El PSOE se debate entre el apoyo o la zancadilla a los ‘ayuntamientos del cambio’

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Imagen de archivo de Pedro Santisteve, Manuela Carmena y Joan Ribó, respectivos regidores de Zaragoza, Madrid y Valencia, tres de los alcaldes del cambio en grandes ciudades españolas. / Efe

En mayo de 2015 las elecciones municipales se saldaron con la victoria de las llamadas candidaturas de unidad popular en lugares como Madrid, Barcelona o Valencia, que fueron seguidas de ciudades como Zaragoza, A Coruña, Santiago, Cádiz o Ferrol. Los llamados ayuntamientos del cambio nacían en su mayoría gracias el apoyo del PSOE en la investidura. Desde el respaldo inicial, la situación ha derivado en diversas relaciones entre las formaciones políticas dependiendo de la localidad y ahora los socialistas se debaten entre el apoyo o el bloqueo a las iniciativas de las plataformas municipalistas.

El alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro, perdió el viernes la cuestión de confianza que él mismo planteó para aprobar los presupuestos de 2017 sin necesidad de que se le otorgase la mayoría absoluta del pleno. El PSOE, la misma fuerza que aupó al candidato de la Marea Atlántica junto con el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) a la alcaldía, unió sus votos a los del PP para manifestarse en su contra. Por su parte, la única concejala del BNG votó a favor en un intento de hacer “oposición constructiva”, a pesar de hacer duras críticas a la gestión del alcalde.

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Mientras el PSOE negó haber cerrado la puertas al “diálogo” y dijo que Ferreiro no merecía su confianza por no apelar al “consenso”, el alcalde volvió a acusar a los socialistas de practicar una política “con trampas y deslealtad” para tratar de “linchar” al Ejecutivo local. A partir de ahora, la oposición tiene un mes para presentar con éxito una moción de censura que, si fracasa, culminará con la aprobación inicial de los presupuestos: solo se les podría hacer correcciones técnicas, pero no políticas.

También en Galicia, los socialistas de Ferrol presentaron 19 enmiendas a los presupuestos del alcalde, Jorge Suárez. Más afortunado parece el alcalde de Santiago, Martiño Noriega, que ha concluido un periodo de negociaciones convenciendo al BNG, que ya ha confirmado que no se opondrá a la aprobación de los prepuestos. El alcalde ve diferente su situación a la de Ferreiro y asegura que el PSOE no bloqueará las cuentas: si no vota a favor, al menos se abstendrá.

Otro caso de desencuentro entre socialistas y líderes de candidaturas de unidad popular es el de San Fernando Sí Puede (SFSP). En esta localidad madrileña, la semana pasada dimitió el concejal de Cultura y Medio Ambiente, Pedro Ángel Moreno, por “motivos ideológicos” como “asumir dentro del grupo que todos somos Podemos”. La alcaldesa de la candidatura popular, Catalina Rodríguez, ha recibido un revés que sus adversarios del PSOE han sabido aprovechar: la vuelven a acusar de parálisis en la gestión y de no encontrar apoyos ni siquiera dentro de su propio partido. Las espadas siguen en alto desde el pasado mes de diciembre, cuando los socialistas se reunieron con ediles de otras formaciones políticas para intentar presentar una moción de censura. Consiguieron reunir a nueve (cinco de los suyos, tres de los cuatro de IU y un independiente), pero el número era insuficiente sin el PP, que se mantuvo al margen.

Las aguas parecen más calmadas en el Ayuntamiento de la capital, donde tras el rechazo inicial del PSOE a los presupuestos de 2017, la alcaldesa Manuela Carmena anunció que las negociaciones entre Ahora Madrid y los socialistas estaban a punto de concluir con un acuerdo que será visible a finales de febrero o a principios de marzo. Por su parte, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, pudo aprobar finalmente las cuentas después de que finalizara la cuestión de confianza planteada por ella misma sin que la oposición ofreciera una alternativa. Barcelona En Comú sí que contaba con el apoyo del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC), aunque no de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ni de la Candidatura de Unidad Popular (CUP).

No tuvo problema Joan Ribó en la alcaldía de Valencia, con unos presupuestos fácilmente aprobados por un Ayuntamiento conformado por Compromís, PSOE y Valencia En Comú. Otro que ha conseguido aprobar las cuentas ha sido el Ayuntamiento de Zaragoza, que el pasado lunes consiguió recabar los votos del PSOE y CHA, aunque los socialistas se han encargado de recordar que el proceso de negociaciones “no ha sido modélico en absoluto”.

Más complicada es la situación del alcalde José María González 'Kichi' en Cádiz, donde tendrá que negociar los presupuestos con los otros grupos políticos durante los primeros meses del año. Cádiz Sí se Puede gobierna en minoría con una oposición que, según denuncia el alcalde, bloquea todas las iniciativas porque “se resiste a que se gobierne de una manera diferente a la que lo ha hecho el PP durante 20 años”. Sin embargo, el PSOE se encargó de desmentir a finales de diciembre los rumores de que preparaban una moción de censura y, más allá, la semana pasada la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, realizó su primera visita oficial al bastión andaluz y sostuvo un encuentro con Kichi que pareció escenificar el deshielo. Ambos calificaron la reunión de “fructífera”.

(*) María F. Sánchez es periodista.
1 Comment
  1. Etxea says

    Qué ingenuidad la de los que pedían investir a Sánchez gratis. Poco a poco el agua se va aclarando.

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