Sánchez y los barones ajustarán cuentas el 23-O en unas primarias a cara de perro

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Pedro Sánchez, el jueves, durante un mitin en Portugalete (Vizcaya).
Pedro Sánchez, el jueves, durante un mitin en Portugalete (Vizcaya). / Luis Tejido (Efe)

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, está decidido a medir sus fuerzas con los dirigentes de las federaciones críticos con su gestión y a convocar para la primera semana de noviembre el 39º Congreso del partido, aplazado desde el mes de febrero. Según los planes de Ferraz, Sánchez y sus eventuales competidores por el liderazgo se someterían al veredicto de los 200.000 afiliados en unas elecciones primarias del 23 de octubre, una semana antes de que expire el plazo para la convocatoria de nuevas elecciones generales, las terceras en un año.

El planteamiento de la dirección socialista choca abiertamente con la opinión de algunos barones que anteponen el desbloqueo de la gobernabilidad del país al debate interno sobre el liderazgo. Para los dirigentes regionales que presiden sus respectivas comunidades autónomas, a excepción de la balear Francina Armengol, el camino lógico pasa por facilitar la gobernabilidad y evitar nuevas elecciones, manteniéndose en la oposición, y la formación de una gestora para preparar el Congreso. Esto implicaría la dimisión de Sánchez, que, tal como temían está dispuesto a apelar a las bases para mantenerse al frente del partido y perseverar en su rechazo al gobierno del PP hasta 2020.

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El esquema que han puesto en circulación los colaboradores de Sánchez es el siguiente: el lunes 26 de septiembre se reunirá la comisión permanente o núcleo duro de la Ejecutiva, analizará los resultados del País Vasco y Galicia y, tal como adelantó este diario, convocará el Comité Federal para el sábado 1 de octubre. El máximo órgano convocará el Congreso y aprobará el consiguiente calendario para la celebración de las elecciones primarias de las que saldrá elegido el nuevo secretario general. La fecha de las elecciones internas se fija el 23 octubre, aunque se arbitrará un periodo más amplio para quienes no puedan acudir a votar y deseen inscribirse para hacerlo por correo material y electrónico.

Si el planteamiento prospera o no es rechazado por la mayoría de un Comité Federal que se espera tormentoso, los candidatos a la secretaría general tendrán una semana para recoger los avales (firmas de al menos el 5% de los militantes, unas 10.000 rubricas) y contarán con unos diez días para hacer campaña interna. A falta de saber si la presidenta andaluza Susana Díaz presenta su opción, personas cercanas al castellano-manchego Emiliano García-Page reiteran su intención de presentarse, tal como adelantó cuartopoder.es.

El proceso interno, reclamado en enero pasado por los barones y aplazado en febrero para anteponer la gobernabilidad del país al eventual cambio de liderazgo permite a Sánchez matar varios pájaros (sin distinción de género) de un tiro: consultar a la militancia sobre el “no” a Rajoy y a la continuidad del PP en el poder. Esta clarificación frente a los barones que como el extremeño Guillermo Fernández Vara y la vieja guardia encabezada por Felipe González apuestan por mantener a Rajoy, venía siendo demandada por los nacionalistas catalanes de ERC y, en las últimas horas, también por el líder de C's, Albert Rivera.

Facilita, en segundo lugar, el mantenimiento o el relevo de un secretario general cuestionado desde el fracaso del 20D y archicuestionado tras la derrota del 26J, a la que se agregarán las críticas por las disensiones internas provocadas en Galicia con Abel Caballero y la evidente falta de músculo en el País Vasco. Y permite, en tercer lugar, un nuevo margen de maniobra para evitar in extremis las nuevas elecciones generales.

El cuarto elemento favorable a Sánchez, si prospera su planteamiento y sale reelegido por las bases, es que en el caso de que, como ya ha dicho Rajoy, hubiera que ir a nuevas elecciones, no tendría que someterse a primarias para encabezar la lista. La cuestión principal es, no obstante, la liberación del dogal de los barones para pactar con Unidos Podemos y C's o los nacionalistas y formar el gobierno progresista y de cambio por el que apuesta la mayoría socialista.

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