Ver y entender un mundo convulso en 155 fotografías

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Fotografía ‘Esperanza de una nueva vida’, ganadora de la edición de este año del World Press Photo. / Warren Richardson

BARCELONA.– El Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) acoge un año más la exposición del concurso internacional de fotoperiodismo World Press Photo. Desde hoy y hasta el próximo 11 de diciembre, miles de visitantes podrán contemplar las 155 fotografías que han sido escogidas entre las 82.951 presentadas a concurso, enviadas por 5.775 fotógrafos de 128 países diferentes. Entre todas estas instantáneas se reparte un total de 45 premios de las ocho categorías del concurso (vida cotidiana, gente, naturaleza, deportes, temas de actualidad, proyectos a largo plazo, temas contemporáneos y noticias de actualidad), los cuales han recaído en 42 fotógrafos de 21 nacionalidades diferentes. El año pasado fueron 49.000 las personas que pasearon entre las imágenes seleccionadas, en Barcelona, la ciudad en la que más visitantes ha acogido la exposición de todas en las que ha estado presente. Este año, el lema del evento es «Ver y entender», centrándose en la reflexión sobre la importancia del fotoperiodismo en la difícil situación actual del sector.

Un paseo por esta exposición se convierte en un retorno a algunos de los momentos más impactantes del convulso año 2015. Las consecuencias de la violencia, el terrorismo o las catástrofes naturales quedan retratadas en instantes inmortalizados para siempre; momentos que recorren el mundo de la mano de esta exposición y que constatan el sufrimiento de millones de personas, la pasión que el ser humano puede derrochar en las competiciones deportivas o las inverosímiles figuras que la naturaleza, la flora y la fauna, puede componer sin predisposición previa. Una exposición para entender el mundo en el que vivimos, en palabras de los propios organizadores. En esta edición, las personas refugiadas son protagonistas, la crisis humanitaria que vivimos en los últimos años, que supone la cifra más alta de desplazamientos involuntarios desde la II Guerra Mundial. También Siria tiene una especial relevancia en World Press Photo 2016, estado víctima de la guerra constante desde hace ya más de cinco años.

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El primer premio de este año recae sobre imagen titulada Esperanza de una nueva vida, del australiano Warren Richardson. En ella se observa cómo un bebé es entregado a través de una alambrada a un refugiado sirio que ha conseguido cruzar la frontera que separa Serbia de Hungría, el 28 de agosto de 2015. Hungría, que había endurecido sus políticas de refugio, en julio empezó a construir un muro de cuatro metros de altura a lo largo de la frontera con Serbia para impedir el paso por cualquier ruta no oficial. Las personas refugiadas buscaban entrar antes de que se terminara de construir el muro. Este grupo se había escondido de noche durante cuatro horas en un campo de manzanos, esquivando a la policía fronteriza, inhalando gas pimienta e intentando encontrar un lugar para cruzar la frontera. Este bebé logró entrar en la Unión Europea, con la esperanza de forjar una nueva vida. Como curiosidad, el fotoperiodista Richardson había trabajado como paparazzi en Londres, lo que se demuestra técnicamente en su rapidez en desenfundar la cámara y su capacidad para tomar la instantánea en un momento en el que, como se aprecia, destacaba la oscuridad.

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Segundo premio en la categoría de Temas Contemporáneos. / Francesco Zizola

Un poco más adelante en la exposición, nos encontramos, de nuevo, con las mismas caras que expresan miedo, dolor y calma tras haber llegado al destino, después de dejar atrás la barbarie, la guerra y la violencia. En esta instantánea que el italiano Francesco Zizola sacó para Médicos Sin Fronteras nos encontramos a unos refugiados que cruzan el estrecho entre Libia e Italia, en el mar Mediterráneo. A menudo este trayecto se realiza a bordo de embarcaciones no aptas para la navegación y es más largo y peligroso que en otros puntos de cruce, como entre Turquía y Grecia. Cerca de 140.000 personas alcanzaron suelo italiano desde Libia en 2015, pero más de 2.800 se ahogaron en el intento, en el Mediterráneo. Tras dos días y dos noches a bordo de una embarcación de rescate, estos refugiados, envueltos en mantas isotérmicas, observan la costa italiana, la Unión Europea, en el horizonte. Un horizonte al que muchas personas intentan llegar huyendo, en muchas ocasiones, de la guerra.

Y es en Siria donde más cruelmente se sufre, hoy en día, los efectos devastadores y el sufrimiento que conlleva el conflicto bélico. En la fotografía del brasileño Mauricio Lima, para The New York Times, observamos cómo un médico aplica una pomada sobre las quemaduras en el cuerpo de Jacob, un combatiente de 16 años del autodenominado Estado Islámico (EI), en un hospital del noreste de Siria, zona controlada por los kurdos. Las Unidades de Protección Popular (YPG), fuerza kurda contraria a la invasión del EI y que lucha por el reconocimiento de un estado propio, eran las encargadas de la dirección del hospital. Jacob fue el único superviviente de la emboscada del YPG a un camión que transportaba a seis combatientes del EI en las afueras de la ciudad.

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Primer premio de fotografía individual en la categoría Temas de Actualidad. / Mauricio Lima

En esta edición del World Press Photo han sido premiados tres españoles: Daniel Ochoa de Olza, con la imagen La fiesta de las Mayas, tomada en Colmenar Viejo (Madrid); Sebastián Liste, que muestra para New York Times Magazine la situación en las favelas de Río de Janeiro, y Mikel Aristegui, por su trabajo multimedia sobre la vida cotidiana de los niños en Camboya. La imagen de Liste, tercer premio en reportaje gráfico de la categoría Vida Cotidiana, habla de cómo los tiroteos por parte de la policía en las favelas de Río de Janeiro son tan habituales que rara vez se denuncian. Según Amnistía Internacional, cada año unas 2.000 personas son asesinadas por la policía, y a menudo parecen ejecuciones planificadas. Por este motivo, en el Complexo do Alemão, una de las favelas más grandes de Río, algunos residentes crearon el Papo Reto (conversación directa en castellano), un colectivo de activistas que distribuye imágenes e informes en las redes sociales. Miembros de Papo Reto fotografían el coche blindado de las fuerzas especiales de la policía tras el tiroteo.

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Tercer premio de reportaje gráfico en la categoría Vida Cotidiana. / Sebastián Liste

Estas fotografías y otras muchas más estarán expuestas hasta el próximo 11 de diciembre en el CCCB. No todas denuncian situaciones límite y sacan a la luz las miserias de la guerra, el poder y la condición humana. Otras muestran la superación del deportista que se esfuerza en ser cada vez mejor, los espectaculares colores que emanan del volcán Colima, en México, cuando entra en erupción o la vida de Raheleh, una niña iraní de 13 años, ciega de nacimiento, que se sienta tras la ventana todas las mañanas, donde disfruta del calor del sol en su rostro y donde, a pesar de que no conoce los colores, puede sentir la luz y la oscuridad. «Ver y entender» es el antetítulo de esta exposición. Y dan cuenta de ello en el vídeo elegido para su presentación, donde se ven las reacciones del público cuando contempla las distintas fotografías premiadas en esta exposición, en cuya organización también participa la fundación Photographic Social Vision.

World Press Photo 2016 (Youtube)