Adriana Lastra: “Prefiero pactar con la izquierda que con la derecha”

  • A pocas horas de que comience la campaña, entrevistamos a la vicesecretaria general del PSOE.

Quedan pocas horas para que comience la campaña electoral cuando Adriana Lastra (Ribadesella, Asturias, 1979) recibe a este medio en su despacho de Ferraz. Después tendrá otra entrevista y una rueda de prensa para comentar el último CIS. La joven que en 1997 se afilió a las Juventudes Socialistas de Ribadesella hoy es la vicesecretaria general de su partido a nivel estatal. Esta campaña sale a ganar: "Hay que movilizar a nuestros votantes, pero también a gente que ahora se encuentra huérfana de referentes".

La portavoz parlamentaria tiene claros los suyos dentro del partido. Cita a los históricos Indalecio Prieto y Ramón Rubial, pero también tiene palabras para la Ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo: “Para mí representa el socialismo humanista".

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Si hay un activismo al que Lastra le ha dedicado tiempo durante los últimos meses, ese es el feminismo: "Lo que no tengo es el síndrome de la abeja reina", responde cuando se le pregunta si ha sufrido en su carrera política el machismo que denunció el 8M. Se le ocurren una retahíla de situaciones: "Que te quiten la palabra en las reuniones", "que te interrumpan constantemente", "a mí siempre me vinculan, no a mi capacidad política, sino a mi lealtad a mi secretario general", explica recordando algunas de las descripciones que le dedica la prensa. Pero enmarca estas situaciones en una estructura que la trasciende: "Es una realidad que sufrimos todas. Se afronta con constancia, trabajo y denuncia".

Cuartopoder.es charla con Lastra dos días antes de que comience la contienda electoral que hará que recorra cientos de kilómetros por toda España. 

Estamos a unas horas de que comience la campaña. Le pido una primera valoración de unas palabras de Casado: “Sánchez prefiere las manos manchadas de sangre que las manos pintadas de blanco”.

Una vez más, es la teatralización de Pablo Casado. Creo que le están dando tan mal sus propias encuestas internas que lo que intenta es sacar la cabeza. Coincide que presentaba su programa electoral, como no hay nada en él que pueda ser atractivo para los ciudadanos, recurre al insulto y a la calumnia constante contra el presidente del Gobierno y contra el PSOE. Es lo que lleva haciendo desde que fue elegido líder del PP. Lo que más me preocupa de esto es la deriva de una formación que fue un partido de Estado y ahora es una caricatura de sí mismo. El PP será muchas cosas ahora mismo, pero desde luego no es ese gran partido que representaba al centro-derecha o la derecha moderada de este país. En esa pugna por los votos de la extrema derecha cada vez está más en el extremo y todas las intervenciones así lo demuestran.

Me preocupa una segunda cosa: el odio que está generando en la ciudadanía con ese tipo de declaraciones. Tengo la obligación de decir que las declaraciones son falsas, aunque todo el mundo lo sabe. Tenemos que repetir constantemente que somos un partido que tiene muchos muertos durante 140 años. También en los últimos 40 años por luchar contra el terrorismo. Lo que está generando con este tipo de declaraciones es una polarización muy preocupante y un odio en la ciudadanía que yo hacía mucho tiempo que no veía en este país.

Su principal idea de campaña es llamar a la movilización del voto, con el recuerdo del 2D andaluz. Han pasado ya cinco meses y ha habido tiempo de reflexionar más pausadamente, especialmente, para no cometer los mismos errores, ¿cuál es su diagnóstico?

"Me preocupa el odio que genera Casado en la ciudadanía con sus declaraciones"

Hubo una desmovilización de nuestro electorado. Por eso estamos apelando tanto a la movilización. Estamos viendo que todas las encuestas de manera unánime dicen que el PSOE puede ganar las elecciones, pero las encuestas son eso, encuestas. Una cosa es tener más voto y otra más escaños. Lo que está claro es que si la derecha suma, la derecha gobierna. Es lo que pasó en Andalucía. Nuestra obligación como partido, pero también como sociedad, es impedir que la ultraderecha llegue al Gobierno sea de la manera que sea.

Creo que en Andalucía hubo una baja movilización de nuestro electorado que se dejó influenciar por esas encuestas que decían que estaba todo hecho. En política nunca está todo hecho. Hasta el último minuto hay que apelar a la conciencia ciudadana. De estas elecciones depende la España que queremos, inclusiva, que refleje la diversidad, la pluralidad, el respeto diferente.

–Hablando de Andalucía y de esas derechas, quiero leerle un pronóstico que hizo Susana Díaz sobre Ciudadanos en un mitin: “Van a tener que apoyarte, te lo digo por experiencia”, decía dirigiéndose a Sánchez. Viendo las últimas tendencias, donde parece que el bloque de derechas no llega a sumar para la mayoría absoluta, ¿usted cree que ese famoso cordón sanitario que les ha puesto Ciudadanos se puede caer a partir del 28A?

Creo que Ciudadanos no es solo Albert Rivera, pero ha sido muy claro en esta precampaña. Con el PSOE no quieren nada. No es que no quieran nada con Pedro Sánchez, es que tampoco lo quisieron con Susana Díaz ni con ningún líder territorial ni municipal. Su estrategia es muy clara: vienen a ocupar el lugar de la derecha tradicional, el lugar del PP. Por tanto, si llegan a acuerdos con el PSOE, donde sea, ya sea a nivel autonómico, local o en las generales ya no pueden ocupar ese espacio. De ahí viene esa obsesión de Rivera con el PSOE. Susana por experiencia debería saber que ya han tomado una decisión y es no apoyar al PSOE y abrazarse a la ultraderecha y al PP.

Cuando el 28N los ciudadanos depositen la papeleta del PSOE en la urna, ¿deben tener en cuenta que su voto puede ir con la misma probabilidad a un gobierno con Ciudadanos que a uno formado con Podemos?

No, siempre he reconocido que en estos 10 meses de avances sociales hemos contado casi siempre con el apoyo de Unidos Podemos, que ha sido un socio leal. Evidentemente, a futuro prefiero pactar con la izquierda que con la derecha. En todo caso, lo importante es que al día siguiente de las elecciones si no tenemos una mayoría suficiente para gobernar en solitario, que es a lo que aspiramos, pongamos nuestro programa electoral encima de la mesa, que es al final el contrato con el que nos presentamos ante la ciudadanía. Las distintas fuerzas políticas tendrán que decidir si lo apoyan o no.

Hablando de esas mayorías, ¿les preocupa el descenso de Podemos?

Cada vez que pasa algo en este país siempre perjudica al PSOE. Cuando nació Podemos, la gente decía que perjudicaba al PSOE, ahora que está a la baja, también. Éste es un gran partido. Para ganar las elecciones dependemos de nosotros mismos. Tenemos que movilizar a toda la gente que se considere progresista y que quiera que nuestra democracia vaya avanzando en derechos y libertades. Hay que movilizar al PSOE, a nuestros votantes, pero también a otra gente que ahora mismo se encuentre huérfana de referentes.

Otro de los debates de estas elecciones es la cuestión sobre si se debe negociar o no con los partidos nacionalistas. Durante 40 años, todos los partidos de gobierno han negociado con fuerzas nacionalistas. Hoy, en 2019, ¿se puede prescindir de ellos para liderar España?

Hay fuerzas políticas que se presentan a las elecciones, que sacan resultado y que además tienen una larga tradición de pacto y de acuerdo. Nuestra democracia la construimos entre dos partidos [actuales]. El PSOE, que es el partido que más ha gobernado, pero también el PP. Además, PNV o CiU han sido una parte fundamental del crecimiento y consolidación de la democracia.

Lo que tiene que decir el independentismo catalán es qué va a hacer a futuro. La decisión que tiene que tomar es abandonar la vía unilateral e intentar representar a la mayoría social de Cataluña y no a una minoría que intenta imponer una vía unilateral de independencia.

La cuestión no es tanto qué queremos hacer los partidos estatales, que lo tenemos claro. En el caso del PSOE, gobernar en solitario a poder ser con una mayoría suficiente para no tener que depender de geometría variable. Ellos tienen que decidir qué quieren ser y qué quieren hacer a futuro: si quieren volver a ser partidos que ayuden a fortalecer nuestra democracia y a conseguir derechos sociales o si lo que pretenden es romper nuestra Constitución, vulnerar el estatuto de autonomía de Catalunya y fracturar la sociedad catalana. Es eso de lo que estamos hablando.

La vicepresidenta del PSOE, Adriana Lastra
La vicepresidenta del PSOE, Adriana Lastra, en Ferraz. / María Artigas

Sánchez ha recuperado el “no es no”, una frase muy simbólica, pero esta vez aplicada a Catalunya, ¿por qué?

Hay que decirle a la sociedad catalana que con nosotros en el gobierno no se va a dar esto. Lo que es paradójico es que la derecha acuse al PSOE de querer romper España. Las únicas veces que España ha tenido un desafío soberanista encima de la mesa ha sido con el PP en el gobierno. Primero, el plan Ibarretxe en los gobiernos de Aznar . Tuvo que venir un presidente socialista, Rodríguez Zapatero, a solucionar el conflicto. Ahora se ha producido la declaración unilateral de independencia con Rajoy en el gobierno. Será un presidente socialista el que resuelva la crisis territorial en el país. Por eso estamos diciendo que con el PSOE en el gobierno no habrá nada de esto.

Ahora que la etiqueta “constitucionalista” es objeto de reproche electoral, ¿Vox para ustedes es constitucionalista?

Hay mucha gente que habla de la Constitución y no se la ha leído. Ayer escuchaba a Vox, por ejemplo, hablar de acabar con las comunidades autónomas. Si quieres hacer eso, lo primero que tienes que hacer es acabar con el título VIII de la Constitución.

A mí no me gusta achacar a nadie que no sea constitucionalista. Yo defiendo que lo son todos aquellos que se presentan a las elecciones bajo nuestro régimen electoral y que además tienen que cumplir con la Constitución porque así lo prometemos y juramos cuando accedemos a un cargo. Nuestra Constitución es generosa. Es fruto del pacto del 78, para el que se sentaron personas antagónicas políticamente que no tenían nada que ver. Por un lado, aquellos que durante 40 años ostentaron el poder de manera autoritaria, los herederos del franquismo, y por otro los partidos perseguidos, que habíamos sufrido el exilio y la cárcel. Se sentaron todos alrededor de una mesa para darle a España la mejor Constitución de su historia, que ha permitido 40 años de desarrollo y progreso.

"Las únicas veces que España ha tenido un desafío soberanista encima de la mesa ha sido con el PP"

En nuestra Carta Magna puede reflejarse todo el mundo. No es ni de izquierdas ni derechas. Entramos todos, luego serán los gobiernos los que decidan qué políticas se desarrollan. A mí no me gusta excluir a nadie de nuestra Constitución. En el 78 los padres fundadores no lo hicieron y yo no lo voy a hacer. ¿Vox es un peligro para la democracia? Sí, es un peligro para la democracia tal y como la entendemos porque viene a revertir derechos y libertades. Viene incluso a modificar la Constitución, no para hacerla más plural, más abierta y más integradora sino para lo contrario. Viene a cercenar el título octavo de la Constitución. Hablan de una España excluyente donde no entramos todas y todos. Viene hablándonos de una España en la que yo no me reconozco y como yo, la mitad del país.

¿Sentar a Vox, que es una fuerza extraparlamentaria, en la misma mesa para un debate electoral con partidos como PSOE o PP es legitimarlo?

Aún no hemos hecho público qué es lo que vamos a hacer con respecto a los debates del Gobierno. Se hará público en los siguientes días, así que me va a permitir que no responda.

Entiendo que es una pregunta que al menos se han hecho dentro del partido.

Es una pregunta que nos hemos planteado. Hay muchos pros y muchos contras. En el sentido de que es una fuerza política que va a entrar en el Congreso de los Diputados y que está arrastrando a las otras dos derechas a posiciones ideológicas extremas. El partido socialista no se plantea llevar a Vox a un debate, son los medios de comunicación los que están planteando de manera insistente el que Vox tiene que estar. En todo caso, nosotros haremos pública la decisión en las próximas horas.

¿Ustedes cuando plantearon la exhumación de Franco pensaban que la familia sería más generosa con la democracia española? ¿que sería más fácil el proceso?

"Lo primero que tiene que hacer la familia Franco es devolver todo lo que robó"

No conozco la generosidad de la familia Franco. Creo que nadie en este país la conoce. Lo primero que tenía que hacer es devolver todo lo que robó. Siempre fuimos conscientes de que no solo la familia franco, sino también la fundación fascista Francisco Franco y todo el entramado que hay alrededor se iban a oponer e iban a usar todos los recursos legales, judiciales y demás para intentar evitar lo que tiene que ser algo inevitable, que un dictador fascista y genocida deje de tener un mausoleo en un país democrático como España.

– Hablemos de lo que no se ha podido hacer pero harán, ¿la victoria del PSOE es garantía de que se derogará la reforma laboral?

Estamos hablando de hacer un nuevo Estatuto de los trabajadores y derogar lo más lesivo de la reforma laboral. Ese es el compromiso del PSOE de siempre. Lo hemos llevado en el programa electoral de 2015, en el de 2016 y también en estas elecciones. 

¿Qué harán con el artículo 135 de la Constitución?

Lo que ha dicho el presidente ya en las anteriores elecciones: modificarlo.

¿En 10 meses de gobierno se puede acabar con una estructura que parece tan arraigada en el Estado como la de las cloacas? Vemos que cada día se publica un capítulo nuevo…

"Lo que me sorprende de las cloacas es que no causara antes este revuelo mediático"

Se está publicando todo por capítulos, pero son cosas de hace años. Primero, no es la policía patriótica, sino la policía política del PP, que estaba a su servicio en el Gobierno. Eran una serie de policías corruptos al servicio de unos políticos corruptos. Hay que enmarcarlo porque a veces se generaliza. Tenemos grandes cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que trabajan al servicio de toda la ciudadanía, de nuestros derechos y libertades y, por tanto, de nuestra democracia.

Por cierto, una de las cosas que hizo nuestro secretario general y ahora presidente fue solicitar en 2016 la creación de una comisión de investigación en el Congreso para esto. Sacamos adelante no solo la comisión, sino también las conclusiones en las que hacíamos responsable político al PP, en este caso, a Fernández Díaz y a los cargos políticos del Ministerio del Interior. Los acusábamos de espionaje político a los adversarios. Por tanto, a mí lo que me sorprende es que no causara antes este revuelo mediático. Esto no es algo nuevo, ya había sucedido. ¿Es una vergüenza? sí, ¿es un escándalo? por supuesto. ¿Exigimos responsabilidades políticas? sí, por eso también era necesario hacer la moción de censura.  Lo que hizo este Gobierno fue acabar con esa policía política al servicio del PP y de las cloaclas.

Por último, ¿puede hacerme una valoración de la imputación de Pozas?

–  Es algo que sucedió antes de que formara parte del Gobierno. En el momento de que se tiene constancia de que esto es así, el propio Alberto Pozas presenta su dimisión para desvincular a este gobierno de su actividad como periodista. Somos un Ejecutivo limpio, honrado, decente, que lucha entre otras cosas contra las cloacas y todo lo que tenga que ver con atacar a nuestra democracia.