¿Es Vox un partido machista?

  • La supuesta apuesta del partido por la igualdad es difícil de sostener junto a comentarios como los de su líder en Andalucía, Francisco Serrano
  • Alicia Rubio, quien ha asentado las bases del partido contra la ley de violencia de género, dice que “gran parte de las denuncias no tienen fundamento ni base real”

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“No soy machista, ni feminista, ni hembrista”, declaraba Santiago Abascal en el programa de Bertín Osborne. Palabras difíciles de digerir como el plato de pimientos rellenos de quinoa que el líder de Vox había llevado a su anfitrión y que había cocinado su mujer. La supuesta apuesta del partido por la igualdad es difícil de sostener junto a comentarios como los de su líder en Andalucía, Francisco Serrano, quien frivoliza con la sentencia del Supremo por la agresión sexual de los cinco de La Manada a una joven de 18 años. En sus redes sociales ha asegurado que, de ahora en adelante, “hasta un gatillazo o no haber estado a la altura de lo esperado por la mujer podría terminar en prisión”.

Ante estas declaraciones, el partido se ha limitado a decir que se trata de opiniones personales. Pero Vox tampoco ha tomado medidas contra su portavoz en la Asamblea Regional de Murcia, Juan José Liarte, quien ha llamado “puta” y “tiparraca” a la ministra de Justicia en funciones, Dolores Delgado. No obstante, la Fiscalía ha decidido ponerse a investigar el asunto. Un insulto que solo se dedica a las mujeres y que en este caso se pronuncia contra una representante pública, que ejerce un alto cargo de responsabilidad política tiene, sin duda, una gran carga machista.

Los responsables de Vox

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Algunos de los miembros de Vox que han formado parte del partido también han tenido problemas con la Justicia por violencia machista. El que hasta mediados de 2018 fue el vicepresidente de la formación de Abascal, en Badajoz, Carlos Aurelio Caldito, fue denunciado por violencia machista y condenado a una orden de alejamiento de su hija, según confirmó él mismo a 'El Plural'. El cabeza de lista de Vox en Benidorm para las pasadas municipales había sido condenado con sentencia firme por “agarrones en el cuello” y “puñetazos en la cara” a su exmujer, a quien refería insultos como “mora de mierda”.

Al conocerse sus condenas, ambos miembros del partido fueron sustituidos en sus cargos, aunque el discurso de varios responsables de Vox ha seguido cargado de descalificativos machistas. El nuevo eurodiputado Jorge Bruxadé cargó en campaña contra las “feministas feas que le dicen a las mujeres lo que tienen que hacer”, un insulto sobre el aspecto físico de sus enemigas políticas que probablemente no dedicaría a sus contrincantes masculinos.

De la misma manera, la líder de Vox en Albacete, Rosario Velasco, dedicó estas palabras a las feministas en un tuit posteriormente borrado: “Ordinarias, poco femeninas, poco sensuales, poco señoras, no muy agraciadas, poco (nada) lógicas, tremendamente torponas, extremadamente atrevidas, excesivamente ¿valientes? (cuando se unen, si no, no)”. De nuevo, el 'argumento' se resume en insultar a las mujeres por su aspecto físico.

La 'ideología de género'

Vox defiende que no existe la violencia de género y que esta es una falsa “ideología” inventada por la izquierda. Tanto las mujeres como los hombres, considera la formación de Abascal, son únicamente víctimas de “la violencia intrafamiliar”. Para sustentar esta teoría, utilizan datos falsos. Rocío Monasterio se refirió en una entrevista a 'El Mundo' a los "veintipico" hombres que todos los años mueren “víctimas en el ámbito doméstico”, queriendo equiparar la violencia que sufren ambos sexos.

Sin embargo, el último informe del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) indica que en 2016 hubo 48 sentencias relativas a homicidios y/o asesinatos entre los miembros de la pareja o expareja y de menores a manos de sus progenitores. De todas ellas, 38 fueron de mujeres asesinadas por sus parejas y 10 de hombres asesinados por parejas o exparejas. En 3 de estos 10 casos, los asesinos fueron hombres. En los últimos seis años analizados por el CGPJ se han dictado 259 sentencias por el asesinato de mujeres y 47 por el de hombres, no siempre a manos de parejas o exparejas mujeres. Esta diferencia abismal que Vox obvia también se da en la violencia doméstica, que se trata de la ejercida en el hogar, pero no por la pareja o la expareja. Aquí la mayoría de las víctimas también son mujeres. En 2017 hubo 7.392 víctimas y, de ellas, 4.619 fueron mujeres (62,5%) y 2.773 hombres.

Sentando las bases de lo que Vox denomina su batalla contra la “ideología de género” se encuentra Alicia Rubio, vicesecretaria de Movilización de Vox, que acaba de ganarse un asiento de diputada en la Asamblea de Madrid. En una carta que leyó en un pleno en Jaén en mayo del año pasado, y que puede consultarse en la página oficial del partido, explica que Vox considera que "las mujeres están discriminadas, pero no en España, y menos, de forma estructural”.

Además, Rubio apunta, sin señalar ningún dato, que “gran parte de las denuncias de violencia de género no tienen fundamento ni base real, sino que son instrumentales para conseguir ventajas en los procesos de divorcio”. Ignora que los datos reales existentes indican lo contrario. La última memoria de la Fiscalía, de 2017, señala que hay un 0,078% de condenas por denuncia falsa por violencia de género frente a las 1.222.173 denuncias interpuestas desde 2009. El porcentaje asciende ligeramente hasta el 0,01% (131) si sumamos los casos que todavía están siendo investigados.

Rubio también se opone en esta carta a “la intromisión de la administración en la vida privada de los ciudadanos” y a que “se siga primando la entrepierna frente a la preparación y el mérito”. Suponemos que habla de los privilegios de las mujeres, aunque la brecha salarial no para de crecer. Según los técnicos del Ministerio de Hacienda, la brecha salarial entre hombres y mujeres en 2017 fue de 4.829 euros, lo que supone un aumento de 104 euros con respecto al año anterior.

Ninguna propuesta

Mientras tanto, Vox avanza en su objetivo de conseguir la eliminación de la ley de violencia de género. En los presupuestos de Andalucía, PP y Ciudadanos han accedido a suprimir el concepto de violencia machista, que ha sido sustituido por “violencia intrafamiliar”, mientras el partido ha logrado poner en duda a psicólogos y forenses que batallan contra la violencia de género por no estar colegiados.

Partiendo de la hipótesis de que la violencia de género no existe, al menos en España, el partido no ofrece ninguna solución para acabar con los asesinatos de mujeres. En el programa electoral que presentaron para las elecciones del 28 de abril, tan solo se habla de proteger por igual a “ancianos, hombres, mujeres y niños”. Las violencias son, sin embargo, desiguales, y sus causas también.

Pese a los intentos de negar la realidad, la ley contra la violencia de género, tal y como contamos en Cuartopoder.es, ha conseguido disminuir el número de crímenes machistas, aunque la cifra siga siendo una lacra. De haber existido antes se hubieran evitado muchas tragedias como la muerte de Ana Orantes, que conmocionó a toda la sociedad española. En 1997, la granadina fue asesinada por su pareja tras décadas de malos tratos. Tras su separación el juez la obligó a compartir residencia con su maltratador, a pesar de haberle denunciado decenas de veces. Unos días después de contar su caso en Canal Sur, él la quemó viva en el patio de su casa.

 

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