El triunfo de Rivera: final de la primera parte

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Pedro Sánchez, líder del PSOE, y Albert Rivera, de Ciudadanos, durante la firma del acuerdo de gobierno entre ambos partidos. / Chema Moya (Efe)

Para Carolina, maestra  
e intérprete de signos

No hay que olvidar de dónde venimos y dónde estamos. Se trata de la crisis del régimen del 78 y en ella continuamos. Si no partimos de esta realidad no entenderemos lo que está pasando. Un ejemplo lo explica todo. Hace unos días, nada más y nada menos que el ministro del Interior del Gobierno de España nos viene a decir que resulta sospechoso que continuamente se abran casos de corrupción en el PP y solo en el PP. Puede parecer patético, lo es, pero hay un punto de verdad: el Gobierno ya no controla el núcleo duro del aparato del Estado. Es típico de las transiciones y señala la tendencia de las instituciones políticas a autonomizarse y a su disgregación relativa.

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Puesto que estamos en una excepción que se acaba convirtiendo en regla, lo singular se apropia de la realidad. Si echamos un vistazo al resultado electoral se puede decir sin exagerar que tuvo tres claros perdedores y un ganador: Rajoy, Pedro Sánchez y Rivera de un lado, y de otro, Pablo Iglesias. El PP perdió millones de votos y decenas de diputados, el PSOE tuvo su peor resultado desde la Transición y Rivera sacó 40 diputados, mucho menos de lo esperado y, lo que es peor, con la sensación de que en gran parte, su proyecto había pinchado.

El acuerdo Ciudadanos-PSOE es, en muchos sentidos, el gran triunfo de Rivera. Nunca, con tan poco, se está consiguiendo tanto. ¿Qué es Ciudadanos? Un producto creado por los poderes económicos para frenar a Podemos y —es lo fundamental— para construir un nuevo marco político que asegure que la crisis del régimen se resuelva con la enésima restauración borbónica en nuestro país. No es casualidad que al frente del proyecto estén realmente auténticos “intelectuales orgánicos” de los poderes económicos dominantes, ligados de mil formas y maneras con los gestores más operativos del neoliberalismo. Rivera, derrotado y con un miedo más que justificado a la repetición de las elecciones generales, está haciendo todo lo posible para cumplir lo que se espera de él: construir un gobierno capaz de estabilizar la situación a favor de los que mandan.

Lo de Pedro Sánchez es algo diferente. Se trata —lo he escrito recientemente en varias ocasiones— de un político en libertad vigilada y con fecha de caducidad. Su aparente audacia es la de aquellos que saben que ya nada tienen que perder. Su estrategia ha sido clara desde el principio: negociar con los poderes económicos, es decir, con Ciudadanos, y situar a Podemos ante una alternativa discursiva especialmente costosa: o nosotros (esto que ahora Sánchez llama el centro-izquierda) o el retorno de la derecha. Es la vieja acusación permanente de “la pinza”.

La operación tiene muchos riesgos para el futuro candidato y para el PSOE. El giro a la derecha ha sido demasiado fuerte y el peso de Rivera ha crecido. Podemos ha actuado con mucha inteligencia, sabiendo que se adentraba en un territorio minado y que la verdadera batalla era contra ellos. Se han cargado de razón y dejan un margen no demasiado amplio para Sánchez. El peligro, lo señalaba hace unos días Enric Juliana, es que el verdadero vencedor del pacto, Rivera, se autonomiza y busca desesperadamente un acuerdo con el PP. Si al final se va a elecciones generales, el PSOE no lo tendrá nada fácil. Su verdadero programa será el pactado con Ciudadanos y su previsible candidato estará muy marcado por su fracaso en la investidura.

Ahora bien, todavía pueden pasar muchas cosas. Sobre el papel es claro que el pacto Rivera-Sánchez será derrotado en la investidura. Toda la esperanza de Ciudadanos y el PSOE es conseguir, en último término, la abstención del PP. Si no ocurren elementos catastróficos de relevancia, el PP se va a mantener firme y sin miedo a una repetición de elecciones. Le han dado mucho y le van a dar todavía mucho más. No les queda otra que mantenerse unidos y negociar con los que verdaderamente mandan. Su hipótesis es clara y tienen encuestas que lo confirman: el PP, a pesar de todo, tendría un resultado mejor que en las últimas elecciones; el PSOE seguiría en su decadencia y Ciudadanos tendría que hacer enormes esfuerzos para sobrevivir. Coste de repetir elecciones: que Podemos se convertiría en la oposición real y legal. Ventajas: que sería más factible un gobierno de concentración en torno a la derecha política.

La partida continúa. Nos tocan días de gloria para el tándem Rivera-Sánchez, reyes por una semana del universo mediático y convertidos en hombres de Estado, como dice Sánchez, en protagonistas de un acuerdo histórico. En este pacto uno sube y otro baja y, en medio, unas clases dominantes que se siguen negando a la convocatoria de unas nuevas elecciones generales que considerarían una derrota, su derrota. Se continúa buscando desesperadamente un Monti.

6 Comments
  1. Francisco de Asís de Todos los Santos says

    Podemos puede jugar la baza de un Monti socialdemócrata que genere contradicciones en el PSOE.

  2. ificrates says

    ¿Pobres resultados? un par de puntos menos que Podemos donde Podemos se presentó solo
    C´s un 11% y Podemos un 13% donde se presenta solo. Algo más que lo que daba una encuesta para Belen Esteban, un 10% hace unos años.
    Solo las mareas, las sopas de siglas han llevado a Podemos más allás de los 40 diputados, los qu eson suyos, 27, no lo son.
    A ver si espabilamos, Podemos se equivocó con aquello de que las sopas de siglas eran inútiles y no ha reconocido su error.

  3. dolfis says

    No ves factible un acuerdo de ultimisima hora del Psoe con Podemos , dandoles como acuerdo unos pocos ministerios como justicia, sanidad y defensa y dejando fuera una tan pedida vice-presidenscia y tambien a Iñigo Errejon ??? jugada a unas posibles elecciones….

  4. Miguel Álvarez says

    No menciona usted un factor que da al traste, al menos en lo inmediato, co n la presunción que usted formula de Sánchez amortizado. Sánchez ha arrasado subre una consulta prográmatica con mas del 50% de voto válido y con mas de un 70% de votos afirmativos ( la última consulta de Podemos por un programa recogió un 4% y la anterior sobre candidato no llegó a 18%. Este fortalecimiento y el sistema de primarias aleja ese efecto amortización temprana. Y por otro lado, las previsiones sobre un resultado «hundidor» para el PSOE no se compadece con las encuestas que se vienen realizando que sí, todas, reflejan un descenso de Podemos y eso a la espera de la encuesta que realice El Diario, Público y La Sexta que como suponemos…

  5. lois says

    Es que el PP de Rajoy , no es un partido liberal , liberal es el cs.. Rajoy es una partido conservador reaccionario..otro pp menos opus neocon y corporativo a lo mejor no lo seria, por eso al IBEx 35 ya le sobra . sino no estarian su propia prensa y el PAÍS sacando la corrupcion en primera página El pp en política exterior es un desastre hasta perdÍo Cuba por enésima vezese programa es perfectamente asumible por el pp. , habla de reformas no de derogaciones.. Rivera lo sabe. Por eso no deja de repetir que el Partido Popular es imprescindible en su intento de construir una mayoría estable. Y por eso horas después de cerrar el pacto con Sánchez se han esforzado en dejar claro que su compromiso es con el acuerdo alcanzado, no con el candidato socialista. Es un acuerdo ambiguo y escorado a la derecha. Y si el PP lo acaba haciendo suyo en gran medida, Lo que el PSOE negocie con Ciudadanos realmente lo hace con Fedea, la patronal y el IBEX 35 .Aún más claramente, ¿qué es Ciudadanos? Representa una especie de reformismo, de verdadera derecha neoliberal con un nuevo proyecto de país para una segunda Transición; Ciudadanos es el intelectual orgánico de la patronal, de ahí su tensión y pugna con el Partido Popular de Rajoy

  6. lois says

    El Monti puede ser Solana , POR EJEMPLO

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