29-A: la compleja gestión del triunfo del PSOE

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El 28 de abril tocaba celebrar el triunfo. El PSOE ganó este domingo de manera clara las elecciones con 123 diputados, doblando a un PP hundido y obteniendo la mayoría absoluta en el Senado. Pero este lunes, los socialistas tienen que echar cuentas y trazar las estrategias para formar gobierno con los números encima de la mesa. Ningún partido ha logrado la mayoría absoluta y, por tanto, habrá que negociar y pactar la investidura que se votará en un Congreso más fraccionado. La gestión del triunfo también es compleja si se aspira a la estabilidad.Por el momento, Carmen Calvo ya ha dicho esta mañana en Cadena Ser que intentarán gobernar en solitario

Pasados los primeros momentos de euforia, este lunes la Ejecutiva del PSOE se reunirá en Ferraz para analizar los datos. Parten desde una buena posición. Los socialistas tienen mayoría en el Congreso y las tres derechas se han conformado con sumar 147 diputados en total, muy lejos de la mayoría absoluta. Ahora, los de Sánchez pueden elegir entre tantear a Ciudadanos o iniciar una negociación más compleja que implique a Unidas Podemos, PNV, PRC, Compromís,Coalición Canaria y a los independentistas catalanes. En cualquier caso, la nueva legislatura requerirá llegar a acuerdos entre formaciones diferentes.

Unidas Podemos ya ha manifestado su intención de entrar en el nuevo gobierno, pero este lunes Calvo ha apostado por la misma fórmula de trabajo que siguieron en la pasada legislatura, cuando los socialistas tenían 84 diputados y un gobierno monocolor que sacaba sus medidas sociales gracias al apoyo de los de Iglesias en el Congreso.

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El artículo 99 de la Constitución traza la hoja de ruta. Tras renovarse las cortes, el rey propondrá un candidato y éste explicará su programa en las cámaras constituidas y buscará mayoría absoluta en una primera votación. Si no se alcanza, se votaría de nuevo la misma propuesta 48 horas después y bastaría con que Sánchez obtuviera la mayoría simple. Es decir, más votos a favor que en contra, pudiendo negociar con otros partidos las abstenciones y no los 'síes'.

El 21 de mayo se constituirá el Congreso de los Diputados. Allí se desarrollarán las primeras negociaciones de la nueva legislatura para acordar la presidencia de la cámara, la Mesa o los grupos parlamentarios.

Del "Con Rivera no" al "sí se puede"

La suma más sencilla matemáticamente es la más complicada a nivel político. Un pacto de gobierno entre PSOE y Ciudadanos aglutinaría 180 diputados, pasando con comodidad la mayoría absoluta y sin necesidad de más socios. Sin embargo, es la opción menos probable después de que ambos líderes hayan confrontado en campaña. Con otras elecciones a la vista el próximo mayo, Albert Rivera advirtió el domingo de que "los líderes de la oposición van a ser los diputados de Ciudadanos". Si pretende arrebatar el liderazgo del centro-derecha al PP, del que se ha quedado cerca, parece improbable que acceda a un pacto con el PSOE.

A los ciudadanos que acudieron a Ferraz durante la noche electoral tampoco les gusta esta opción. Se lo dejaron claro ("Con Rivera no") a Sánchez , que prefirió no ponerles "cordones sanitarios" a los naranjas. De este modo, los socialistas no cierran la puerta a negociar con Ciudadanos, por ejemplo, una abstención.

Otro de los cantos que se escuchó el domingo en la calle Ferraz fue "sí se puede". Durante toda la campaña electoral, los socialistas se han encargado de recordar que Unidos Podemos fue un socio "leal" durante los meses que Sánchez estuvo en Moncloa. Ahora pueden ser decisivos.

Tras cosechar 42 escaños, perdiendo 25 actas, el líder morado, Pablo Iglesias, felicitó la misma noche del domingo al líder del PSOE. El dirigente de Unidas Podemos ya se ha ofrecido a "construir un gobierno de coalición de izquierdas", aunque ha advertido de que en esas negociaciones trabajarán mucho y lo harán con "discreción".

En su discurso, Sánchez ha puesto como bases para la negociación el respeto a la Constitución y avanzar en justicia social, regeneración y limpieza. El líder socialista quería una mayoría amplia que no dependiese de los independentistas catalanes, a quienes ha dibujado durante la campaña como partidos poco fiables. ERC ha obtenido hasta 15 diputados, ganando en Catalunya, mientras JxCat ha obtenido 7 actas.

Una España plural, un PSOE ilusionado

Durante la campaña, el bloque de derechas ha agitado la cuestión de España y los ciudadanos finalmente han elegido qué país quieren. "¡Viva España y viva el socialismo!", se oyó otra de las veces en Ferraz. Sobre la mesa de los colegios electorales, los ciudadanos han podido elegir entre dos bloques, dos modelos y han apostado por darle la mayoría a aquellos que dicen defender un país "plural" y "diverso". De hecho, Sánchez valora el resultado electoral como una "defensa de la democracia" y una muestra de que se puede parar al "autoritarismo" en las urnas. "Ha ganado el futuro y perdido el pasado", resumía.

Ese "viva el socialismo" también es significativo para un partido con 140 años de historia al que hace tres años muchos daban por muerto. Los socialistas no ganan unas elecciones generales desde 2008, cuando José Luis Rodríguez Zapatero revalidó su cargo. Este domingo, el PSOE ha recuperado espacio, pasando de los 85 diputados a los 123, siendo el único partido que pasa del 20% de voto (28,68%).

El mensaje europeísta también es importante para Sánchez, que ha prometido formar un gobierno "proeuropeo". Su victoria supone una esperanza para la socialdemocracia en una doble dirección: el líder  ha resistido y vencido y, además, ha logrado que la ultraderecha se quede con 24 diputados, aunque sigue siendo un resultado histórico y significativo para los de Vox.

 

4 Comments
  1. Marco Baranyi says

    Sánchez no puede pactar con Rivera ¿como va a pactar con alguien que solo estaría esperando la oportunidad de clavarle el puñal por la espalda?

  2. Marco Baranyi says

    Sánchez no puede pactar con Rivera ¿como va a pactar con alguien que solo estaría esperando la oportunidad de clavarle el puñal por la espalda?

  3. Al Bacione says

    El PSOE y su inequívoca pretensión de engañar a la izquierda de este país. Ya jugando a ser equidistante. Tratando a UP como algo prescindible, pero si se repiten elecciones o avanza la derecha no dudarán en culparles. El cinismo, la ambición, hipocresía, ocultismo, especulación…todo eso es el PSOE para el voto de la izquierda. Sólo el hecho de no tender la mano de una puñetera vez a su socio de gobierno más necesario y coquetear todavía con la derecha de Rivera es algo vomitivo, reincidente, premeditado…un asco de PSOE, una vez más. No sé a qué juegan.

  4. ninja45 says

    Sánchez cambió de opinion en su decisión de hacer un solo debate electoral y, por tanto, esquivar el resto de debates planteados. Lo hizo, según sus sesudos estrategas, para debilitar a la derecha, cuya única alma, fragmentada en tres cuerpos, está quedando en los huesos. Por supuesto, si ello servía para debilitar al PP, ya no les importaba lo del cordón sanitario a la extrema derecha, que tanto ruido hizo en casa de Susanita. Todo valía para ganar las elecciones, incluso el blanqueo de los extremos. Y luego estaba lo último: la exclusión del debate de los partidos vascos y catalanes que justamente hicieron a Sánchez presidente. Lo cual es una triple maldad: por un lado, ayuda a criminalizar el conflicto territorial, negando a sus portavoces más cualificados y condenando sus argumentos al silencio; con ello se carga el famoso espíritu de la transición, que decía basarse en el juego de equilibrios territorial; y finalmente, agradece los votos de la moción de censura enviando a galeras a quienes los cedieron, en un juego de trilero bastante feo. La baja política de los altos intereses…La procacidad de la campaña electoral no vino por la dureza del combate, ni por el color abigarrado de los contrincantes, ni tan sólo por la presencia de una ideología deleznable, sino por la degradación de la política en manos de unos candidatos cada día más barriobajeros. Nobleza obliga a salvar de la crítica a la mayoría, que, más allá de sus planteamientos, intentaron transitar por la campaña con cierta decencia, incluso a pesar del tradicional aumento de decibelios de la demagogia. Pero la radicalización ideológica de los dos partidos centrales de la derecha, azuzados por el verbo airado de Vox, ensuciaron de tal manera la campaña, que el resultado fue un espectáculo zafio, sobreactuado, sucio y, a todas luces, falto de madurez política. A la m. con la Injusticia española prevaricadora, títere de fascistas y corruptos, vergüenza de Europa. Si me pegan, me divorcio. Som República !!*!!

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