecho, pero, con todo, somos la primera fuerza política de la izquierda".

Esa victoria frente a la realidad virtual de las encuestas, sitúa de nuevo al PSOE ante una disyuntiva parecida a la del 20D: susto o muerte. La diferencia es que, en esta ocasión, el susto (para muchos dirigentes del PSOE sería más bien muerte) ni suma ni tiene posibilidades de acercarse a una mayoría suficiente, a poco que se otee el arco parlamentario. El 20D, PSOE y Podemos sumaron más y no pactaron. Anoche nadie en ninguna de las dos formaciones se lo planteaba ya en serio. De hecho, Sánchez aprovechó para culpar de este fortalecimiento del PP a Pablo Iglesias y Podemos. Por otra parte, permitir gobernar al PP también le supone un serio desgaste ante su electorado y una baza que, de producirse, va a jugar durante toda la legislatura su rival, Podemos.

La cruda realidad es que los socialistas no han logrado ser la fuerza más votada en ningún territorio, ni siquiera en aquellos que gobiernan. Solamente en 3 circunscripciones electorales ( Jaén, Sevilla y Huelva) lograron ser la fuerza más votada, pero esos tres "oasis" andaluces no consiguieron ocultar que el PP ha ganado también en Andalucía y que los 21 escaños para el PSOE, frente a los 20 del PP obtenidos el pasado 20 de diciembre en el bastión andaluz, territorio de Susana Díaz, son ahora 23 escaños para el PP y 20 para el PSOE.  Hay interpretaciones para todos los gustos: que Susana Díaz ha perdido fuerza en su tierra y en su partido o que Sánchez no gusta ni a Díaz ni a su electorado, por lo que habría que proceder a su "renovación". A la derrota del PSOE en Andalucía hay que sumar otras tantas en Extremadura, Castilla-La Mancha o Asturias, territorios con presidentes socialistas.

En todo caso, lo que hubiera sido una dimisión segura de Sánchez de haberse producido el sorpasso, se ha convertido en un cierto balón de oxígeno para el secretario general del PSOE. No hay prisa por "renovarlo" al amanecer y el Congreso Federal está a la vuelta de la esquina. Pero antes incluso de doblarla, tendrán que decidir de qué manera impiden la celebración de unas terceras elecciones sin que parezca que se entregan al PP.