Iglesias visitará a otros presos políticos y tratará un acercamiento con Junqueras

  • El líder de Podemos, Lucía Martín y Jaume Asens prevén verse también con presos del PDeCat
  • Iglesias y Junqueras ya se vieron en el verano de 2017 y el segundo daba por hecho que ERC apoyaría una moción de censura a Rajoy

Fuentes de En Comú Podem cuentan a cuartopoder.es que esta tarde, además de reunirse con el líder de ERC y ex vicepresident de la Generalitat, Oriol Junqueras, en la cárcel de Lledoners, Pablo Iglesias intentará reunirse con otros presos políticos. En esta cárcel se encuentran también el que fuera conseller de Exteriores, Raül Romeva, de ERC, y Josep Rull, Jordi Turull, Joaquim Forn, del PDeCat, además de Jordi Sánchez, ex presidente de la ANC, también diputado elegido por JxCat, y Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural.

Además, a Iglesias le acompañarán a la prisión la portavoz de En Comú Podem en el Congreso de los Diputados, Lucía Martín, y el teniente de alcalde de Barcelona, Jaume Asens, reputado abogado penalistas que ha llevado múltiples casos antirrepresivos en Barcelona. De esta manera, desde el grupo confederal intentan hacer un guiño también al PDeCat. Su portavoz en el Congreso, Carles Campuzano, reclamaba el miércoles en los pasillos del mismo al presidente de Unidos Podemos que visitara también a otros presos políticos de otros partidos, refiriéndose a los del PDeCat. Sus ocho diputados también son imprescindibles para lograr sacar adelante los presupuestos, de los que valdría la abstención. También se verá con Sánchez y Cuixart.

Iglesias volverá a reunirse, de esta manera, con Junqueras, con quien ya mantuvo una cena hace más de un año, a finales de agosto de 2017, desvelada por los periodistas Iván Gil y Pablo Gabilondo para El Confidencial. Aquel día, una gran manifestación recorrió el Passeig de Gràcia en repulsa por los atentados terroristas que días antes se habían sufrido en Barcelona y Cambrils. Iglesias estuvo acompañado en aquel momento por el que entonces era portavoz de En Comú Podem en el Congreso, Xavier Domènech. En esta ocasión, Martín y Asens acompañarán al líder de la formación morada. Asens es una figura indispensable para el entendimiento entre el independentismo y el mundo de los comunes, su pasado como abogado defensor de múltiples causas de represión institucional y de los movimientos sociales es privilegiada como interlocutor entre distintas sensibilidades políticas catalanas.

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En aquella ocasión, Junqueras intentó tantear cuál sería la posición de Iglesias, según contó posteriormente Enric Juliana en La Vanguardia. La cena tuvo lugar en la casa del empresario del sector audiovisual Jaume Roures. El líder de ERC, entonces vicepresident de la Generalitat, intentaba sonsacar cuál sería la posición que adoptaría Podemos cuando se celebrara el 1-O. Iglesias se remitió a que tomaría la posición que tomaran los comunes y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Finalmente, Colau facilitó que se colocaran urnas en Barcelona y participó en las votaciones, pasando la noche previa en uno de los colegios electorales de la capital. Pero, para los comunes de la alcaldesa y Domènech, el 1-O nunca fue considerado un referéndum vinculante y sí una gran movilización social en favor al derecho a decidir. Posición que defendería Unidos Podemos en el resto del Estado.

Por parte de Iglesias, el objetivo de aquella reunión fue la de hablar de lo que podría ocurrir políticamente después del 1-O. Iglesias y Domènech teorizaban que, tras el cambio en el PSOE con la victoria inesperada de Sánchez en las primarias, se abría una posibilidad de un cambio en el terreno de juego político español. Sánchez podría dar el paso a presentar una moción de censura a Rajoy. Echar de la Moncloa al PP facilitaría una distensión y otro modo de encauzar el conflicto en Catalunya. La moción de censura tardó en llegar más de un año, en parte por la tensión catalana y por la apuesta de Sánchez de situarse en el bloque del 155 junto a PP y Ciudadanos tras la declaración unilateral de independencia de Carles Puigdemont el 27 de octubre.

Junqueras, según las informaciones de estos periodistas, se mostró abierto a apoyar una moción de censura al PP sin pedir contraprestaciones inasumibles para los socialistas. Meses después, en enero, el portavoz en el Congreso de ERC, Joan Tardà, azuzaba en un debate en La Sexta a los socialistas a presentar una moción de censura a Rajoy. ERC la apoyaría sin pedir nada a cambio. Iglesias recogió el guante y a finales de mayo, tras la aprobación de Rajoy de los presupuestos con el apoyo del PNV, la Audiencia Nacional dictaba sentencia: el PP ayudó a establecer «un sistema genuino y efectivo de corrupción institucional a través de la manipulación de la contratación pública central, autonómica y local». Por otro lado, consideró que Rajoy no había sido «veraz» en su testimonio como testigo durante el juicio.

Sánchez presentaba la moción de censura e Iglesias demostró su habilidad política al contactar él mismo con Carles Puigdemont, en Alemania, y presionando al PNV asegurando que, si la moción de Sánchez no salía airosa, presentaría una moción conjuntamente con Ciudadanos, Albert Rivera cayó en la trampa, para convocar elecciones. En el Congreso se dibujaban dos Españas, tal y como analizábamos en este periódico, por un lado, la del no a la moción: PP y Ciudadanos. Por el otro, la del sí. Una conjunción de fuerzas políticas que, tal y como advierte Alberto Garzón hoy en una entrevista en este medio, tienen en común el apostar por otro modelo de Estado.

Los presupuestos dependen del apoyo de los independentistas. Hasta ahora, tanto ERC como el PDeCat se han mostrado contrarios al apoyo. Pero, la última palabra de ERC la tiene Junqueras, su líder, la persona que tras tantos meses en una injusta prisión preventiva, según tribunales extranjeros han constatado y han denunciado organizaciones defensoras de derechos humanos, tiene la fuerza moral para señalar una posición política que tenga que ser asumida por el conjunto independentismo. La oferta de Iglesias, en esta ocasión, es una incógnita. Hay indicios de que puede asegurar la presión de su grupo parlamentario, imprescindible para que el Gobierno de Sánchez no caiga y pueda mantenerse en Moncloa, para que este ejerza movimientos discretos en Fiscalía y en la Abogacía del Estado que retiren la acusación por rebelión a los presos. Los jueces reaccionarios quedarían aislados, en palabras de Garzón, el líder de IU, en la entrevista que publicamos hoy.

Hace unos días, Ada Colau ofrecía el apoyo de Catalunya En Comú Podem en el Parlament a los presupuestos sociales del Govern si se cerraba un acuerdo a tres bandas: que salieran adelante también los presupuestos del Estado y los del Ayuntamiento de Barcelona con el apoyo de ERC. La situación política en el independentismo es delicada, en las últimas semanas se ha visto la fractura entre JxCat y ERC en el Parlament, las fuerzas políticas que conforman el Govern. La CUP ya no sustenta con sus votos al Govern. Las elecciones anticipadas planean sobre el ambiente, aunque el independentismo pretende que dure hasta la sentencia del macrojuicio que el Tribunal Supremo lleva contra el independentismo, algo que parece retrasare hasta después de las elecciones municipales y europeas de mayo.

Las encuestas dan por delante a ERC. La política de bloques, el procés, parece estar tocada. La estrategia de los republicanos esbozada en su última conferencia nacional pasa por ensanchar la base, convencer a más gente del proyecto republicano catalán. Para eso apuestan por desarrollar políticas que supongan avances sociales para la mayoría de la población catalana. Huele a entendimiento entre las izquierdas, entre soberanistas y catalanistas. Pero si algo hemos aprendido en los últimos meses es que la política catalana siempre puede dar un giro de guion inesperado.