OPINIÓN

El primer presupuesto de Almeida y Villacís, un frenazo al gasto social y al reequilibrio

  • Cambio en el método para presupuestar los ingresos, freno a las políticas de reequilibrio y descentralización, y parón en el aumento del gasto social
  • Especialmente preocupante es el frenazo al crecimiento de las partidas dedicadas a la lucha contra la violencia y por la igualdad de género

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Jorge García Castaño, concejal de Más Madrid

El primer Presupuesto de PP, Ciudadanos (y también de Vox) para el Ayuntamiento de Madrid presenta ya algunas señas de identidad del nuevo gobierno: el cambio en el método para presupuestar los ingresos, el freno a las políticas de reequilibrio y descentralización, y el parón en el aumento del gasto social.

Desde el año 2013, con un Ayuntamiento en quiebra técnica, se decidió que la previsión de ingresos presupuestarios del Ayuntamiento de Madrid se realizara en términos de caja, es decir, en base a la recaudación real de los últimos ejercicios. Pero el nuevo Gobierno de Almeida y Villacís ha decidido emplear el criterio de derechos reconocidos que, a diferencia del de caja, efectúa la previsión de ingresos en base a lo que se espera recaudar ese año (se basa en los recibos que se espera emitir en el ejercicio).

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El criterio de caja resulta más realista, ya que puede haber ingresos devengados en un ejercicio que no lleguen a cobrarse nunca, es decir, recibos que no se cobran. En los últimos años, esa diferencia entre derechos y recaudación ha rondado los 500 millones de euros. El propio Parlamento Europeo y el Consejo Europeo modificaron los criterios del Sistema de Cuentas Europeo para calcular el déficit/superávit de las administraciones para hacerlo en términos de caja.

Según nuestros cálculos, la diferencia entre un criterio a otro puede estar por encima de los 200 millones de euros. Por poner un ejemplo, en 2018 se recaudaron 89 millones en multas de tráfico y este año lo presupuestado son 191 millones de ingresos por este concepto.

Con este ‘maquillaje’ se trata de presentar un Presupuesto que recauda más, pese a haber acordado con VOX una bajada de impuestos regresiva que va a beneficiar solo a los que más tienen, mientras resta 82 millones a la capacidad de gasto municipal. Un gasto que – a pesar de que en el anterior mandato aumentamos el gasto social un 58% hasta los 681 millones y las inversiones un 141% hasta los 644 millones respecto a 2014– a día de hoy todavía está en torno al 20% por debajo de la que llegó a tener en tiempos de Gallardón. De hecho, la ciudad de Madrid continúa, aproximadamente, un 40% por debajo del gasto no financiero por habitante frente a ciudades como Bilbao o Barcelona.

El Presupuesto de la derecha para 2020 frena en seco las políticas de reequilibrio y descentralización del equipo de Manuela Carmena. Los distritos del Sur y del Este dejan de crecer a más ritmo que el resto. Entre 2014 y 2019 el incremento de Puente de Vallecas, Villaverde, Usera, San Blas, Villa de Vallecas, Vicálvaro, Latina y Carabanchel fue del 40,27%, mientras el resto de distritos lo hacía un 23,22%. En 2020, los distritos del Sur y del Este crecen solo un 7,7% frente a un 8,25% del resto.

Además, el peso del conjunto de distritos no crece en relación al Presupuesto. De hecho, si se excluye el Capítulo 1, decrece. Esto sucede en las Juntas Municipales que, gracias al Gobierno de Carmena, tienen más competencias (por ejemplo vías públicas o zonas verdes), más personal (nueva Relación de Puestos de Trabajo) y mejores instrumentos de contratación (nuevos acuerdos marco).

Otra característica del Presupuesto es el parón en el necesario aumento del gasto social, que sube un ínfimo 0,5% frente al 73% de crecimiento experimentado entre 2014 y 2019. El presupuesto de vivienda aumenta un 1,4% cuando el Gobierno de Carmena lo cuadruplicó; el de mayores lo hace un 0,2% frente al 30% de la legislatura anterior; el de educación sube un 5,7% cuando solo en el año pasado lo hizo en un 16% y el de políticas de juventud cae un 12%.

Especialmente preocupante es el frenazo al crecimiento de las partidas dedicadas a la lucha contra la violencia y por la igualdad de género. En los dos años de vida del área de Políticas de Género y Diversidad aumentó su presupuesto un 27% en comparación con 2018, y un 47% sobre 2017, año de su creación. En 2014 no existía el área, pero los fondos invertidos en políticas de género creció un 61% respecto a 2014. En cambio, con PP y Cs el Presupuesto prácticamente se estanca: hay un insignificante incremento del 3% para las dos direcciones generales actuales (DG de Prevención y Atención a la Violencia de Género, Igualdad y Diversidad, y DG de Conciliación y Cooperación Institucional para la Igualdad de Oportunidades, que suman 26,6 millones, frente a los 26 millones del Área de Políticas de Genero y Diversidad.

Las políticas destinadas a la atención a la población migrante directamente bajan un 11% respecto a 2019. Está claro con qué grupos municipales cuentan para aprobar las cuentas.

De lo que sí se van a beneficiar las madrileñas y madrileños es de un aumento del 42% de la inversión para el próximo año, que refleja que el Gobierno municipal va a continuar con la construcción de los nuevos equipamientos públicos iniciados por el anterior equipo. Hablamos de hasta 40 nuevos equipamientos iniciados: centros deportivos, de servicios sociales, culturales, de mayores o juveniles, escuelas infantiles, unidades de policía… Más allá de las formas de gestión de estos equipamientos, con las que probablemente no estaremos de acuerdo, todas estas instalaciones son fundamentales para los barrios de la capital. Lamentamos, sin embargo, la paralización de proyectos de inversión en instalaciones tan sensibles y necesarias como el Centro Cultural de San Bernardo 68 o el Mercado de Frutas y Verduras.

Por cierto, estas cuentas también dejan muy claro quién manda en la ciudad: Ciudadanos gestiona apenas un 14% del presupuesto mientras VOX ejerce de batallón de castigo del propio Gobierno sin entorpecer unas cuentas que les dan poco de lo que parece que pedían. El PP es, hoy, incontestablemente hegemónico en la derecha madrileña

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