Ganar la iniciativa política: el problema son las formas

  • En política las negociaciones habitualmente se dan de manera discreta, máxime cuando implican multilateralmente a varias fuerzas
  • Dicen desde Podemos que la idea es buena pero la hizo a escondidas y sin avisar. Pero tampoco es del todo cierto

Miguel Álvarez Peralta

La noticia política de la semana ha sido la extensión de la plataforma electoral de Carmena, Más Madrid, a la Comunidad de Madrid tras su acuerdo con Íñigo Errejón, y el enfado que esto ha generado en Podemos, donde han exigido a Íñigo que devuelva su escaño en el Congreso, a lo que él ha accedido inmediatamente para centrar sus esfuerzos en construir Más Madrid. El tándem Carmena-Errejón ha despertado sonoras celebraciones y críticas, estas últimas especialmente en las filas de Podemos. La más repetida es la de que el problema está en las formas, no en el contenido de la nueva iniciativa.

Cuando quienes critican esa idea tienen como único argumento que no se hizo de manera correcta, que no casa bien con los estatutos, que no había avisado, que Errejón negoció con Carmena en secreto, etc., eso quiere decir que a nivel político la idea es indudablemente buena. Nadie la ha criticado en el plano comunicacional, lo que apunta a que en ese terreno es un acierto incuestionable.

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¿Cuál es el problema entonces? ¿El problema se reduce a que Íñigo no avisó a Espinar y mantuvo las negociaciones con total discreción? Yo recomendaría a la dirección de Podemos que muestren sus verdaderos argumentos con valentía. Este argumentario es muy endeble, al menos por cuatro motivos.

  1. En política las negociaciones habitualmente se dan de manera discreta, máxime cuando implican multilateralmente a varias fuerzas, porque cualquier filtración podría arruinarlas. Podemos lo ha hecho así cientos de veces, lo sigue haciendo así en este momento. Los distintos actores exigen garantías o ponen límites que obviamente no desean hacer públicos.
    Es feo, sí, pero los partidos por desgracia funcionan así. Iglesias fue a negociar con ERC y otros partidos, y obviamente no consultó a los inscritos ni informó del contenido de la reunión a nadie, como es normal. Las negociaciones en Andalucía, Barcelona u otros territorios se hicieron sin luz ni taquígrafos, por motivos fáciles de suponer. ¿Por qué se invoca ahora este argumento? Lo dijo Pablo entre líneas, “porque Íñigo no es Carmena”. Porque hay miedo de que Íñigo dé un “campañazo” en mayo y, en contraste con un sonoro éxito en Madrid, quede cuestionada la desastrosa línea política estatal del partido, falta de frescura, fiabilidad e identidad propia en los últimos tiempos. Pero Íñigo fue elegido por 20.000 inscritos para que pilote la candidatura con la marca y alianzas que él entienda que permiten ganar, no le pedimos que nos cuente o consulte cada detalle del proceso que conduce a ese objetivo. Le pedimos que lo ejecute y que gane.
  2. Dicen desde Podemos que la idea es buena pero Errejón la hizo a escondidas y sin avisar. Pero tampoco es del todo cierto. En rigor, Errejón avisó ya en septiembre de que seguramente no concurriría con la marca Podemos. ¿Dónde está la sorpresa? Antes incluso, ya en abril, se había distanciado de la identidad de partido para acercarse explícitamente a la de Carmena. Advirtió que no concurriría si no tenía libertad para diseñar su campaña, y su discurso afirmaba constantemente que hace falta “carmenizar” la Comunidad de Madrid. Entre los periodistas no ha sorprendido nada, la verdad. Su intención se podía haber anunciado más veces, pero más claro parece difícil.
  3. Dice algún dirigente que el problema es que ha vulnerado los estatutos de Podemos, que no permitirían tal acuerdo sin convocar una consulta. Esta afirmación da tanta vergüenza ajena, que casi da pudor entrar a comentarla, pero arremanguémonos, será breve. En primer lugar ¿Por qué lo que valió para Andalucía, Galicia, Barcelona o la ciudad de Madrid no vale para la Comunidad? ¿Por qué ahora, en vez de celebrar una plataforma cívica amplia (como se hizo con Adelante Andalucía, En Marea, Catalunya en Comú o Ahora Madrid) se dice que Íñigo ha creado “otro partido” y por tanto “se ha situado fuera él solito”? ¡Y se pide inmediatamente su dimisión! ¿Por qué tanta prisa en sacarse de encima al último dirigente que queda del equipo que diseñó las campañas de 2014 y 2015? Los lectores podrán hacer sus hipótesis, yo me remito a la que ya he expresado. Podemos cambió de paradigma en 2017, y no quiere testigos del Podemos inicial que permitan comparar.

En segundo lugar, en este tipo de argumentación legalista ¿Nos habla de pulcritud normativa la dirección que modificó sus propios estatutos en julio de 2017 para modificar el mecanismo de modificación de estatutos y evitar así que tuvieran que ser aprobados por sus bases? ¿Que destituyó ilegalmente a su propia Comisión de Garantías por protestar contra ello, terminando el caso en los tribunales? ¿Que tiene a Monedero de portavoz no electo, recorriendo platós sin haber sido validado en ningunas primarias? ¿Que convoca una consulta por un chalé, pero sitúa a Más Madrid como “otro partido” y promete presentar candidatura por puro calentón, sin consultar ni a su Consejo Ciudadano? ¿No da como mucha vergüencita decir eso?

En fin, que si el problema es de formas, allá los legalistas y moralistas con sus disquisiciones sobre una normativa de partido mil veces incumplida por unos y otros. Quienes vivimos muy alejados ya de la vida de partido, nos hemos llevado un alegrón enorme al ver el tándem Íñigo-Carmena, al ver de nuevo la línea discursiva del primer Podemos en acción, al ver los apoyos que están llegando y la reacción de las gentes menos politizadas.

Íñigo ha sido audaz al renunciar al acta de diputado, cerrando la boca a quienes creían que son todos de su condición. Ese movimiento valiente, esa audacia que demuestra que su compromiso es con la gente y no con las siglas, con sus ideas y con la estrategia ganadora, perfila una imagen política confiable, y será sin duda tenida en cuenta por los inscritos y por los madrileños, como le ocurrió a Pedro Sánchez cuando dimitió por coherencia y después ganó un congreso a la maquinaria mediática que apoyaba a Susana.

En Madrid comienzan a sonar nuevos acordes que recuerdan a la melodía de 2014. No sé a ustedes, pero a mí me está ocurriendo algo curioso, que me recuerda a aquellos tiempos. Amigos que militan en IU, Podemos y proximidades, me envían mensajes no muy contentos. Compran el relato de que la unidad de la izquierda moviliza mejor a la abstención que una oferta diversificada, y asumen que esta propuesta nunca podrá ser unitaria. Algún amigo del PSOE de Madrid tampoco anda muy feliz, siente que la iniciativa ha robado todo protagonismo a Gabilondo y les eclipsa en la capital.

Pero otros amigos de esos mismos entornos, o esos mismos, minutos después, reconocen ‘sottovoce’ que sin duda un acierto comunicativo. Y lo más importante, mis amistades, mis ex-alumnos, vecinos, etc. que no militan ya o no lo hicieron nunca, porque no tienen tiempo o costumbre, que hasta habían dejado de votar pese a seguir inscritos, esos que ya no me preguntan por cada giro de acontecimientos en política, de repente están escribiendo y preguntando con emoción: «ya era hora, qué buena noticia, me habéis alegrado el día, cómo puedo ayudar, ese tándem devuelve esperanzas, etc.»

Ya sé que mi muestra no es representativa, ni tampoco la del sondeo que hizo eldiario.es. Pero cuando una iniciativa inquieta a muchos de los que tienen siglas que defender, a la vez que ilusiona a muchos de los que sólo piensan pragmáticamente en poder ganar batallas para mejorar su barrio, para no perder el Ayuntamiento, para que el dinero se vaya en servicios y no en corrupción, para desinflar la burbuja del alquiler y frenar la debacle que nos amenaza… eso huele a que ha caído bien. El segundo grupo social es miles de veces mayor que el primero. Para mí, es el mejor presagio.

Miguel Álvarez Peralta es profesor de Comunicación Política y Estructura del Sistema Mediático en la Facultad de Periodismo UCLM. ​Fue coordinador de Políticas Mediáticas​ en Podemos durante su primera legislatura. (@miguelenlared)