ANIVERSARIO

Por qué llora Tarifa cada 5 de agosto

  • El 5 de agosto de 2017 ardió el transformador 29272 en el hotel 100% Fun de Tarifa, mientras los ocho jóvenes trabajadores comían  
  • Dos de ellos fallecieron, mientras que otros seis tienen secuelas de por vida  
  • El caso aún está en fase de instrucción, pero los afectados han convocado, un año más, una movilización de apoyo que esta vez será 'online'

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Los “8 de Tarifa” en realidad son seis. Dos de ellas, Sara y Mari Luz, murieron después de que el 5 de agosto de 2017 se produjera una explosión en el transformador 29272 en el hotel 100% Fun de Tarifa mientras los ocho jóvenes trabajadores cenaban. Esther, Irene, Kisko, Juan Antonio, Fran y Dani vivieron, aunque arrastran secuelas para toda la vida. Este miércoles, la Asociación de Afectados por el Accidente del Transformador 29272 ha convocado una manifestación online de recuerdo por las víctimas y contra el silencio. Este año, la covid-19 impide a los vecinos acompañar a las familias por las calles de Tarifa, pero podrán mandarles su apoyo a través de las etiquetas #porlos8deTarifa y #tresañosdesilencio en las redes sociales.

Los miembros de esta asociación tienen dos motivos para convocar, un año tras otro, esta movilización: saber todo lo que sucedió ese día y que no vuelva a ocurrir. El proceso aún está en fase de instrucción en el juzgado número 4 de Algeciras. El pasado 25 de junio se hizo la prueba pericial del transformador y pronto se sabrán las conclusiones. El abogado penalista de la mayor parte de los afectados, Juan Marín, cree que habrá dos cuestiones clave: el estado del transformador que deflagró y el motivo por el que los empleados estaban comiendo cerca de la máquina. “Creemos que el transformador estaba trabajando con sobrecarga”, opina Juan Ramón, padre de Sara y presidente de la asociación. 

Cuando estalló el transformador, los jóvenes estaban cenando antes de incorporarse a su turno. Sara pasó varios días en el hospital antes de fallecer. Ese día, Juan Ramón perdió a su única hija. “Cuando ella estaba en el hospital, yo no quería saber nada del mundo”, recuerda sobre las primeras horas. Cuando Sara se apagó, sus padres volvieron a una casa vacía. Llevan desde entonces en una terapia que les ayuda a sobrellevar la situación antinatural de haber sobrevivido a su hija. Pero el duelo se vio interrumpido por la necesidad de buscar la verdad de lo que sucedió y reclamar justicia. Juan Ramón comenzó a leer artículos de prensa en los que Endesa hablaba de accidente "fortuito y excepcional" . Entramos en pánico pensando que le iban a dar carpetazo”, recuerda. Por eso, montaron la asociación.

Al conocer el suceso, el sindicato CCOO también decidió personarse como acusación en el juicio. Para ellos, es un “accidente laboral de libro", ya que “las quemaduras y fallecimientos sucedieron en su jornada laboral”, explica el sindicalista Manolo Triano. Además, sospecha que podría haber más transformadores en esa circunstancia, a pesar de que la Junta de Andalucía se comprometió a revisar miles de aparatos. Este medio ha contactado con Endesa, que prefiere no hacer comentarios sobre procesos de investigación y judiciales abiertos.

De hecho, desde esta asociación se quejan del silencio de la Junta de Andalucía.  En 2017 se llevó a la cámara autonómica una proposición no de ley de IU que instaba a “mantener puntualmente informada a la asociación” de las gestiones que se realicen, “de los resultados de la investigación en curso, así como prestarles el asesoramiento legal o la ayuda de todo orden que precisen para hacer valer los derechos de las víctimas y garantizar que las mismas sean atendidas y resarcidas convenientemente”. Sin embargo, denuncian que, “durante estos tres años, no solo no se han puesto en contacto con nosotros, sino que hemos tenido que recurrir al Defensor del Pueblo Andaluz para que contestasen a los distintos escritos que les habíamos enviado”.

Secuelas permanentes

"Hay que recordar que son gente muy joven y su medio de vida se ha visto truncado", destaca el abogado Juan Marín. En el juicio se establecerán responsabilidades penales y civiles.

Kisko es afectado por partida doble: perdió a su hermana Mari Luz y se quemó parte de su cuerpo. Estuvo una semana en coma inducido y los meses posteriores tuvo que dedicarlos a recuperar la musculación y a aprender a utilizar las manos. Ahora tiene una pensión y espera para saber qué trabajo podrá desarrollar en su situación. Antes era cocinero. 

Tiene muchas secuelas físicas, pero confiesa que lo peor es haber perdido a su hermana, que consideraba un referente vital. “Cuando me desperté mi hermana estaba muerta. Tu cerebro tarda en asimilarlo. Abres la puerta de tu casa y nunca más está ahí”, recuerda sobre la cicatriz imborrable que le ha dejado el accidente. 

Kisko pide justicia, pero también que “revisen todos los transformadores de la zona que están en ciertas condiciones”. Es vicepresidente y tesorero de la asociación con un único fin: que a nadie le vuelva a pasar lo que le pasó a él. 

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