Ramón Luque: “Perder una década es algo que el pueblo catalán no puede permitirse”

  • Entrevista al dirigente del PIE, EUiA y miembro del Rumbo2020
  • El veterano político izquierdista analiza la situación en Catalunya, España y Europa

Ramón Luque (Cuevas de San Marcos, Málaga, 1952) lleva desde el año 1964 viviendo en l’Hospitalet de Llobregat. Militante del histórico PSUC, “psuquero de por vida” como se reivindica  en su perfil de Twitter. Es un gran conocedor de la política catalana, por supuesto, pero también española y europea. Gran apasionado de la demoscopia, del análisis sociológico electoral, a ello dedica gran parte de su tiempo. Fue, durante varios años, secretario de Política Electoral de IU Federal.

Ahora es el secretari de Europa de Esquerra Unida i Alternativa, forma parte de la Ejecutiva del PIE (Partido de la Izquierda Europea) y participa del Rumbo 2020, esa especie de gobierno en la sombra con el que se reúne Pablo Iglesias periódicamente para trazar hojas de ruta. Hemos querido hablar con él porque conoce bien los temas políticos centrales de hoy: la situación catalana, la crisis europea y el mutante comportamiento de las tendencias electorales en las encuestas en la política española.

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– La Diada volvió a ser masiva. ¿Había una falsa percepción de que el independentismo estaba disminuyendo en su apoyo?

“Muchos catalanes han desconectado, quizás de modo irreversible, de España”

– Siempre he dicho que la cuestión catalana es una cuestión política que arrastramos desde hace no poco tiempo y que no iba a desaparecer porque se aplicara el 155. Al contrario, podía encanallarla aún más. Y así ha sido: muchos catalanes han desconectado sentimentalmente y quizás ya de modo irreversible de España. El discurso del rey, el 155 y  los hechos de octubre …son hitos claros de ese proceso.

De lo que estamos hablando es de un problema político profundo, que ha venido para quedarse, que hay que abordarlo en el marco de una profunda transformación del Estado, si es que queremos que los pueblos de España convivan. Por lo tanto, las soluciones autoritarias, no nos llevan a ningún lado. ¿Por qué iba a ser extraño entonces que en la Diada participaran, de nuevo, un millón de personas? Es algo que viene pasando desde hace algunos años… ¿O nadie tiene memoria? En esta ocasión, además, se sumaba la reivindicación de la libertad de los presos, es decir, ahí, en ese espacio se encuentra gente que no necesariamente tiene por qué ser independentista. Que la manifestación fuera masiva sólo puede sorprender a quien vive de espaldas a la realidad de Catalunya. A quien dejó de entenderla hace tiempo.

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– ¿Cómo vive el conflicto desatado por los lazos amarillos? ¿Qué opinión le merece la actitud que, ante él, han adoptado fuerzas de derechas como Ciudadanos?

“Ciudadanos es un partido sin proyecto para Catalunya y España”

– Ciudadanos utiliza, una vez más, cualquier excusa para hacer del conflicto político en Catalunya un mero mecanismo para arrancar votos en el resto del Estado, para ser partido en España, para crispar aún más el ambiente. Un instrumento de identidad partidaria carente, como están, de ideología y de proyecto de país. Ciudadanos es un partido sin proyecto, no para Catalunya sino para España misma. Han intentado aprovecharse del tema de los lazos, pero se han introducido en una cuestión muy seria: lo simbólico. El plano simbólico, para cualquier pueblo, tiene mucha importancia. Cuando un dirigente se dedica a arrancar lazos amarillos y a hablar de una ocupación del espacio público, algo que puede ser cierto quizás en la Catalunya del interior, pero que no forma parte de una realidad extendida a poco que nos movamos por Catalunya, es peligrosísimo.

Es verdad que hay manifestaciones en favor de la libertad de los presos y que algunas personas lo simbolizan en los lazos, pero lo de Albert Rivera es una actitud de provocación, algo que puede generar conflictos en la calle, para después decir que existen esos conflictos y que necesitan de mano dura. Provocan el conflicto para generar la espiral conflictiva. El deseo de libertad de los presos se manifiesta con los lazos y de otras maneras. La Fiscalía dijo que poner lazos no es delito, lo que sí es un delito político es quitar los lazos, eso es calentar los ánimos, en vez de templarlos, que es lo que habría que hacer. Lo peor es que pueden lograrlo. Jugar con fuego en estas cuestiones retrata a los irresponsables de toda condición.

– Usted vive en Hospitalet, parte de lo que se conocía como el cinturón rojo de Barcelona. El año pasado vimos cómo una gran parte de la población de estas zonas se manifestaba poniendo banderas constitucionales en los balcones, algo que no es habitual en Catalunya. ¿Tiene la percepción de que las banderas españolas han disminuido en los balcones?

“Hay sectores de población que sólo esperan provocación”

– También se engaña quien piense que, disminuyendo, hayan desaparecido. Creo que sería ponerse anteojeras decir que el procés, tal y como se formuló, de una manera que no era inclusiva, que ha acabado confundiendo a sus propios protagonista en un eterno juego de espejos desde el 2012, no haya generado un proceso lógico de acción-reacción. Se ha producido una movilización de los mal llamados constitucionalistas que, de no haber existido el procés en la forma que se dio, la reacción sin duda hubiera  sido de otra manera. Esta gente se ha manifestado votando en las elecciones, lo hemos visto desde el 2015. Aunque haya menos banderas españolas en los balcones, los que las colgaron, que nadie se equivoque, siguen estando ahí.

Constato con dolor, que hoy en Catalunya hay dos almas nacionales o dos realidades populares que viven de espaldas una de la otra, eso me preocupa y mucho. Y es que de vivir de espaldas, a la fractura social, hay poco recorrido; y de la fractura, al enfrentamiento, tampoco mucho. Sobre todo, cuando se juega con los símbolos. Hay sectores de población que sólo esperan gestos de provocación, pero son los políticos los responsables principales de la tensión en las calles de Catalunya. Se llenan la boca muchos políticos en Catalunya de la palabra diálogo, pero la ejercen muy poco. Y aún es más verdad que algunos ni siquiera llenan la boca con ese término

– En los últimos meses, durante los momentos más punzantes del conflicto, desde el espacio de los comunes siempre han defendido la idea de ‘un sol poble’. ¿Qué pasos hay que dar para reducir esa tensión en la sociedad catalana de la que me habla?

“Con Torra, las incógnitas sobre los problemas del país siguen sin despejarse”

– Lo primero es no exacerbar, no responder a Rivera y a otros en sus locuras. En segundo lugar, que los que tienen la responsabilidad de gobernar, comiencen a gobernar para todo el pueblo de Catalunya, no sólo para una parte. Tercero, simplemente, que comiencen a gobernar, que hagan algo. Que no lleguemos a perder una década encadenados al procés, que no es sino el anhelo de la mitad del país en el mejor de los casos… Perder una década es algo que Catalunya como pueblo no puede permitirse.

Sería importante, también, que hiciéramos una relación de los problemas del país que no son, ni mucho menos, los que han copado el debate político desde el 2012 hasta hoy. Que auscultásemos Catalunya. No sea que al hacerlo lata algo más que procés… Porque, si nos fijamos más en este corto plazo, desde que tenemos a Joaquim Torra como President de la Generalitat, las incógnitas sobre los grandes problemas del país siguen sin despejarse.

– Deduzco que no le convenció el discurso de Torra de principios de septiembre…

“En el discurso de Torra, encontré al verdadero país ausente”

– Volvimos a escuchar un discurso indentitario, que hablaba sólo a una parte del país, que ni siquiera desarrollaba ni exploraba la posibilidad de tender puentes a sectores soberanistas que no son plenamente independentistas…Encontré al verdadero país, de nuevo ausente. No le escuchamos hablar del modelo turístico, y ya hemos visto este verano cómo empieza a hacer aguas. Tampoco le escuchamos hablar de cuál es la postura del Govern en relación a los ataques a la sostenibilidad del territorio en la Costa Brava, donde las entidades medioambientalistas vuelven de nuevo a la reivindicación de la preservación del territorio frente a especuladores, y eso que estamos hablando de un Govern que se dice nacionalista. Vemos ataques especulativos a lo más preciado del país que dicen defender y no hacen nada al respecto.

A Torra, no le oímos hablar del proceso de desarrollo cultural de Catalunya . ¿Dónde está aquella Catalunya vanguardia europea? Estamos en una etapa de adormecimiento de la sociedad catalana a la hora de proponerse retos más allá del procés… No habló de ciencia, investigación, ni de desigualdad, ni de pobreza y se encuentra aquí al lado… Las leyes sociales que se aprobaron por unanimidad en el Parlament no se priorizan por parte del Govern. La integración de los nuevos catalanes, que ya no hablan castellano, hablan otros idiomas, tampoco tuvo hueco en su discurso. Necesitamos pensar cómo se integran las personas que vienen a Catalunya de África, de Asia, del continente europeo, qué plan de país hay de aquí a 30 años, pues dentro unos años serán ciudadanos de pleno derecho en el voto. Vive en otro mundo…

Y seguiría… La gentrificación de las ciudades, la recuperación de la Sanidad pública, la Universidad, la escuela… Los maestros dicen que son insuficientes las medidas tomadas para la escuela pública, las infraestructuras… Hay cantidad de temas que importan de verdad a la ciudadanía de Catalunya y que no operan en la política catalana. Ante esto, el president Torra sólo nos habló del agravio. Pero el agravio no contiene esperanza alguna.

– ¿Se pueden percibir dos almas en el independentismo? ¿Dos estrategias diferenciadas ante este otoño caliente catalán que se avecina?

“Tenemos el Parlament invernado”

– Hay dos almas en el independentismo, ciertamente, que parten de la lectura que se haga del pasado reciente del país, de los errores del año pasado. Hay gente que sólo quiere repetir la operación, como si fuera posible repetir la operación del año pasado ante una sociedad más inflamada y dispuesta a responder hoy ya a los ataques de una y de otra parte. Hay otra alma que ha leído bien lo errado de ese camino.

Para evitar volver a la misma situación, hay que hacer del Parlament una cámara que discuta de todas estas cuestiones de las que hablábamos. Al Parlament, lo tenemos hoy apartado, invernado, y se hace desde el Govern un uso miserable de esta institución . Y no es la única. Algo que se ha criticado mucho del PP en España cuando lo hacía con el Congreso de los Diputados. Y ni allí, ni aquí, podemos dejar de alzar la voz cuando la democracia se ataca, también en Catalunya.

– ¿Cómo prevé que se desarrollarán los próximos meses en Catalunya?

“Hay independentistas que creen que hay que atemperar los tiempos”

– El otoño se avecina caliente, hay procesos enquistados, juicios, conmemoraciones que algunos  plantearán como un  dejà vu. Pero la sociedad está más harta, también existe ese hartazgo en algunos que defienden la independencia. Hay gente que dice sí a la independencia, pero cree que hay que buscar otros caminos, atemperar los tiempos, hablar de las posibilidades que abre un Gobierno en Madrid en minoría, distinto al PP (que nunca entendió Catalunya y no quiso solucionar nada ) y que, ahora, de modo oportunista quiere convertir Catalunya ,una vez más, en una cuestión de pulso electoral frente a Ciudadanos. En el otoño, por el contrario, creo que hay que explorar a fondo los caminos del diálogo. El tiempo corre y tampoco tenemos tanto

Antes, los comunes éramos las únicas voces que hablábamos de eso y lo pagamos caro… Ahora lo hace más gente. Y me alegro. Voces nada sospechosas de ser de los comunes, como Oriol Junqueras, dicen que hay que contemplar cuántos republicanos hay en la otra parte, la no independentista, y explorar si son susceptibles de ser comprometidos en una misma visión de país si se hacen las cosas de otra manera, no como si fuera una carrera de 100 metros.

– Nos sorprendía hace unos días la dimisión de Xavi Domènech al frente de Catalunya En Comú. ¿Qué supone esto para los comunes?

“Alguna de la nueva política se ha hecho vieja aceleradamente”

– La marcha de Xavi Domènech es un golpe muy duro para el proyecto de Catalunya En Comú. Ni quiero, ni voy a negarlo. Y nos va a costar levantarnos. En la cabeza de Xavi y en la formulación de los documentos que él, junto a otros, elaboramos, había un proyecto de país. Y eso es decisivo. Sin eso, políticamente en Catalunya no se es nada. A pesar de que era un momento muy difícil en la historia de Catalunya, tenía un proyecto de cómo configurar la Catalunya del siglo XXI. Al servicio de quién debemos ponerla y quien no puede usurparla más… Era consciente de que este proyecto no se materializaría en dos días, sino a medio o largo plazo. Y que las dificultades, ciertamente, no iban a ser pocas. El proyecto era que las dos partes de Catalunya formaran parte de un solo pueblo, hay gente que habla de un solo pueblo y sólo habla para una de las partes. Como todo lo que es grande, no es para pasado mañana, pero había proyecto.

Xavi tenía también en su cabeza un modelo de organización, de Catalunya en Comú, para vivir y compartir la política en el siglo XXI. Y eso es lo que nos ilusionó a muchos. Compartíamos con él que ya no nos sirve la forma partido y mucho menos la coalición. Que había que trascenderlas. Y que, si eso no servía, mucho menos nos sirve el ordeno y mando. Ya no nos sirve a nosotros, a la izquierda mestiza, pero lo que es más importante, a la ciudadanía. Concebir el proyecto como una prolongación de una de las partes, ni siquiera, por muy grande que puede ser Barcelona En Comú, no nos sirve. Catalunya no puede ser entendida sin Barcelona, pero no es sólo Barcelona. Catalunya trasciende a Barcelona, eso hay que aplicárselo a la organización.

Otros quizás no, pero yo tengo cierta perspectiva y afirmo que, no nos vamos a poder levantar de este golpe de la partida de Xavi Domènech, si se resiente la pluralidad, si no entendemos que todos somos imprescindibles, que nadie puede imponer nada, que dejamos las coaliciones atrás porque expresamente estaban superadas y que se trata de que todos aportemos lo mejor de lo que tenemos, sin que nadie sobre ni imponga. Esa modernidad de los cuidados está para ser aplicada entre nosotras, ¿si no para qué, para pregonarla tan sólo? Este mosaico político de los comunes expresaba con Xavi, verdaderamente, una ruptura de la vieja política, por eso algunos abrazamos con pasión e ilusión dar un paso al lado… Subrayo lo de, verdaderamente, porque alguna de la nueva política, no soy ciego, se ha hecho vieja aceleradamente. Otros quizás pueden o deben medir más sus palabras, yo no lo necesito y nunca lo he hecho y sólo puedo expresar la desazón que tengo. El  vacío va a ser grande, y no debo minimizarlo. Todo lo contrario, le doy toda trascendencia. Me he levantado de muchos golpes políticos, personal y colectivamente .Y lo volveré a hacer .Pero no me llamo a engaño, ya no  soy ningún ingenuo.

– Hablando de otras cuestiones. La llegada de Sánchez a la Moncloa ha supuesto un ascenso en las encuestas del PSOE. ¿Hasta qué punto podemos considerar esto como una tendencia normal?

“Quien tejió las alianzas para que triunfara la moción fue Pablo Iglesias”

– Es totalmente normal y lógica. Guste más o guste menos. Estamos hablando de un PSOE que ha tenido, hasta no hace tanto, porcentajes mucho más altos. En segundo lugar, el país estaba tan hastiado de Rajoy que se ha generado una alegría inmensa y reconocimiento a todos los que contribuimos a echarlo, pero claro, personalizado en quien tuvo la osadía de aunar las voluntades para derrotar a Rajoy es algo lógico. Las encuestas no siempre recogen que quien abrió el camino y quien trenzó alianzas para que triunfase la moción de censura, tiene un nombre: Pablo Iglesias. Encuestas y justicia no siempre van de la mano… Así ha sido y así sigue siendo. Todo fue muy rápido, es lógico que la euforia de amplísimas capas haga un reconocimiento a Pedro Sánchez.

Por otro lado, se menosprecia una cuestión relevante, hay una memoria histórica reciente que habla de un Sánchez que combate contra los poderes fácticos del país y el aparato del PSOE con un discurso que fue el nuestro, el de Unidos Podemos. Muchas han vivido como propio el triunfo de Sánchez y eso ha sido transversal, singularmente en la izquierda… Eso ha de reflejarse en las encuestas inevitablemente…

La cuestión ahora, para Sánchez, es : ¿Es consciente que en su apoyo hay, además de rechazo a Rajoy, un profundo anhelo de cambio de país? .Porque si no lo ve, Pedro Sánchez lo mismo que subió, bajará. Decía, en las primarias, que hay que hablar con Podemos y ya no con Ciudadanos, ahora Ciudadanos se ha desenmascarado y nadie se atreve a reprocharnos que no nos aliáramos en la anterior legislatura con el PSOE y Ciudadanos.

– ¿Este apoyo que significa Unidos Podemos para el Gobierno puede afectar negativamente a Unidos Podemos en lo electoral?

– Queda mucho tiempo para elecciones y las últimas etapas nos demuestran lo volátil del voto desde hace unos años a esta parte singularmente. Hace unos meses tan sólo, se veía a un líder como Macron en Rivera, arrasando en las elecciones, y ahora la realidad es completamente diferente. No ha cambiado la ciudadanía. Los liderazgos han de ganar la adhesión a diario casi, así que todo va a depender de la acción del Gobierno. Tiene que llevar a cabo una política de ruptura con las políticas más regresivas del PP, si eso lo hace, puede poner en base firme el apoyo que ahora es puntual y que no le pertenece. Si no lo hace, aventuro que, por la volatilidad del voto actual, no le regalarán nada a Sánchez.

– ¿Cómo valora los primeros 100 días del Gobierno de Sánchez?

“Presupuestos, pensiones y Catalunya serán el test crucial de Sánchez”

– Los primeros cien días son sorprendentes: son una sucesión de anuncios que queremos ver plasmados en el BOE pero, al mismo tiempo, unos constantes cambios de anuncio y contra-anuncio. Lo hemos visto en el tema de las pensiones, ahora no está tan claro que vaya a apoyar nuestra propuesta, en las expulsiones en caliente, en las concertinas que no desaparecen, en el tema de la venta de armas a Arabia Saudí… Así, en una serie de medidas. Falta, además de un timón fuerte, una orientación clara. Es como si el acceso al Gobierno les hubiera pillado de sorpresa, y algo así fue. Esa es su sola disculpa porque en la historia democrática de este país, 100 días de Gobierno ha dado para mucho, sólo hay que recordar a Suárez, González o Zapatero y sus primeros 100 días… Por ahora, no obstante, es poco tiempo para juzgar. La clave serán los presupuestos, veremos si suponen un giro y una reversión en los recortes. Eso, junto a las pensiones y darle una salida efectiva a problema de Catalunya, ese serán el test crucial que le dará o quitará votos a Pedro Sánchez.

– No pone en duda, entonces, que Unidos Podemos deba tener una actitud colaboradora con el PSOE…

“Este país no resiste una nueva ola de recortes”

– El PSOE lo tiene en sus manos, no le vamos a avalar políticas que no rompan con la regresión democrática del PP, ni apoyaremos unos presupuestos que no reviertan los recortes, ni unas pensiones que no sean dignas y recuperen el crecimiento al ritmo del IPC. Todo eso no se lo vamos a avalar. Estamos en una fase de hacer del Parlamento la centralidad de la gobernabilidad del país. Lo fundamental que tendrían que tener las fuerzas progresistas es tener ambición, conscientes de que mucha gente se apuntaría al voto y nos daría gobiernos en comunidades y ciudades de aquí a pocos meses. Si conseguimos ponernos de acuerdo y romper con las políticas del PP, abriremos una etapa de consolidación de las políticas de izquierda en el medio plazo. Y eso, también lo reflejarán las encuestas por cierto.

En este sentido, Andalucía va a ser clave y Susana Díaz tendrá que deshojar la margarita. Le puede marcar la hoja de ruta a Sánchez o bien se plegará a las políticas de Sánchez. Lo vamos a ver pronto. Quizás vuelva a buscar acuerdos con la derecha de Ciudadanos o mire hacia la izquierda. Si conseguimos que avance, que venza la izquierda en Andalucía, asentaremos una pieza fundamental para abordar unas elecciones generales y europeas que den un giro democrático a la situación.

Si Sánchez se muestra dubitativo, la recesión económica que anuncian muchos de los especialistas les pillará desarmados. No vamos a caer en esa trampa sosteniendo al PSOE, no vamos a poner en crisis lo que es más fundamental: este país no resiste una nueva ola de recortes, de cargar en las espaldas de las clases populares un nuevo embate producto de las burbujas financieras presentes, de los vaivenes por la deuda de los países emergentes y la guerra comercial entre China y Estados Unidos, del Brexit… Los mercados pueden ver una situación de pánico que signifiquen nuevas medidas drásticas, que Bruselas se aprestaría urgentemente a implementar. Pero ya hemos aprendido la lección: nos tendrán enfrente y esta vez preparados, con tribunos en Parlamentos y en Ayuntamientos. No va a ser lo mismo. En Unidos Podemos estaremos a muerte con los de abajo. No permitiremos que paguen de nuevo la crisis los de siempre. Si no lo hacemos, ya sabemos lo que viene de Europa, los reaccionarios y fascistas en ascenso. No lo vamos a permitir en nuestro país. vamos a dejar al desnudo las contradicciones del capitalismo en su concepción neoliberal.

– Y, además, el año que viene se celebrarán  elecciones europeas que se presentan claves, por la inestable situación política europea y el auge de la extrema derecha…

– La crisis de la UE es la crisis del PP y de los socialdemócratas europeos. Es la expresión de la falta de alternativa de estos partidos para el proyecto europeo. En cinco años han entrado en barrena. Esa crisis profunda tendrá dos salidas. La primera, la que cuestiona la construcción europea tal y como se ha llevado a cabo contra las mayorías sociales. Una construcción no refrendada por el voto de los europeos, una construcción que no se ha conjugado como un estado superador y, al mismo tiempo, se les ha quitado soberanía a los estados y han quedado en un limbo que ya sabemos qué intereses finalmente aprovechan ese vacío, que es político. Esta realidad puede llevar también a otra salida: la autoritaria, la salida populista fascista de extrema derecha, en algunos casos neonazi.

Está en crisis la construcción europea que sale de Maastrich. Los grandes partidos y los grandes estados, Francia y Alemania, ¿tienen alternativa? Creo que no, y por ello se abre un debate más agudizado y polarizado. Todas las propuestas de Macron han sido frenadas por Bruselas y Alemania, una Alemania incapaz de hacer frente a una construcción europea diferente. Esa construcción alemana de la UE está pesando en exceso.

– ¿Cuál es el reto de la izquierda a nivel europeo?

“La izquierda en España puede ser referente de Europa”

– La izquierda tenemos que buscar una alternativa que no sea la fragmentación que nos margina y anula políticamente, hemos de lanzar un fuerte llamamiento de revulsivo en toda Europa. Fuera los marcos estrechos, trabajar candidaturas unitarias como parece que sucederá en España. La izquierda en España puede ser referente, ciertamente. Los pueblos han de recuperar en sus manos los destinos de Europa. Hay un problema democrático y de soberanía, y ni debemos ni queremos eludirlo.

Después, tendremos que superar los estrechos límites de los grupos parlamentarios actuales e ir a un polo parlamentario fuerte que cuestione de raíz la Europa que hemos heredado. Probablemente, existirá un cuarto grupo parlamentario con mucha fuerza, el de la extrema derecha. Los partidos de extrema derecha pueden acabar en un único grupo muy influyente, un altavoz perfecto de los procesos de dilución de la construcción europea y de lo poco que pueda ser compartido todavía, como el Parlamento Europeo.

La izquierda tenemos la responsabilidad de hacer girar la actual deriva neoliberal europea. Si no somos capaces, no le aventuro ningún futuro a la Europa que conocemos. Esta Europa tiene demasiadas crisis latentes y es muy timorata en dar soluciones a los problemas graves que arrastra. Los presidentes europeos son hoy estadistas de bajo vuelo, más preocupados por sus resultados electorales que por desarrollar alternativas a los retos de hoy.

– ¿Es la inmigración el problema de Europa?

“La inmigración no es el problema europeo, es parte de la solución”

– La inmigración no es el problema de la UE. Al contrario, es parte de la solución de algunos de nuestros problemas. El problema de Europa es la desigualdad, la horquilla cada vez más grande entre los que concentran la riqueza y los que cada vez viven en peores condiciones. El problema de Europa es la falta de un rol europeo en la geopolítica mundial que nos haga jugar un papel mundial en el mercado globalizado, un papel que no sea el de meros satélites o espacio libre del rol de las multinacionales, Hoy, no hay futuro para europeos que se encuentran en la periferia de los procesos productivos y de las construcciones democráticas. Una UE que tenga un papel en la defensa de la democracia, que las oligarquías no tengan poder de decisión y sí los pueblos es la única solución que se me ocurre.

Europa necesita migrantes, necesita regularlos, tener buenas relaciones con los vecinos del sur. Nos encontramos que los dirigentes no son estadistas, son responsables de sus resultados electorales, como decíamos, y, además, son asustadizos ante cualquier ofensiva de la extrema derecha. Tenemos un problema en el Mediterráneo, sin duda, pero echo en falta la autocrítica de Europa sobre su papel en las guerras en las que ha participado, ha propiciado o ha animado. Libia es el paradigma. Ahora manda las mafias en el estado fallido que ayudamos a construir. No he ido una palabra de autocritica de los ineptos de Bruselas y de los estados europeos. En el tema de inmigración es Europa la que se me antoja, también , un verdadero estado fallido, si es que alguna vez pretendimos serlo.