Muchas encuestas, pocos aciertos: 2014, el año en el que empezaron a fallar los sondeos

  • Incluso Tezanos ha reconocido errores en las predicciones electorales, una tendencia que comenzó en 2014, con la irrupción de Podemos en las europeas.
  • Tres investigadores de la Universidad de Sevilla han analizado las elecciones generales de 2015 y 2016 para intentar explicar por qué los nuevos partidos siguen escapando al radar de los sondeos.

En los últimos años, el número de encuestas se ha multiplicado. A mayor incertidumbre política, más sondeos. Pero si estos termómetros sociológicos sirven para averiguar estados de opinión, en los últimos años han comenzado a fallar. Tres investigadores de la Universidad de Sevilla han analizado 226 encuestas previas a las elecciones generales de 2015 y 2016 y han extraído algunas conclusiones que pueden ser útiles para el futuro. No se puede medir con los mismos parámetros a los partidos nuevos, como Vox, que a los ya conocidos y se recomienda publicar las encuestas con un “prospecto” al lado que ayude a comprender los resultados. Los sondeos son, más que nunca, una foto fija de un momento preciso, con una caducidad cada vez más corta. La cuestión es que no se lleve por delante la credibilidad de las instituciones.

La investigación, titulada At a time of insurgent parties, can societies believe in election Polls? The Spanish Experience, ha corrido a cargo de los investigadores José Ignacio Castillo Manzano, Lourdes López-Valpuesta y Rafael del Pozo Barajas, de la Universidad de Sevilla. Las conclusiones, extraídas del análisis de los datos cosechados entre el 6 de enero de 2015 y el 26 de junio de 2016, han sido publicadas en la Revista de Economía Aplicada. La acotación del periodo es importante. Se produce un año después de las elecciones europeas de 2014 en las que Podemos, un partido nuevo y sin apenas estructura, irrumpe con cinco eurodiputados. Desde entonces la volatilidad se ha disparado como reacción a una  crisis económica, política e institucional. Los expertos comenzaron su investigación usando una base de datos del diario El Mundo.

La primera lección a extraer, y que explica también las imprecisiones con respecto a Vox en Andalucía en 2018, es que los actuales instrumentos no sirven para detectar el aumento de los partidos nuevos. Pasó con Podemos, pasó con Ciudadanos y ahora pasa con Vox, aunque el motivo ya no sea la desafección económica y política, sino la cuestión identitaria ligada a la crisis territorial. En las encuestas que precedieron a las últimas dos generales, la media de error en las dos formaciones debutantes fue casi un 60% superior a la de los partidos tradicionales, según las conclusiones de los investigadores. Pero José Ignacio Castillo, catedrático de Economía Aplicada por la Universidad de Sevilla, avisa: “Ya hay una variación entre las dos elecciones. En la segunda ya dejan de ser partidos nuevos y los errores se reducen”, explica.

Tras cuatro años de actividad institucional, el ciudadano identifica hoy con más claridad a naranjas y morados. En el artículo, los investigadores avisan incluso de las variaciones en los posicionamientos a lo largo de este ciclo: mientras en 2014 Podemos nació con la intención de abarcar “todo el espectro político”, incluso superando la “vieja dialéctica entre izquierda y derecha” ahora es un partido netamente de izquierdas. Ciudadanos también ha cambiado, incluso, los estatutos. Comenzó siendo un partido socialdemócrata y ahora es liberal. En las elecciones andaluzas de 2018, el CIS se acercó a los resultados tanto de los naranjas como de Adelante Andalucía, aunque Vox solo fue detectado por la encuesta de GAD3 para ABC, publicada al cierre de las urnas. Otra vez, una nueva formación escapó al radar demoscópico. En este caso, fue creado en 2013. “No puedes medir a un partido como el PSOE con uno como Vox porque no son productos homogéneos”, remarca Castillo.

Aún así, analizando los datos de 2015 y 2016, los investigadores argumentan que en contextos de tanta volatilidad los nuevos partidos son “insensibles” a las estrategias clásicas para aumentar la fiabilidad, como el tamaño de la muestra, el método de muestreo, la experiencia de la empresa encuestadora, o la periodicidad.

El pasado jueves, Narciso Michavila, presidente de GAD3, expuso la importancia de acercarse al máximo a la hora en la que los ciudadanos toman la decisión. Ese fue el argumento que pudo hacer que esta consultora acertara al predecir una irrupción fuerte de Vox, aunque le dio de ocho a diez escaños y acabó sacando 12.GAD3 consiguió el trofeo de ser la única en acertar dentro del aluvión de sondeos que no percibieron a Vox.

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El artículo de los investigadores también concluye que en las encuestas electorales presentan “un claro comportamiento de aversión al riesgo” es decir, que no quieren que sus predicciones varíen mucho de las de otras encuestas: “La culpa de la reputación se puede evitar si todos los demás encuestadores también fallan”.

El “círculo vicioso” de los medios

El profesor Castillo confirma la encuestitis en la que viven los españoles. Durante los últimos años, la mezcla de la desafección y la multiplicación de partidos a los que votar ha desembocado en cierta inestabilidad política, con la primera investidura fallida en 2016. Los ciudadanos quieren certezas y los medios (y las consultorías) están dispuestas a acercárselas sirviéndoles encuestas: “Las empresas hacen sondeos y los medios de comunicación los convierten en titular y se les otorga mucha veracidad”, explica el experto. Pero cuando el mercado se satura de encuestas que fallan puede haber desgaste y crisis de credibilidad, aspectos que hay que cuidar especialmente en el caso de organismos públicos como el CIS.

En sus conclusiones, el artículo advierte de que “los medios ven una buena oportunidad de negocio” en las encuestas.Hay que buscar nuevas vías para ser capaz de acertar con la actual volatilidad, pero el experto también recomienda “humildad” a los directores de las empresas de sondeos: “Lo mejor sería publicar un prospecto con la encuesta con las limitaciones del producto, aclarando cuándo se hizo la encuesta, el tamaño de la muestra y cómo puede decantar estas características la encuesta”, ejemplifica de forma pedagógica. Estos datos pueden también influir en los resultados. Durante toda la semana, los medios estarán hablando de Catalunya con el Consejo de Ministros del día 21 en Barcelona como telón de fondo. Esto influirá en algunos ciudadanos a los que se les pregunte en un sondeo durante estos días. El experto recuerda: “El voto ha pasado de ser racional a ser pasional. Eso es mucho más difícil de predecir”.

La importancia de las campañas

Más allá de la esperada polémica entre Tezanos y Michavila, en el debate ‘Andalucía en la encrucijada. Encuestas en tiempos de cambio’, organizada por el Colegio Profesional Politólogos y Sociólogos en el Círculo de Bellas Artes el pasado jueves, algunos expertos se atrevieron a dar su diagnóstico. Incluso, el propio presidente del CIS reconoció errores de predicción y propuso una comisión de expertos para estudiar un cambio de metodología.

José Ramón Lorente, presidente de Celeste-Tel, avisó de que “las andaluzas se han convertido en unas elecciones adelantadas”, en referencia a que se votó en clave nacional en una convocatoria autonómica. Mientras el electorado de izquierdas se quedó en casa, el de derechas se movilizó, aunque el PP cayera: sus votos fueron a parar a Ciudadanos y Vox, según este experto, muchos son “aznaristas” que en 2015 no quisieron votar a Rajoy. Lorente calculaba una expectativa de dos millones de votos para Vox en las generales, una subida que confirmaron este lunes nuevos sondeos.

“La gran ventaja de Vox ha sido que ha vinculado su imagen a un único eje: la cuestión de España“, coincidió José Miguel Elías, director de Investigación y Análisis de Sigma Dos. El electorado de PSOE y Adelante Andalucía podría haber castigado a sus partidos con la abstención, ya que la cuestión territorial podría haber difuminado “el contraste ideológico”.

Elías también coincidió con el resto de expertos en la creciente influencia de las campañas electorales, con un voto más infiel al que seducir. “Los últimos días se han producido movimientos fuertes de los votantes”, afirmó en referencia a Vox, a quien los primeros sondeos de la campaña apenas daban como mucho un escaño.

Por su parte, Juan Montables, catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Granada e Investigador del CADPEA,lanzó una hipótesis sobre por qué el partido de Santiago Abascal ha crecido a ritmo vertiginoso durante los últimos días de contienda política: “La actuación de terceros partidos le ha dado un empuje”, decía en referencia a la insistencia de la socialista Susana Díaz en saber si Ciudadanos y PP pactarían con Vox. También aprovechó para recordar las funciones principales de las elecciones: legitimar el proceso democrático, la participación ciudadana y la gobernabilidad de las instituciones.