La estrategia del PSOE pasa por obviar a Pablo Casado y asustar: “¡Que viene la derecha!”

  • En la estrategia del PSOE se contempla dar todo el protagonismo posible a Vox, mientras se lo niegan al PP y a su líder, Pablo Casado
  • Con esa estrategia tienen que ver varias de las iniciativas que está impulsando desde el gobierno Pedro Sánchez: el anuncio de la exhumación del dictador Francisco Franco

El PSOE y su líder, Pedro Sánchez tienen muy claras sus líneas maestras de campaña electoral. Más allá de la oferta programática con que están elaborando su programa electoral y de la composición de las candidaturas (que ya han supuesto desencuentros en las federaciones andaluza y aragonesa, por la imposición desde los cuarteles generales de Ferraz de candidatos que no habían sido los elegidos por los militantes) su estrategia y su día a día en la precampaña y campaña electoral se basa, según han asegurado fuentes de la dirección socialista a cuartopoder.es, en avivar el debate derecha versus izquierda. Además lo hace “dando una especial relevancia a la derecha que nos viene, que no es cualquier cosa…”, según señala una de las fuentes consultadas, refiriéndose a la posible triple alianza entre PP, Ciudadanos y Vox.

“La ultraderecha (se refiere a VOX) viene pisando fuerte y ha conseguido extremar las posturas de otros partidos que están en ese espectro ideológico –asegura uno de los dirigentes socialistas consultados por este diario– y así el PP ha vuelto a acusarnos de romper España, de asociarnos con independentistas, con comunistas, con todo aquello que ellos consideran que es maligno y destructivo…”. Sin embargo, lo más preocupante no son sus discursos, apuntan estas mismas fuentes, sino sus políticas y sus propuestas, que han variado en su intento por evitar que sus votantes se decanten por Vox en las próximas elecciones.

“Esa involución de la derecha –comenta un líder autonómico del PSOE– da realmente miedo”. Y eso es lo que están tratando de transmitir desde el PSOE a sus potenciales votantes: el miedo a la derecha que viene, condicionada por una derecha ultra de Vox. El PSOE trabaja en sus mensajes con el miedo al regreso de una derecha nostálgica, que será motivo suficiente para que todo aquel que no simpatice con esa derecha y, en especial con los planteamientos de Vox, vote, con más o menos entusiasmo, pero acabe votando al PSOE, al que tratan de lograr que sea la única opción de voto útil para frenar a involucionistas y nostálgicos.

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Con esa estrategia tienen que ver varias de las iniciativas que está impulsando desde el gobierno Pedro Sánchez: el anuncio de la exhumación del dictador Francisco Franco, para el próximo 10 de junio (fecha en la que el actual gobierno podría estar en funciones o no estar ya, pero que, en todo caso, no tiene porqué ser la definitiva una vez más), también buena parte de sus decretos sociales, que recogen medidas ya anunciadas, pero que no se han aprobado y que enfrentan a populares y a socialistas en el Parlamento.

La intención es que tanto PP como C´s se “retraten” ante los decretos, mientras Vox sigue planteando discursos muy difíciles de asumir para ambos partidos.

En la estrategia del PSOE se contempla dar todo el protagonismo posible a Vox, mientras se lo niegan al PP y a su líder, Pablo Casado. Por ese motivo, entre otros, el PSOE y su comité de campaña (al que Sánchez atribuye cualquier decisión que tenga que ver con su participación o no en debates) no quiere un debate cara a cara con Casado, sino varios debates con todos los candidatos de los partidos, en los que se vea claramente ante el electorado “el compacto bloque de derechas formado por C’s, PP y Vox”. Entre tanto, Casado trata de convencer a aquellos de sus antiguos votantes que piensan pasarse a Vox, que su voto puede acabar siendo inútil en el objetivo final: sacar a Sánchez de la Moncloa.

El PSOE también apunta sus dardos hacia C’s y le acusa de apuntarse a un cordón sanitario contra los socialistas, mientras se abraza a la ultraderecha, Vox; le recuerda que en Europa sí hay cordones sanitarios, pero los aplican a la extrema derecha y le afea sus últimos “fichajes” a políticos que proceden de otros partidos (de PP y de PSOE, indistintamente).

Decía el cineasta Billy Wilder que hay “personas que solo guiñan el ojo para apuntar mejor” y, en esta campaña, la labor de Sánchez pasa por apuntar a C’s y a Vox, para tratar de disparar contra el PP y su hegemonía en la derecha. Por eso, Pablo Casado va a ser el gran ausente, obviado sistemáticamente en el discurso del PSOE.