Militantes del PSC piden que se evite un futuro ‘tripartito’ para tapar la fuga hacia Ciudadanos

  • También reclaman que se lancen a recuperar el cinturón rojo a través de acuerdos "programáticos" con otras nuevas formaciones de izquierdas.
  • “El socialismo es absolutamente incompatible con el nacionalismo"; reflexiona uno de los miembros.

A las puertas de un nuevo ciclo electoral, comienza la redacción de programas, los rumores sobre pactos poselectorales y, en definitiva, los posicionamientos en las direcciones de los partidos… y en la militancia. Un grupo de militantes del PSC, llamados los Roj@s, pide a la formación que dirige Miquel Iceta que no reedite un nuevo tripartito en la Generalitat y se lance a recuperar el cinturón rojo a través de acuerdos “programáticos” con otras nuevas formaciones de izquierdas.

El grupo Roj@s está formado por un centenar de militantes que el viernes pasado organizaron una conferencia para analizar la actualidad política. Aunque consideran que la situación ha mejorado tras la moción de censura y la llegada de Sánchez a Moncloa, también advierten de que un futuro ‘tripartito’ (con la suma de En Comú Podem, PSC y ERC) podría hacer que la formación se desangrase de nuevo electoralmente, ya que “sigue beneficiando la fuga” hacia Ciudadanos. Por ello, le animan a que recupere la iniciativa para que los votos perdidos del cinturón rojo vuelvan a la formación socialista.

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Por ello, Roj@s pide una estrategia clara contra “las derechas”, tanto la que representan PP y Ciudadanos como la de los nacionalistas catalanes. “El socialismo es absolutamente incompatible con el nacionalismo. Los socialistas nacimos reclamando la unión de la clase obrera, cuyo enemigo es el capital monopolista. El nacionalismo busca atomizar sociedades, dividirlas”, explica Xavier Marín, uno de los miembros de esta corriente del ala izquierda del PSC. Para este veterano socialista, es un “oxímoron” decir que “crees en la solidaridad internacional, pero al mismo tiempo no querer compartir nada con los murcianos”, ejemplifica.

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Esta corriente tiene su propio diagnóstico sobre por qué el PSC ha ido perdiendo votos de manera gradual y fundamentan sus conclusiones políticas en la propia experiencia. “En 2003, cuando firmamos el tripartito, pensábamos que iba a haber grandes transformaciones sociales tras desalojar a Pujol de la Generalitat”, recuerda. Sin embargo, quince años después el balance es muy distinto. Consideran que fue ERC el que capitalizó el Gobierno para su propio proyecto: “En 2003, solo había un 14% de independentistas en Catalunya y en 2010 el índice había aumentado a 43%”, una subida que achaca a las dos legislaturas de pactos de gobierno a tres.

La deriva del PSC en los últimos años ha pasado por todas las fases y se ha caracterizado por una continua tensión entre el ala más soberanista y la autonomista. La primera acabó manchándose del PSC tras varios episodios de enfrentamiento con el PSOE. Sin embargo, Marín cree que ese coqueteo con el derecho a decidir, que se produjo antes de la llegada de Miquel Iceta a la secretaría general, les ha pasado factura electoral.

Por eso, apuestan porque el PSC recupere la iniciativa y se lance a la conquista del cinturón rojo ante el avance de Ciudadanos, sellando “pactos programáticos” con otras fuerzas de izquierdas no nacionalistas como Asamblea Social de la Izquierda de Cataluña (ASEC/ASIC), Recortes Cero o  Izquierda en Positivo.  

Marín recuerda que Ciudadanos tenía 3 escaños en el año de la firma del primer tripartito y ahora basan la mayor parte de su discurso en la batalla contra el nacionalismo. Según su diagnóstico, durante los últimos años al PSC “le han salido dos hijos ilegítimos” a izquierda y derecha: Podemos, fruto de las malas políticas económicas del Gobierno de Zapatero, y Ciudadanos, que ha crecido a costa de fagocitar el voto contra el independentismo en Catalunya.

Si el adversario electoral son las derechas, en un contexto de polarización (nacionalismo catalán-constitucionalismo), los Rojos creen que ahora lo prioritario es hablar de las necesidades sociales de Catalunya y, por tanto, distanciarse de manera clara de cualquier fuerza independentista.

Marín, que también es miembro de Societat Civil Catalana, aboga por posicionarse sin complejos en el bloque constitucionalista con PP y Ciudadanos de manera coyuntural, al igual que la CUP y PDeCat integran la Asamblea Nacional Catalana siendo fuerzas opuestas. “No puedes decir que vas a hacer reformas en la Constitución sin hablar con el PP. Tienes que hacerlo te guste o no porque como político es tu obligación”, explica. Aboga por arrastrar a los ‘populares’ a una solución federalista. Si se prometen cambios, hay que ser capaces de conseguirlos en el Congreso para recuperar la credibilidad. Para él las negociaciones son un ejercicio de “coherencia con el discurso oficial”.