CONTROL POLÍTICO / La presidenta dará explicaciones sobre su polémico máster

La oposición pone contra las cuerdas a Cifuentes y fuerza a Ciudadanos a posicionarse

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Cristina Cifuentes
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en la Junta Directiva del PP de Madrid el pasado 22 de febrero. /Flickr

Este miércoles, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, vivirá uno de sus tragos políticos más amargos. Acudirá al pleno de la Asamblea de Madrid a dar explicaciones sobre la forma en la que habría obtenido su máster en la universidad pública Rey Juan Carlos de Madrid (URJC), después de que Eldiario.es publicase que sus notas estaban falsificadas el pasado 21 de marzo. Desde entonces, la presidenta ha intervenido solo en espacios donde se siente cómoda y ha evitado las preguntas de los medios. En esta ocasión, las interpelaciones que no podrá evitar son las de la oposición, que parece decidida a exigirle explicaciones.

Este miércoles será un día clave para el PP, pero también para su aliado, Ciudadanos, que sostiene su Gobierno y que también ha sido muy crítico. Desde luego, una moción de censura no es el mejor escenario a un año de las elecciones. La legislatura ya ha cruzado su ecuador y un hipotético nuevo presidente regional tendría poco margen de maniobra, ya que no le daría tiempo, siquiera, a esbozar las líneas maestras de su proyecto. Por tanto, un proceso así perjudicaría sobre todo al PP, pero no es cómodo para nadie al filo de la apertura del ciclo electoral.

Los socialistas quieren darle un voto de confianza a la presidenta. Primero, escucharán sus explicaciones (“todo el mundo tiene derecho a darlas”) y después decidirán si les convence, piden su dimisión o apuestan por una moción de censura. Aunque hasta después de su comparecencia no confirmarán nada, llevan días planteando una alternativa con Ángel Gabilondo a la cabeza, un candidato sólido, veterano y que gusta tanto en el PSM como en Ferraz. “Gabilondo irá donde quiera”, explicaba un dirigente hace unos meses sobre el futuro del candidato, primarias mediante. Incluso él mismo se ha ofrecido públicamente para sustituir a Cifuentes si no ofrece explicaciones convincentes.

Tras tantos días sin mostrar su trabajo de fin de máster, las fuentes consultadas tienen pocas esperanzas de que la ‘popular’ pueda convencer. “Tiene mala pinta”, esbozan los socialistas. Sin embargo, según estas mismas fuentes, aún no hay "contactos oficiales” entre formaciones. 

Podemos se muestra cauto en la estrategia contra la presidenta madrileña. La portavoz del partido en la Asamblea de Madrid, Lorena Ruiz-Huerta, explica a cuartopoder.es, que primero habrá que escuchar a si Cifuentes da "pruebas convincentes" que contradigan las informaciones periodísticas que han salido a la luz en los últimos días. Si esto no ocurre, Podemos pedirá la dimisión de la presidenta. Y si la dirigente madrileña se resiste en el sillón, entonces es cuando los morados se sumarían a una moción de censura que pueda presentar el PSOE. Eso sí, se resisten a que la moción sea cheque en blanco para los socialistas y ponen como condición llegar a acuerdos programáticos "muy concretos", dejando de lado cualquier tipo de reparto de cargos.

Sin embargo, esta ecuación no se entiende sin una tercera incógnita: Ciudadanos. Su portavoz en la Asamblea, Ignacio Aguado, se ha mostrado muy crítico con Cifuentes e, incluso, ha asegurado que deberá dimitir si no ofrece explicaciones creíbles. Sin embargo, todos los escenarios están abiertos. Hay muchas opciones: desde pedir su dimisión hasta apoyar la moción de censura o hacer una ‘operación Murcia’, “una vía” que abrió en una entrevista en Eldiario.es. El líder nacional, Albert Rivera, también ha sido duro contra la presidenta: "Creo que Cifuentes no dice la verdad".

El expresidente de Murcia Pedro Antonio Sánchez tuvo que dimitir y dejar paso a otro a otro ‘popular’, Fernando López Miras, tras salvar para el PP el Gobierno y evitar un Ejecutivo alternativo. La presión de que C´s apoyase una moción de censura del PSOE fue definitiva. Éste sería un camino más cómodo para Aguado: conservaría la imagen de regeneración democrática de la que siempre presumen los naranjas, pero no entregaría el Ejecutivo a un presidente de izquierdas. Por el momento, todo puede pasar.

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