Joan Josep Nuet: «El PSOE ha prostituido el concepto de federalismo»

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Joan Josep Nuet en un momento de la entrevista en la cafetería del Parlament catalán. / Macarena Soto

BARCELONA.–Nos recibe en el Parlament de Catalunya el coordinador general de EUiA, la fuerza catalana hermana de IU, Joan Josep Nuet (Reus, Tarragona, 1964). Tras la asamblea celebrada hace dos semanas, seguirá frente a esta organización en este nuevo ciclo político. Un ciclo político que, como él mismo describe a cuartopoder.es, estará marcado por dos hitos: la creación del nuevo espacio político de la izquierda catalana y el proceso independentista, que tiene como horizonte la celebración de un referéndum de autodeterminación en septiembre del 2017. Sobre esa nueva fuerza que aglutinará a En Comú, ICV, Podem y la propia EUiA, además de activistas sociales y personas independientes, explica: «Ya tenemos un calendario bastante consensuado; en los próximos seis meses desarrollaremos la fase inicial del nuevo sujeto político y esta fase constitutiva finalizará en marzo o abril». Sobre el proceso independentista, advierte: «Tiene que ser reconvertido en un proceso, utilizando la misma palabra que ellos usan, que sea de una mayoría social, porque el actual proceso hacia la independencia se ha convertido sólo en algo de una parte de Cataluña con la hegemonía de sectores conservadores». Por la suma de estos dos factores, no duda en calificar el actual momento político catalán de «preconstituyente». Y para estos retos, en pleno debate sobre cómo se conformará la nueva dirección de EUiA, asegura que «será una dirección preparada para gobernar, no sólo EUiA, sino también el nuevo espacio político común». 

En el documento político aprobado en la asamblea de EUiA, valoraban las experiencias previas de confluencia positivamente pero advertían de que «queda mucho camino por recorrer en el funcionamiento interno». ¿Cómo se debe mejorar ese funcionamiento interno del nuevo espacio político catalán en creación?

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— Están las experiencias positivas de Catalunya Sí Que Es Pot, Barcelona En Comú y En Comú Podem. Las dos últimas ganaron las elecciones municipales y las generales en dos ocasiones. Al mismo tiempo, estamos en una fase de acoplamiento de distintos partidos, tradiciones e ideologías distintas, así como de experiencias políticas. Las estamos metiendo todas en la misma olla y no es sencillo. Ilusionante sí, pero no sencillo, porque hay que gobernar este magma que supondrá un movimiento político y tendrá una expectativa enorme. El funcionamiento democrático y transparente y la gestión de la pluralidad es importantísimo. Tenemos ya ciertas experiencias unitarias, pero también estamos descubriendo nuevos mundos. Vamos hacia lo nuevo, con decisión, pero con la cautela de que tiene que tener coherencia. Esto no es un conjunto de cosas, sino que tiene que tener una coherencia para que sea considerado como un único proyecto. En marzo o en abril haremos una asamblea constituyente de miles y miles de personas que se van a dotar de una política y una dirección. Estamos en una fase preconstituyente elemental y después habrá que ir a estructuras organizativas y componer el funcionamiento orgánico. Esto tiene detrás mucha complejidad, trabajo y un tiempo de años, pero como la gente que sufre no puede esperar años, hay que acelerar esta primera fase constituyente que ya nos hará reconocibles desde fuera y desde dentro. Esto lo hemos aprendido de la experiencia previa, Barcelona En Comú gobierna la ciudad pero no es un sujeto acabado. Creo que vamos a hacer algo histórico que será referencia para el resto del Estado y también para Europa. Ahora me voy a Italia a explicarle a los camaradas italianos cómo lo estamos haciendo, ahí hay una dispersión tremenda y necesitan referencias exitosas.

— En el mismo documento decían que esta organización deberá ser «plural ideológicamente» pero «cohesionada alrededor de un programa». ¿Qué pilares debe tener ese programa político?

«Hay que hacer pedagogía con
las ideologías independentistas excluyentes e identitarias «

— La característica principal de este sujeto es que se va a definir a través de sus políticas. Vamos a cinco grandes ponencias que definirán el conjunto del programa político, que no electoral. Hay tres grandes paquetes principales. El primero, los derechos sociales. Defendemos el estado social como concepción y esto es fundamental porque nos vamos a identificar especialmente por nuestro programa social que irá en primer lugar. El segundo es el tema democrático, la calidad de la democracia, y ahí hay muchas cosas como el tema electoral, la corrupción, elementos participativos, los revocatorios, los referéndums… Y luego, en tercer lugar está el proyecto nacional, visto desde Cataluña, o plurinacional, desde el resto del Estado. Defendemos un Estado plurinacional y una nación, que es Cataluña, con un rol específico desde nuestra soberanía. Nosotros vamos a decidir qué queremos ser y eso lo haremos operativo en un marco de fraternidad con otros pueblos en un cooperativo conjunto, a eso le podemos llamar España y si hay que cambiar el nombre, se lo cambiamos. Lo principal es que haya un marco cooperativo con otros pueblos del Estado español y de Europa. El proyecto europeo hay que reconstituirlo porque está un una vía de fracaso ya que sólo es operativo en base a las necesidades del sistema capitalista y debe ser repensado para que los pueblos tengan el protagonismo y no las oligarquías. Creemos en proyectos de fraternidad que pongan a los pueblos en el centro de las políticas.

— Hablan también de la apuesta por procesos constituyentes «que reconozcan el derecho de autodeterminación de los pueblos para una relación de federación libre, si así lo deciden». ¿Cree que la propia izquierda española, y por supuesto el conjunto de la sociedad española, permitirá esta idea?

— Es importante fijar el principio político básico en el que nos sustentamos. Nosotros, en EUiA, somos federalistas. Ahora, federalista también se llama el PSOE que, en las últimas décadas, ha prostituido el concepto. Tenemos que luchar por el concepto porque, si se ha degradado, hay que salvarlo. Somos federalistas, pero no del federalismo de la Declaración de Granada del PSOE. Eso es la prostitución o degradación del federalismo. Nosotros reafirmamos el proyecto federal y volvemos a los clásicos del federalismo. Nuestro principal referente federalista es Pi i Margall, catalán, uno de los presidentes de la I República y teórico. Pi i Margall defendió el federalismo como pacto entre iguales, es decir, entre pueblos tiene que haber acuerdos y no entre oligarquías o entre estados, ya que, bajo la visión marxista, el estado es el resultado de la dominación de una clase. Nosotros hablamos de pueblos y de relación entre iguales. El federalismo no es verticalismo o dominio, sino que busca desde la igualdad, el acuerdo. Queremos el pacto federal, pero eso no es desde el centro a la periferia o al revés, sino una relación en red, colaborativa, de reconocimiento mutuo y de soberanías compartidas. Nosotros defendemos que Cataluña es una nación y que tiene derecho a ser un sujeto político, pero queremos un marco de acuerdo con otros sujetos políticos construyendo proyectos compartidos, llámese España, Europa o como sea. A nosotros no nos importa hablar de España, lo decimos con E mayúscula y no se nos caen los dientes con esa palabra, no nos sentimos enemigos de la gente que cree que España es una nación, pero no estamos de acuerdo con que España sea la única nación. A partir de ahí, hoy en día defendemos que hay que llegar a acuerdos entre federalistas, soberanistas e independentistas. Debe haber un frente democrático que nos una para frenar los vaciados de soberanía que vengan de Madrid, de Bruselas o de Frankfurt, que nos una contra los atisbos totalitarios que puedan haber de gobiernos centralistas españoles y también que haga pedagogía con aquellas ideologías independentistas excluyentes e identitarias a las cuales tampoco aceptamos. Queremos una convivencia positiva teniendo en cuenta que los pueblos que hoy formamos parte de España dentro de 500 años seguiremos siendo vecinos.

— ¿Ve posible la hoja de ruta de la mayoría independentista del Parlament que fija como horizonte para un referéndum el mes de septiembre de 2017?

«La derrota del independentismo puede ser la derrota de los demócratas»

— No es realista, minusvalora el centralismo español y la capacidad del Estado español, como expresión de una clase dominante, para resistirse. Por otro lado, no tiene un proyecto de clase detrás. Dicen que España es el PP y Rajoy, por no decir que es Franco, y eso es algo tan burdo como decir que la oposición es ETA. Pero, además, esto nos lleva a la derrota y la derrota del independentismo puede ser la derrota de los demócratas, porque hoy el proceso catalán juega en el marco del Estado como un vector de cambio. Por ello, si esta hoja de ruta fracasa, se derrota un vector de cambio, por lo que hay que evitar que fracase, pero para ello no hay que volverse independentista, sino que hay que convencer a los independentistas de que para que algunos de los cambios que ellos quieren llevar a cabo tengan éxito deben contar con una gran mayoría social, con soberanistas y federalistas. Por tanto, debemos luchar en una fase inicial por la soberanía y la democracia. Planteamos que esta hoja de ruta está agotada y que debe ser repensada por otra que contemple a la mayoría social catalana.

— En el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy será la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría la que gestione la relación con el Govern catalán. ¿Cree que se notará algún cambio al respecto?

— Yo la conozco bien, he coincidido cuatro años con ella en la Comisión de Constitucional en el Congreso, con una relación cordial. Tiene una mentalidad de ese centralismo castellano frío y le cuesta mucho reconocer qué es la verdadera España más allá de sus fronteras mesetarias. Lo digo con respeto, pero España es plural y diversa. Se puede intentar hacer pasar a toda España por el ojo de la llave de esta visión, que es una visión ancestral de la nación castellana, pero hay otras realidades, otras lenguas, otras aproximaciones históricas. Sólo cuando a todas estas las metes en la batidora sabes lo que es realmente España, cada uno de sus ingredientes por separado no puede determinar el gusto final de este gazpacho que somos. No la veo en condiciones de ser quien lidere la elaboración de este rico combinado y creo que hay que cambiar la visión. Detrás de ella está el PP y una cultura de la derecha española muy pegada a la historia imperial de España, por ser buenos, por no decir pegada a los 40 años de régimen franquista. Por tanto, creo que no va a poder liderar un cambio, a pesar de que es una buena tecnócrata. Cuando hable con el Govern pondrá los tomos de la jurisprudencia encima de la mesa para hacer valer sus poderes. Y sus poderes son el dominio del Estado por parte de unos intereses oligárquicos y de una visión nacional parcial.

El coordinador general de EUiA, Joan Josep Nuet, durante la entrevista con cuartopoder.es
El coordinador general de EUiA responde las preguntas de cuartopoder.es / Macarena Soto

— En IU siempre han teorizado sobre la necesidad de generar procesos constituyentes. ¿Cree que en Cataluña se dan las condiciones políticas y sociales de un proceso constituyente?

— Creo que estamos ya en un proceso constituyente, no formalizado, pero la voluntad de cambio es gigantesca. El vector dominante en este momento es lo nacional, por ello queremos redimensionar el proceso, para que hable de todas las soberanías, no sólo de la nacional, también de la económica y de otras. Estamos, en Cataluña, en un proceso constituyente, hay varios simultáneos, en Europa sólo se vislumbra el que está haciendo la extrema derecha que está llevando a cabo su proceso, pero la izquierda no lidera. En España hay atisbos de cambio con el nacimiento de Podemos, la voluntad de IU por actualizarse, los resultados electorales, el debilitamiento del bipartidismo y del pacto del 78… En Cataluña el movimiento soberanista es el más claro, pero hay una gran base social que se está moviendo para que el soberanismo y el movimiento social se fusionen, colaboren, y le den una nueva dimensión al proceso y se use el soberanismo como acicate democrático que no se subordine a la estrategia de la derecha catalana. Creo que estamos iniciando el cambio. Después de Trump, o el proceso constituyente lo lideramos desde los sectores populares para que este estadio del capitalismo globalizado acabe o puede ser que lo lidere la propia reacción con Trump, Le Pen… Como en los años 30, si no ganan los socialistas o comunistas, puede venir Hitler, y en media Europa las opciones xenófobas y racistas son hoy opciones de gobierno. Es muy preocupante.

— Sobre este proceso constituyente habló Xavier Doménech la semana pasada en una conferencia en la que teorizó sobre cómo debe ser el nuevo espacio político. Él situaba el origen de este espacio en el 15M, pero EUiA tiene una tradición mucho más larga con el PSUC, la lucha antifranquista… ¿Renuncia EUiA a parte de su tradición para formar parte de este espacio?

«El sindicalismo de CCOO y UGT está viejo, pero Podemos y el 15M pronto van a ser historia, no van a necesitar 150 años»

— Esto yo lo comparto en parte. Él intenta liderar desde los valores que han aportado el 15M y los nuevos sujetos como Barcelona En Comú o Podemos. Yo dije algo en la asamblea de EUiA que sé que él aprecia, pero que comunicativamente no lo pone tanto en valor. Yo digo que es fundamental la tradición del movimiento obrero y que la vamos a aportar varios, EUiA y otros actores. El movimiento obrero ha cometido muchos errores en su historia, pero ha luchado durante 180 años. Lo que viene va a necesitar tesón, organización y aguante, porque no vamos a una victoria rutilante para a derrotar el sistema, vamos a una lucha larga donde hay que resistir. En esto la cultura del movimiento obrero es fundamental. Por otro lado, tenemos que ser un vector de cambio y el sistema intentará engullirnos como hizo con el PSOE. La cultura del movimiento obrero tiene también un espíritu de resistencia que no hay que perder. La nueva expresión de crisis del sistema a raíz del 2008 hace que la tradición obrera y el 15M trabajen juntos, eso lo hace grande, donde unos cambien a otros. El sindicalismo de CCOO y UGT es cada vez más viejo, si no se adapta a nuevos tiempos, pero Podemos y el 15M pronto van a ser historia, rápidamente, no van a necesitar 150 años, ni diez. Tenemos que ir a una fusión de lo mejor de cada tradición, lo mejor de cada casa, entonces podemos ser imbatibles. ¿Qué va a intentar el sistema y la oligarquía? Intentarán que no pueda cuajar esta operación, que Podemos se pelee con IU, que se critique a los sindicatos por parte de Podemos, que los de Podemos parezcan perroflautas en el mal sentido del concepto… Hay unas culturas obreras y revolucionarias y unas realidades de la gente nueva politizada y un 15M que hizo política cuando los parlamentos no decidían… Esto es lo bueno.

— En la misma conferencia, Doménech enumeró algunos de los referentes ideológicos y políticos para esta nueva fuerza política que se está gestando. Habló de Pi i Margall, Lluis Companys, Abdó Terrades, Federica Montseny, Salvador Seguí… ¿Echó en falta a alguien?

— Él contrapone el catalanismo popular al conservador. Evidentemente el Estado se organiza en función de la clase dominante y también hay un proyecto nacional de clases distintas, hay un catalanismo conservador y otro de tradición obrera y popular. JxSi viene de distintas tradiciones, está Companys, pero también Cambó, un burgués nacionalista catalán colaborador de Primo de Rivera y Franco. El nacionalismo conservador, en los momentos en que las clases populares catalanas apretaban, siempre pactó con las oligarquías españolas: en los años 20 con Primo de Rivera, después de la Guerra Civil, con Franco y con la Monarquía en la Transición. No nos olvidamos, eligiendo entre país y clase, siempre se quedaron con la clase. Nosotros tenemos que beber de la otra tradición, la cual tiene referentes del anarquismo, Federica Montseny, del federalismo, Pi i Margall, del comunismo, Joan Co-morera, del trostkisno, Andreu Nin… Todos aportan algo diferente, pero les une un hilo conductor, defendieron el papel de la nación catalana del pueblo, los conceptos de la Revolución Francesa. Ahí estamos nosotros y hay un bagaje teórico profundo y rico, una parte de este bagaje el PSOE lo mató. Hay que volver a leer estos clásicos y conectaremos perfectamente con la realidad.

— Hablamos mucho de Doménech. ¿Cree que sería un buen director de orquesta? ¿Es el líder que necesita este espacio político?

— Sí, un director de orquesta no es otra cosa que un coordinador y él tiene capacidades. Hay otra gente que también las tiene, pero él, desde luego, las tiene. Es una persona que tiene habilidades para gestionar la pluralidad y tiene el proyecto en una cabeza muy bien amueblada.

— Si el horizonte para la constitución de este nuevo espacio político es abril, tiene que empezar pronto su expansión territorial, por los distintos municipios de Cataluña ¿Cómo se va a hacer esta implantación en los territorios?

«Saldremos de la asamblea de abril con una dirección y con un programa político decidido»

— Lo haremos en dos fases. En este primer momento, el debate territorial es para organizar la convención, no para estructurarnos como nuevo sujeto. La estructura es un debate complejo, los partidos tienen intereses tal vez contradictorios, por eso lo dejamos para la segunda fase. Ahora hablamos de la convención constituyente en la cual puede haber docenas y docenas de miles de catalanes y antes debe haber un debate descentralizado de las cinco ponencias políticas, un debate que se haga desde los Pirineos hasta el Ebro. De este modo, saldremos de la asamblea constituyente, en abril, con una dirección y con el programa político decidido. Después habrá un debate sobre la estructura territorial y sectorial, sobre cómo organizarnos, y después vendrá la constitución del espacio a nivel municipal, pues habrá que presentar cientos y cientos de candidaturas municipales. Habrá cinco ponencias que en la convención constituyente se votarán. Antes, estas ponencias se discutirán en los territorios, porque este trabajo se hace en el conjunto de los territorios y sectores, y se llevarán a la asamblea donde todos estaremos juntos, miles. Esos debates en los territorios serán también conjuntos de la militancia de las distintas fuerzas involucradas. En esas ponencias hemos dividido, en cinco bloques, la política de la Cataluña que queremos y se está haciendo un listado de ponentes para cada bloque. En uno estará todo lo relativo a políticas sociales, en otro todo el tema democrático, en otro el proceso constituyente, el municipalismo… Lo importante es que llegue el día de la asamblea y podamos decir que somos En Comú, que tenemos esta política y que esta es la dirección. Por lo tanto, seremos reconocibles para la sociedad catalana.

— El PSC, en su congreso de la semana pasada, hizo un guiño a pactar con las fuerzas de la izquierda catalana. ¿Cómo valora este ofrecimiento?

— No vemos un pacto, con todo el respeto al PSC. Primero porque se tiene que aclarar él y no traer más confusión. ¿El PSC es el PSOE, como nos han dicho hasta ahora? ¿Granada es su modelo de estado, el federalismo mandado desde Madrid sin derecho a decidir? ¿Cataluña es una nación pero decide la nación española? ¿Su modelo es el de la Troika y Comisión Europea en el punto de vista económico? Son cosas incompatibles. Pero, además, ahora el PSC tiene una pelea con el PSOE por votar que no a Rajoy, pero ya viene de antes. En su modelo federal en el partido y para España, su federalismo es el centralismo. Su espacio lo han abandonado los catalanistas y el PSC ha ido a amarrar el voto que se le iba a C’s. No tienen espacio propio, tienen un problema existencial, la solución no es una lista conjunta que pactemos. No lo vemos. Mataría al nuevo sujeto que precisamente necesita volar alto y solo. Cuando digo solo digo con la gente y los partidos del cambios. Es muy difícil que el PSC se pegue ahí. No quiero ser descortés, le tenemos respeto, pero vamos a redimensionar esto.