Dos años y un día

La Insurgencia
Miembros del grupo de rap ‘La Insurgencia’ en la Audiencia Nacional durante el juicio en el que fueron condenados a dos años y un día de cárcel. / Efe

Primero fueron a por los titiriteros, pero nosotros no éramos titiriteros. Luego fueron a por los raperos, pero nosotros no éramos raperos. Cuando vengan a por nosotros, que vendrán, no deberíamos sorprendernos. Deberíamos avergonzarnos. Vivimos en una democracia de mínimos, cogida con alfileres, en la que si eres de los buenos, del sistema, dócil, no tendrás más problemas que aquellos derivados del paro, el deterioro de la Sanidad, el final de las pensiones o el abandono de la Educación.

Publicidad

La desigualdad aumenta, pero nuestra democracia, como sucede con la corrupción, es capaz de pagar gustosa ese peaje, de minimizar daños, de convertirlos en problemas endémico del sistema que debemos asumir. ¡Son los tiempos que nos ha tocado vivir! Tiempos en los que, para escarnio de la política y la justicia de todo el país, se pueden ver las imágenes de Luis Bárcenas y señora durmiendo la siesta en unas hamacas de su casa en Marbella, propiedad embargada de la que sin embargo puede seguir haciendo uso y disfrute. Otra cosa es que Bárcenas, en lugar de robar, hubiese cantado. ¿Como su hijo? No, canciones babosas para pijos, no. Rap, por ejemplo.

Publicidad

El grupo ‘La Insurgencia‘ ha sido condenado a dos años y un día de prisión por la Audiencia Nacional por “ensalzar de forma sistemática” a los Grapo en canciones que colgaban en Youtube. Dos años y un día, ese día que se les clava como un dardo (pueden entrar realmente en prisión por tratarse de una condena superior a los dos años).

‘La Insurgencia’, un colectivo formado por al menos 13 artistas españoles (y cinco sudamericanos), hace canciones más o menos brillantes, con letras más o menos inspiradas. “Son chicos que solo pretenden llamar una atención que por otras vías no pueden conseguir”, asegura una magistrada, Ángela María Murillo, que no ve delito en esos temas musicales.

¿Chicos que solo pretenden llamar la atención? Pues han sido condenados como si fueran auténticos terroristas, verdaderos corruptos, peligrosos delincuentes, abyectos maltratadores. Éste es el camino que pretende imponer el Estado: palo al que levante la voz, al que proteste, al que pida cambios, al que recuerde que nos gobiernan corruptos, al que no se conforme con una democracia escuálida y una sociedad cada vez más dividida (económica y políticamente). O estás con nosotros o eres un peligroso antisistema. Seas titiritero, rapero, tuitero…