Los 'errejonistas' creen que el documento de Iglesias no sintetiza la unidad

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Iñigo Errejón y Clara Serra, ayer, durante la presentación del documento de Iguadad de "Recuperar la Ilusión". / Sergio Barrenechea (Efe)

Podemos está a punto de entrar en sus días más decisivos en el proceso de Vistalegre II. Desde el domingo 22 hasta el 1 de febrero comienza la fase de transacciones entre los documentos presentados. Será en ese momento en el que se desvelará si hay acuerdo entre las diferentes corrientes del partido o si los inscritos tendrán que decidir entre proyectos. Tanto el equipo de Pablo Iglesias como el sector de Íñigo Errejón y el de Anticapitalistas se muestran dispuestos a intentar un consenso. Aunque aún no hay negociaciones abiertas de forma oficial, ya hay algunas diferencias en el punto de partida. Iglesias presentó su documento con intención integradora y unitaria incluyendo ideas de las otras sensibilidades. Para los errejonistas hay un problema de enfoque ya que “la unidad no se sintetiza en un documento presentado por una parte”.

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De este modo lo explica Jorge Moruno, responsable de discurso de Podemos e integrante del equipo Recuperar la Ilusión, en el que se agrupa el errejonismo. “El consenso ya no es cosa de uno, no se trata de que uno coja artículos de otro lado y que de alguna manera corte y pegue o los sintetice en un documento. Eso no es sinónimo de unidad. La unidad es llegar a principios compartidos a través de un proceso de deliberación, a partir del que los propios puntos de partida se van modificando en el propio proceso. Es decir, no es una parte que integre en un documento cosas de otros”, afirma en conversación con cuartopoder.es.

En una entrevista realizada con este medio la pasada semana, el diputado e integrante del equipo de Iglesias, Juanma Del Olmo, expresaba así la idea con la que el líder de Podemos realizó su texto: “Lo que hizo Pablo fue intentar recoger, ya de partida, las aportaciones de muchos compañeros y compañeras no para lanzar su tesis, sino para situar ese documento como artefacto principal sobre el que pueda pivotar la unidad”. No obstante añadió posteriormente una idea similar a la expresada por Moruno: “Cuando escribes un documento no haces una enumeración de ideas o un listado de cosas que ha incluido uno u otro (...) Al final la política no es coger cosas y hacer un puzzle, sino que el ejercicio de la síntesis va un poquito más allá. Es decir, cómo saber dar el paso para que en un documento haya una superación de las ideas y que todo el mundo se pueda ver representado”, destacó Del Olmo.

En esa mimsa línea, Moruno recuerda  que  “no se trata de juntar trozos, sino que se hace con una estrategia más o menos marcada y con una apuesta política”. Moruno reconoce, al igual que Del Olmo en la citada entrevista, que en las líneas fundamentales de ambos textos hay muchos aspectos coincidentes. “Pero no es un documento que sintetiza la unidad de todas las sensibilidades”, insiste en cualquier caso Moruno. Para él, la unidad se forja desde las diferencias y el propio proceso de deliberación y participación. “En este sentido yo rebato la historia de las personas y las ideas. Estoy más de acuerdo con la idea de Thomas Jefferson, que venía a decir que no hay nada menos capaz de ser propiedad privada que las ideas. En el sentido de que las ideas son un poco como el aire y cuanta más gente decida, más nutrido saldrá el resultado final. Eso tiene que ver con una capacidad de apertura y no con sintetizar trozos de otros en un documento”, comenta.

Moruno utiliza la metáfora del árbol y el río para explicar el asunto del posible consenso. “No hay un tronco principal con ramificaciones a los lados y el tronco tiene que unificar las ramificaciones. No es un río principal al cual llegan afluentes y corrientes que uno unifica. No es así, el consenso es una cosa de muchos y hay que tener en cuenta que el proceso se va a hacer colectivamente y no lo sintetiza uno. En el propio proceso se tiene que ver qué puntos en común hay, qué se puede aportar y qué se transacciona”, afirma.

Ninguna de las corrientes niega que la posibilidad de acuerdos esté lejana. Pero reclaman algo de tiempo. Eso sí, el errejonismo advierte: “El acuerdo no tiene que ser entre familias, sino abierto y participado sobre el rumbo político. La mejor manera para evitar que esto sea un acuerdo privado es abrir Podemos y la discusión a mucha más gente”, manifiesta Moruno. Este sector considera clave el “rumbo político” que se debe seguir. “Primero hay que decidir la estrategia, y eso se decide colectivamente, y luego se decide qué personas llevan a cabo esa estrategia. Pero la clave es el rumbo político”, afirma. En este sentido, desde hace días han rechazado que Vistalegre II se convierta en un plebiscito entre personas. Por su parte, el equipo de Iglesias y él mismo ven lógico que si no ganara su proyecto, dejara de ser secretario general, aunque fuera el único candidato. Las incógnitas comenzarán a desvelarse, como tarde, el 1 de febrero.

3 Comments
  1. Etxea says

    Uno oye errejonismo y se le sale la risa floja.

  2. Gonzalo says

    Llamazares 2.0, eso es Errejón.

  3. Frisco says

    Errejón es un muevepalabras. Si el otro usa el concepto unidad él dice que el otro hace un corta y pega de aquí y de allá. Si el otro usa trasversalidad la trasversalidad hay que entenderla bien y no de cualquier manera. Si el otro dice defender los círculos él dice que muy bien pero que pasa con los cuadrdados: ¿Los vamos a marginar y acabar con la pluralidad? Y así hasta el infinito. Errejón quiere el poder y elude maanifestarlo abiertamente y elude también un debate político claro que dejaría en evidencia cual es su posición real en el arco conocido que va de la extrema derecha a la extrema izquierda.

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