Barcelona, ciudad de contrastes durante la celebración del Consejo de Ministros

  • 11 detenidos en lo que va de jornada con los CDR como protagonistas de la protesta
  • "Mientras unos montaban barricadas, otros las desmontaban"

Hoy, 21 de diciembre de 2018, en Barcelona, mientras se celebraba el Consejo de Ministros en la Llotja de Mar, miles de manifestantes rodeaban el perímetro de seguridad en señal de protesta por la presencia del Gobierno del Estado en Barcelona. Para muchas personas, la presencia de Pedro Sánchez ha sido “una provocación”. Por el contrario, en los barrios colindantes, la vida proseguía con normalidad, los comercios seguían con sus bandas sonoras de jingles y los turistas abarrotaban el McDonalds del carrer Pelayo como de costumbre. El objetivo era que la protesta desbordara la ciudad, no se ha cumplido, a pesar de las numerosas y concurridas protestas en distintas partes de la ciudad y de Cataluña.

Los accesos a la Avenida Colón estaban totalmente bloqueados. En Via Laietana, hacia las 9:30 horas, el cordón policial de los Mossos d’Esquadra en Plaça Urquinaona se rompía para dejar pasar a la personas concentradas hasta casi la Avenida. La mayoría de personas eran muy jóvenes, algunos no debían ni llegar a los 20 años. En ambiente festivo y con cánticos como: “Llibertat presos polítics” o “1 de octubre, ni oblit ni perdó” se emplazaban frente al cordón policial. A medida que pasaban los minutos, gente mayor de edad acompañaba a la chavalería. Ya para las 10:30, Via Laietana era una concentración que ocupaba toda la avenida.

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Antidisturbios detienen a un manifestante. / Clara Asín

Muchas de las personas se habían pedido fiesta en el trabajo, otras comentaban que habían tardado en llegar por los cortes que se habían ocasionado por la mañana en diferentes carreteras de Catalunya en señal de protesta. El ambiente en Avenida Paralelo, justo a tocar las Ramblas, era totalmente diferente. Miembros de CDRs y manifestantes encapuchados sin identificar, algunos seguramente infiltrados, intentaban romper el cordón policial para llegar a la Llotja de Mar. Las piedras volaban y el “toma y daca” entre manifestantes y mossos era como una película de acción que traía locos a los periodistas, muchos preocupados por si les caía o un adoquín de algún encapuchado o una bala de foam de un mosso.

Varias cargas, detenidos, y mucha gente pidiendo a los encapuchados que dejaran de tirar piedras, objetos y pintura. El objetivo era “desbordarlos”, desbordar el perímetro de seguridad, desbordar las calles. En el Twitter de CDR Catalunya decían: “No hay nada que negociar con un Estado que nos quiere sometidas. Un estado que a golpe de porra nos quiere hacer callar. No hemos llegado hasta aquí para hacer políticas colonizadoras”. Tras esto, desconvocaba las columnas que se estaban movilizando alrededor de la Llotja de Mar para hacer un llamamiento a la manifestación de las 6 de la tarde en Jardinets de Gràcia, convocada por ANC, Òmnium, SEPC, Arran, Unis x la República, Intersindical CSC, La Forja, Jovent Republicà o la CUP.

Acababa el Consejo de Ministros. Antes, Ada Colau anunciaba que había tenido un encuentro con Sánchez y que los ayuntamientos conseguirían mayores competencias para regular el precio de los alquileres. Y en el bar la Vendimia de carrer la Mercè, 46, algunos tertulianos hacían política de bar. “A que no tienes cojones a salir allí fuera y gritar Viva España”, decía un señor catalán, originario de Málaga, que estaba un poco caliente ante tanto fulgor reivindicativo.

Allí fuera, Roser Reche se manifestaba con un cancionero en la mano. “Estoy pidiendo la independencia de Cataluña, no soy emigrante, y si vienen aquí, quien sea, quiero que aprendan mi cultura, mi lengua y estoy aquí por mi patria”, decía. Joan Conesa, otro de los manifestantes decía que él estaba allí por motivos políticos, puramente políticos: “En Cataluña estamos viviendo una represión muy grande por parte del Estado español. No nos podemos olvidar que el señor Pedro Sánchez firmó el 155 y vinieron a pegarnos, a acojonarnos. Han venido a provocar y no seremos violentos. Ha habido manifestaciones en las que no se ha tirado ni un papel al suelo, iremos a cara descubierta. Los catalanes no hemos sido nunca violentos, que nos dejen vivir tranquilos, porque si Cataluña se va de España, se morirán de hambre”.

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Mucho humor en las manifestaciones catalanas. / Clara Asín

El contraste seguía en las calles colindantes donde se veía muchísima gente con banderas, en ambiente distendido, charlando en corrillos, tomando alguna cerveza. Hasta ahora, 11 personas han sido detenidas y ya se contabilizan 32 heridos. Hacia las 2 de la tarde, justo cuando Las Ramblas estaba casi desalojada, en Via Laietana los mossos comenzaban a disparar balas de foam contra la multitud.

Para vigilar las actuaciones policiales, durante todo el día estará activo el dispositivo Som Defensores, compuesto por observadores de Derechos Humanos, que ya han advertido de irregularidades durante las cargas, donde han detectado golpes de porra a la altura de la cabeza y agresiones a personas que estaban en el suelo o totalmente indefensas. En la Estación de Francia, se celebraba un Consell Popular de Ministres paralelo organizado por Omnium Cultural, donde han participado diversas entidades de corte social, como SOS Racismo o Caladona, una jornada totalmente festiva en la que no se han producido incidentes, han habido actuaciones musicales, y una asistencia multitudinaria bajo el paraguas de las letras: “Freedom y Peace”.

Las movilizaciones seguirán por la tarde en una ciudad donde la indignación por las cargas policiales del 1 de octubre, el papel del Gobierno español y la aplicación del 155 son las consignas  más repetidas. Y por seguir con los contrastes, mientras algunas personas con la cara tapada montaban barricadas, otras las desmontaban.