Sedición impropia: el delito con el que Casado pretende evitar un nuevo desafío catalán

  • Hace unas semanas, el dirigente 'popular' anunciaba que presentaría una propuesta de modificación del Código Penal.
  • Pretende incluir el delito de sedición impropia y la imposibilidad de convocar referéndum ilegales

El nuevo líder del PP, Pablo Casado, está dispuesto a poner toda la carne en el asador para asegurarse de que “la ley prevalezca frente a los que quieren liquidarla”, en referencia al desafío independentista que la Generalitat de Cataluña ha mantenido con el Estado en los últimos años. Hace unas semanas, el dirigente ‘popular’ anunciaba que presentaría una propuesta de modificación del Código Penal para incluir el delito de sedición impropia y la imposibilidad de convocar referéndum ilegales. En un marco donde estos delitos ya están tipificados, ¿qué supondría un cambio penal como el que propone Casado?

Ambas modificaciones se presentarán “a partir de la primera semana de septiembre” en un “paquete de iniciativas para fortalecer las instituciones”, según aseguran fuentes ‘populares’. Después de ser registrada, le quedará un largo trámite parlamentario en el que el PP tendrá que recabar apoyos para que sea aprobada. Si no lo consigue, se quedará en una mera declaración de intenciones.

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Míriam Cugat Mauri, profesora Titular de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Barcelona, es tajante: “No existe vacío legal que exija legislar”. Casado habla de delitos que ya están siendo perseguidos. Como ejemplo, la experta recopila algunos de los casos más mediáticos de los últimos años: “En la actualidad existen diversas respuestas penales abiertas, que van desde el delito de desobediencia por el que se condenó a Artur Mas, el delito de malversación por el que se persigue a Puigdemont, el delito de prevaricación por el que se sigue una causa contra Forcadell, los delitos de desórdenes públicos que se plantearon en el bloqueo de peajes de las autopistas, el delito de alteración del normal funcionamiento de las Cortes o asambleas legislativas que se planteó cuando el cerco al Parlament de Cataluña, etc.”

De lo que sí se queja esta experta es de la utilización que hacen en los últimos meses los dirigentes “de todos los partidos” de la legislación para mandar mensajes puramente políticos en momentos puntuales y mediáticos: “En el Código Penal hay equilibrios y no se puede legislar para un caso concreto”, explica sobre el populismo punitivo. Cuando estaba en la oposición, Pedro Sánchez también propuso modificar el delito de rebelión para adaptarlo a la situación catalana, una idea que no ha vuelto a plantear ya en el Gobierno.

Un tipo penal que se remonta a Primo de Rivera

La primera aclaración de Cugat sobre la sedición impropia es que es un delito “de carácter doctrinal”. La propuesta de Casado no es nada original, sino que esta tipificación tiene un largo recorrido histórico. “La modalidad de sedición impropia se hallaba ya en el Código Penal de 1928 (art. 290), desapareciendo del de 1932. De modo que cuando entra en el Código Penal franquista de 1944 (art. 222) no constituye una novedad, sino la recuperación de una figura ya presente en el Código penal de la dictadura de Primo de Rivera de 1928, que el de la República de 1932 suprimiría”, explica Cugat.

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La profesora de Derecho Penal también recurre al autor Teruel Carralero y al artículo 222 del Código Penal de 1973 para explicar esta tipificación. La mencionada codificación consideraba reos de sedición a “los funcionarios, empleados y particulares encargados de la prestación de todo género de servicios públicos o de reconocida e inaplazable necesidad que, suspendiendo su actividad, ocasionen trastornos a los mismos o, de cualquier forma, alteren su regularidad” o “los patronos y obreros que, con el fin de atentar contra la seguridad del Estado, perjudicar su autoridad, perturbar su normal actividad o, de manera grave, la producción nacional. suspendieren o alteraren la regularidad del trabajo”.

En 1995, se decide eliminar definitivamente esta tipificación en una reforma de la que aún bebe el derecho penal. Hasta ese momento la sedición impropia podía entrar “en directa colisión” con el derecho la huelga. Aunque la experta aclara que para ser condenado no bastaba con hacer huelga, sino que se requería un fin específico (como atentar contra la seguridad del Estado), sí se creaba “inseguridad jurídica” sobre su aplicación. Según explica, podría haber sido aplicado, por ejemplo, en la huelga de taxis de este mismo mes.

Ahora Casado propone recuperarlo, como ya sugirió el fallecido Fiscal General del Estado, José Manuel Maza, en una entrevista para El Mundo en septiembre de 2017. Hasta ver la redacción de la propuesta no se puede hacer un análisis preciso de lo que tiene en mente el líder del PP, pero la experta avisa: “El Código Penal no puede prever un delito para cada caso y es función del jurista identificar en normas generales dónde ubicar cada problema concreto”.