Susana Díaz se coloca en el centro del tablero político andaluz

  • El resto de candidatos fueron a rebufo de la socialista Susana Díaz
  • Debate bronco entre Marín de Ciudadanos y Moreno del PP

El debate celebrado este lunes por la noche en Canal Sur, en el que confrontaron las ideas los candidatos a la Presidencia de la Junta de Andalucía de los cuatro principales partidos, demostró una Susana Díaz que se ve ganadora y que se situó en el centro del tablero político con comodidad. El resto de candidatos, tanto Juanma Moreno del PP como Juan Marín, por la derecha, como Teresa Rodríguez de Adelante Andalucía, por la izquierda, fueron a rebufo de la socialista que supo mirar a ambos lados y hacer, a sus adversarios, el abrazo del oso en los temas que más le convenían.

Díaz demostró sus capacidades ante las cámaras y su perfecto conocimiento de la audiencia de la cadena autonómica, diciendo caramelos para el electorado de derechas y de izquierdas. Con el tema territorial, llegó a alardear de que ella habría aplicado el 155 a Catalunya antes de lo que lo hizo el Gobierno de Mariano Rajoy. En cuanto a la izquierda, supo desarrollar un discurso que priorizó lo social, repitiendo varias ocasiones como argumentos algunos logros de la última legislatura, que Rodríguez no supo contrarrestar con el énfasis necesario con datos.

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Respeto entre las izquierdas, que saben que quizás pronto sean compañeras de viaje, veremos en qué formato, ante un discurso cada vez más duro entre las dos derechas de PP y Ciudadanos. El candidato popular, lanzó dardos sin parar contra Juan Marín, del partido naranja, tachándole de cómplice del gobierno anterior de Díaz y autodenominándose como el partido del cambio ante la corrupción crónica del PSOE andaluz. El PP se definió así mismo como la cabeza del “movimiento del cambio de Andalucía”.

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Rodríguez suavizó, sorprendentemente, mucho el tono con Díaz, cuando nos tiene acostumbrados a duros reproches en el parlamento andaluz y en los actos de campaña. Esta última, situada como decimos en el centro del tablero político andaluz, vestía de verdiblanco, como diciendo: Andalucía soy yo. Rodríguez también tuvo que soportar las acusaciones de PP y Ciudadanos de negociar los presupuestos en la cárcel, por Iglesias, acusación que también desviaron a Díaz, la cual invitó a los dos partidos de la derecha a que, si no quieren que se negocien las cuentas de 2019 con los independentistas, se sienten a negociarlos y los apoyen ellos mismos.

PP y Ciudadanos se tiraron en más de una ocasión los trastos en la cabeza, la gran batalla de las derechas tiene su primer partido en Andalucía. El PP sacó a relucir en varias ocasiones que Ciudadanos había apoyado al PSOE más vinculado con la corrupción, mientras que Ciudadanos le recordaba que, precisamente, el partido de Moreno no puede dar lecciones en ese ámbito. A Díaz se le notaba nerviosa con este tema, con el único, a pesar de ello repetía en varias ocasiones que “ni una mancha” relacionada con su gobierno, haciendo ver que la corrupción en el socialismo andaluz es cosa del pasado. Pero los ERE son el presente. Rodríguez no quiso sacar las uñas contra Díaz en este aspecto. Podría haber sido más dura.

Ni en el aspecto social, en el que ambas han defendido el pacto presupuestario al que llegaron el Gobierno de Sánchez y Unidos Podemos. Cuando salía este tema, las derechas miraban hacia el noreste, a Catalunya. “Catalunya, Catalunya, Catalunya, hablen de Andalucía”, les reprochaba la candidata de Adelante Andalucía. Pero la disputa de este lunes tuvo un campo de juego que fue marcado por la socialista nada más comenzar, cuando aseguró que sus oponentes eran los candidatos del “bloqueo”. De alguna manera, durante todo el debate ya planeaba una duda y un horizonte, el postelectoral. Y la duda, quién apoyará a Díaz para evitar la ingobernabilidad ante un fraccionado Parlamento Andaluz sin mayorías absolutas. Nadie habló claro en este aspecto. Díaz sonreía.

“Nada”, escribió el candidato de Ciudadanos, Marín, en un folio en blanco que le enseñó a Moreno, del PP, refiriéndose a todo lo que han hecho los populares en Andalucía durante los últimos 40 años. Moreno, reiteraba que Ciudadanos era copartícipe del gobierno de Díaz. Ciudadanos le sacó a relucir que fueron los naranjas los que hicieron que Chaves y Griñán dijeran que no a sus escaños y dejaran de estar aforados. Díaz llegó a partirse de risa en una de las múltiples discusiones de las derechas. Marín llegó a ofrecerle un acuerdo de gobierno al PP, que se negó a ser el vicepresidente de Ciudadanos. Descolocado.

Por otra parte, tanto Díaz como Rodríguez apelaron al andalucismo, al 28 de febrero y al 4 de diciembre en varias ocasiones. Díaz, que remarcó que ese andalucismo tiene que ver con el sentimiento español, dejó lucir en varias ocasiones a su españolidad. Rodríguez no supo proponer en el debate territorial la visión federalista por la que apuesta la candidatura de las izquierdas. No supo, o no quiso, incluir esa visión como propuesta para el resto del Estado y quedó un poco descolocada durante estos minutos. Aún así, acertó cuando dijo que “el problema no es el catalán, es el problema andaluz”, en referencia a la desigualdad “que está partiendo España y Andalucía por la mitad”. “De las banderas no se come”, dijo Rodríguez. Mención especial a cuando acusó a la socialista de inaugurar en varias ocasiones un mismo hospital.