Los partidos, en modo precampaña, en una sesión clave para el Gobierno

  • Este miércoles se sabrá si la votación de las enmiendas a la totalidad arroja como gran perdedor a Pedro Sánchez.

El debate de este martes en el Congreso sobre los Presupuestos Generales del Estado tuvo una clara ganadora: la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Paradójicamente, este miércoles se sabrá si la votación de las enmiendas a la totalidad arroja como gran perdedor a Pedro Sánchez, cuya legislatura se acorta si no logra que las cuentas pasen este primer trámite. Con discursos con aroma a pesimismo en el PSOE, la sesión en la Cámara Baja ha servido para que los partidos destapen sus primeras cartas ante un posible adelanto electoral.

Hasta que no pase la votación, el Gobierno no quiere hablar públicamente de comicios generales, después de que durante las últimas horas se haya especulado con un adelanto electoral en abril. Si ERC y PDeCat apoyan las enmiendas a la totalidad, la legislatura se complica y el presidente del Gobierno barajará fechas. Montero ha lanzado en su discurso algunos mensajes que permiten prever en qué posición se colocará el PSOE en la casilla de salida: quiere marcar la diferencia con el PP, visibilizará su distancia con los partidos independentistas, dibujará a unas derechas inmersas en “una deriva peligrosa” y llevará las promesas de los PGE como carta de presentación.

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También ha habido un mensaje potente a la izquierda. Si hace cuatro años Podemos y PSOE eran irreconciliables, este martes tanto la ministra de Hacienda como la portavoz del grupo socialista, Adriana Lastra, han destacado la negociación “exigente” con Podemos y han visibilizado que ambos partidos han trabajado “juntos y bien”. Si los pronósticos se cumplen, todo parece indicar que están condenados a entenderse si quieren gobernar en el futuro.

Distancia con los partidos independentistas

La polémica creada por la figura del “relator”, manifestación del domingo incluida, da buena cuenta del precio que está pagando el Gobierno practicando una política del diálogo en Catalunya que, además, no le ha servido para aprobar cómodamente las cuentas. Con barones socialistas como el aragonés Javier Lambán o el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, criticando abiertamente la estrategia del presidente en Catalunya y con las elecciones autonómicas y municipales a la vuelta de la esquina, el PSOE aprovechará el desacuerdo.

El rechazo de los partidos independentistas se usará como ‘prueba’ de que nunca existió el “pacto oculto” con ERC y PDeCAT del que las derechas les han acusado tras conseguir configurar una mayoría para sacar adelante la moción de censura. En la negociación de los presupuestos se han dejado claras las líneas rojas del PSOE: la autodeterminación y cualquier intervención en el juicio del Procés.

Los socialistas intentarán visibilizar que si el diálogo se ha roto ha sido por culpa de los independentistas, que sitúan sus peticiones en el campo de las “ensoñaciones”. Él PSOE quiere representar al partido de la “España moderada”.

Una oposición “destructiva”

Si al principio de legislatura el PSOE competía por la hegemonía de la izquierda con Podemos, hoy prefiere batallar con PP y Ciudadanos, a quienes acusan de usar la “confrontación” para ganar votos. Montero no ha escatimado en adjetivos para describir su oposición: “dañina”, “destructiva para el país” y a la que “arrastra” Vox.

Pero más allá de dibujar un actual PP ‘aznarizado’, el PSOE también agita el recuerdo de Rajoy, que salió de Moncloa por una sentencia relacionada con la corrupción, la Gürtel. Casado puso a la ministra en bandeja uno de los comentarios más aplaudidos por los socialistas cuando aseguró que el milagro económico español de Aznar y de Rajoy “se estudia en todo el mundo”. “¿Sabe dónde está el milagro económico del PP? En la cárcel”, respondía Montero en referencia a Rodrigo Rato.

Rivera vuelve al ataque contra el bipartidismo

La primera sesión del debate coincidió con el inicio del juicio del Procés, una circunstancia que el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, aprovechó para ahondar en la relación del Gobierno con los partidos independentistas: “Usted es un chollo”, llegó a decir al presidente. Aunque el juicio ha comenzado este martes, Albert Rivera hizo incluso, una promesa electoral: “No concederemos indultos si hay condena a los independentistas”. El líder de los naranjas está ya en precampaña.

Con el PP dejando el centro-derecha libre, Ciudadanos ha marcado distancias también con el PP: “Sánchez hablando de Franco y Casado del aborto, ¿pueden volver al siglo XXI?”, ha preguntado a las dos cabezas del bipartidismo a quienes ha tildado de “cansinos”. El domingo se produjo la foto que Albert Rivera quiso evitar en Andalucía. Sobre el escenario de Colón posaron Ciudadanos, PP y Vox, pero más allá de Catalunya el líder naranja marca distancias.

Rivera recupera así el tono electoral. El líder que confesó en un tuit que solo ve “españoles”, este martes aseguró el eje izquierda-derecha está “antiguo”. Frente a eso, apeló a una “tercera España”, formada por “los que quieren ir a votar para resolver definitivamente a las trincheras de este país”.

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Este miércoles se decidirá si, finalmente, todas las españas son convocadas a las urnas antes de fin de año.