El PNV apoya a Cataluña, se distancia del 1-O y pide al PP que no siembre futuros conflictos

Andoni Ortuzar, presidente del PNV, conversa con una mujer, a la que acompañan dos niñas ataviadas con senyeras esteladas
Andoni Ortuzar, presidente del PNV, conversa con una mujer, a la que acompañan dos niñas ataviadas con senyeras esteladas, asistentes a los actos del Alderdi Eguna en las campas de Foronda (Álava). / @andoniortuzar (Twitter)

Íñigo Urkullu, lehendakari del Gobierno vasco, y Andoni Ortuzar, presidente del Partido Nacionalista Vasco (PNV), criticaron con dureza las acciones que está llevando a cabo el Gobierno de Mariano Rajoy para impedir el referéndum del próximo 1 de octubre en Cataluña, y ofrecieron los servicios del Partido Nacionalista Vasco (PNV) para mediar entre ambas partes y buscar una solución negociada al conflicto.

En las campas de Foronda (Álava), donde el PNV ha celebrado el 40º Alderdi Eguna (Día del Partido), el presidente del Ejecutivo de Vitoria recordó que “hace siete años los poderes del Estado mutilaron el Estatuto acordado entre las instituciones catalanas y las españolas, refrendado por el pueblo catalán” y cuando estalló la crisis, en lugar de buscar una solución al conflicto a través del diálogo, “no ha habido respuesta y el conflicto ha desbordado todos los límites”.

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Urkullu agregó que los responsables del PP “no midieron las consecuencias” y que por eso hoy pregunta “al Gobierno español si ha valorado las consecuencias futuras de las decisiones judiciales, penales y policiales que está impulsando”. Tras recordar que estas políticas desembocan en un cuadro de ruptura social y política “que será muy difícil de revertir en mucho tiempo”, señaló que lo que Rajoy ha conseguido es que para la comunidad internacional el Gobierno español “forma parte del problema y no de la solución” que, necesariamente, pasa por “el diálogo”, ya que “no hay otra vía”.

Para el lehendakari, es incomprensible que por una votación se haya llegado a este punto. En su opinión, el diagnóstico es claro: aquel modelo de Estado, cuya Constitución consagra una “unidad impuesta” que “permite anular el autogobierno unilateralmente”, ese modelo de Estado “ha fracasado y está roto”. Ha propuesto que para recuperar la paz y la concordia, y comenzar a restañar heridas “el punto de partida es reconocer la existencia de dos naciones que quieren decidir su futuro en democracia, libertad y con garantías", que es lo que está reclamando Cataluña.

Eso sí, Urkullu dijo que “la vía vasca” pasa por cumplir el Estatuto y “arbitrar una vía de consulta, legal y pactada”, así como la libre adhesión al Estado español. El lehendakari evitó así volver sobre la propuesta de convertir España en un Estado confederal, que había avanzado el jueves en el Parlamento vasco.

Ortuzar fue menos diplomático y calificó de “barbaridad democrática” y de “torpeza política” el hecho de que el Ejecutivo popular esté respondiendo con “detenciones y prohibiciones” al desafío soberanista lanzado por el Govern de Carles Puigdemont. A renglón seguido ha tendido la mano a ambas partes y ha ofrecido “toda nuestra capacidad de acción política, todas nuestras posibilidades de influencia e intermediación” para ayudar a Cataluña a satisfacer su demanda de poder exigir libremente su futuro.

En su opinión, “votar nunca puede ser un problema. El problema es no dejar votar y eso es lo que debe entender Madrid”, dijo a los miles de personas reunidas en las campas próximas a la capital vasca. Añadió que, de todas formas, esta crítica no cierra las puertas a futuros acuerdos con el PP cuando la situación lo requiera. “En cada momento tomaremos la decisión que nos parezca mejor para Euskadi”, sentenció.